“Automatizar el ahorro ayuda a crear disciplina y evita gastos impulsivos”: Laura Moreno, de BAC
Una persona con deudas también puede empezar a ahorrar, pero debe hacerlo con estrategia
Con la llegada del segundo semestre, miles de hogares empiezan a hacer cuentas para enfrentar una de las épocas de mayor presión sobre el bolsillo.
El pago del marchamo, las vacaciones, las compras de fin de año y otros compromisos económicos obligan a replantear el presupuesto, especialmente para quienes no lograron ahorrar durante los primeros seis meses del año.
Para Laura Moreno, vicepresidenta de Relaciones Corporativas de BAC, aún hay tiempo para cambiar el rumbo financiero antes de diciembre.
La clave, asegura, no está en esperar a que sobre dinero, sino en convertir el ahorro en una prioridad dentro del presupuesto, apoyarse en herramientas como el ahorro programado y adoptar hábitos que permitan reducir gastos impulsivos y fortalecer la estabilidad económica del hogar.
¿Cuáles recomendaciones prácticas brinda a quienes sienten que no han logrado ahorrar lo suficiente en estos primeros seis meses y desean llegar a fin de año con una mejor estabilidad financiera?
Para quienes no han logrado ahorrar lo suficiente durante el primer semestre, la recomendación principal es retomar el control con un plan realista y accionable.
El primer paso es revisar la situación financiera actual: ingresos, gastos fijos, gastos variables y compromisos próximos, como marchamo, vacaciones, matrícula, regalos o gastos de fin de año.
A partir de ese diagnóstico, es importante definir una meta concreta de ahorro para diciembre, con un monto, plazo y frecuencia definidos. El ahorro debe incorporarse dentro del presupuesto como una prioridad, no depender de lo que sobre al final del mes.
También se recomienda automatizar el ahorro, aunque sea con montos pequeños, ya que esto ayuda a crear disciplina y reduce la tentación de gastar el dinero. Además, conviene revisar gastos variables, como suscripciones, compras impulsivas, comidas fuera del hogar o gastos hormiga, y redirigir esos recursos hacia ahorro, pago de deudas o preparación para compromisos futuros.
Finalmente, es clave planificar antes de consumir. Los últimos meses del año suelen traer mayor presión de gasto, por lo que anticipar celebraciones, regalos y vacaciones permite evitar el uso innecesario de deuda y tomar decisiones financieras más ordenadas.
¿Cómo funciona el ahorro programado y qué ventajas ofrece frente a los métodos tradicionales de ahorro para las personas que buscan crear un fondo de emergencia, financiar estudios o cubrir gastos de fin de año?
El ahorro programado se ha convertido en una estrategia efectiva para mejorar la salud financiera y alcanzar metas personales. El ahorro programado funciona mediante la definición previa de una meta, un monto, una frecuencia y un plazo.
La persona decide cuánto desea ahorrar y cada cuánto quiere hacerlo, por ejemplo: semanal, quincenal o mensualmente, y el sistema realiza el traslado automático desde su cuenta principal hacia una cuenta destinada a ese objetivo. Ahorrar puede parecer difícil, pero con herramientas como el ahorro programado, es posible transformar la intención en acción.
A continuación, respondemos las principales dudas sobre este método:
Los ahorros programados le permiten a las personas crear disciplina financiera, reducir gastos impulsivos y garantizar que cada mes se destine un monto fijo al ahorro. Esto facilita cumplir objetivos como emergencias, estudios o proyectos personales. Son aliados para el cumplimiento de nuestras metas y construir bienestar financiero.
En BAC le llamamos BAC Objetivos.
¿Qué herramientas, aplicaciones o productos financieros consideran más efectivos para ayudar a las familias a controlar sus gastos, mantener la disciplina de ahorro y cumplir sus objetivos económicos antes de que concluya el año?
El presupuesto es una herramienta que permite el cumplimiento de metas y alcanzar la estabilidad financiera, tanto personal como familiar. De ahí la importancia de verlo como un instrumento de organización y no de control.
Si la familia nunca ha llevado un control presupuestario, el primer paso es entender la situación actual y realista en la que vive.
Un consejo útil es apuntar durante un mes todos los gastos familiares conforme van surgiendo; también es importante sumar otros gastos que tal vez no se reflejan en el primer mes, porque son trimestrales, como, por ejemplo, el pago del seguro, marchamo, etc. Hacer este ejercicio permite tener una radiografía de lo que está pasando en el día a día en el hogar y entender en qué se gasta el dinero.
Otros consejos tienen que ver con alinear las expectativas en familia y priorizar lo que es realmente necesario; comprender que no somos el regalo que damos y enseñar con el ejemplo a los hijos e hijas el valor del ahorro y de hacer un uso efectivo del dinero.
¿Qué porcentaje de los ingresos recomienda destinar al ahorro y cómo puede una persona ajustar esa meta cuando enfrenta incrementos en el costo de vida o gastos imprevistos?
Analice sus ingresos y gastos fijos; con base en esto, defina un presupuesto realista.
Una regla práctica es aplicar el método 50-30-20: 50% para necesidades, 30% para deseos y 20% para ahorro e inversión. Si no es posible llegar al 20%, empiece con lo que pueda; lo importante es la constancia y, de esta manera, crear el hábito e ir aumentando el porcentaje poco a poco. ¡Cada colón cuenta!
Los gastos que no están previstos y aspectos como el incremento en el costo de la vida y las brechas salariales sí afectan la posibilidad de destinar recursos al ahorro. Por eso, es clave promover educación financiera y políticas que fomenten la equidad económica; no obstante, la clave está en crear el hábito. No debemos ahorrar lo que nos sobra, sino que debemos incluir en nuestro presupuesto el monto que queremos o podemos ahorrar. Lo importante no es cuánto ganamos, sino cómo lo administramos.
¿Qué puede hacer una persona que desea ahorrar, pero tiene muchas deudas?
Una persona con deudas sí puede empezar a ahorrar, pero debe hacerlo con estrategia. Lo primero es ordenar sus obligaciones, identificar montos, cuotas, tasas y fechas de pago, y evitar asumir nuevas deudas innecesarias. También es recomendable crear un fondo básico de emergencia, aunque sea con aportes pequeños, y destinar cualquier excedente al pago de las deudas más costosas.
La clave está en cumplir los pagos prioritarios y ajustar el presupuesto.