Asia, el futuro de Costa Rica
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La reciente elección de Donald Trump como presidente de Estados Unidos parece afianzar lo advertido a mitad de año por la Organización Mundial del Comercio (OMC), cuando instó a los países miembros a resistir el proteccionismo y reactivar el comercio.

A pesar de esto, Asia parecería ser la única región que en vez de cerrarse continúa abriéndose al mundo.

En medio de este nuevo orden mundial se erige el mercado centroamericano, que unificado representa unos 50 millones de potenciales consumidores y en el que Asia ha posado sus ojos.

Mientras Japón analiza la posibilidad de firmar un Tratado de Libre Comercio con Centroamérica (TLC), Corea suscribió el suyo la semana pasada, y con China está vigente desde 2011.



Aprovechar la unión, intensificar los lazos, generar confianza y hacer del país un sinónimo de calidad son claves para el futuro de Costa Rica.

En Asia puede estar el futuro del país ante un mundo que se cierra buscando respuestas y soluciones a sus propios problemas.

En los últimos años, el comercio con Asia ha ido en aumento pasando de $1,9 mil millones en 2010 a $3,4 mil millones el año pasado (sin considerar las zonas francas) y China se posicionó como el segundo socio comercial del país.

Sin embargo, la exportación de productos costarricenses hacia esas tierras, así como las inversiones asiáticas en el país aún son bajas, y la proporción de las exportaciones ticas en su total, ha disminuido, pasando del 7,7% en 2010 al 4,9% en 2015.

La oportunidad 

Asia es para Costa Rica un mercado aún desconocido, tan incipiente como lejano.

Para Asia, la situación es similar. Los empresarios saben poco de la región y, menos aún, de cada país en particular.

Sin embargo, dos conceptos quedan claros al charlar con las voces autorizadas del tridente productivo representado por Japón, China y Corea.

Por un lado, Costa Rica tiene una mano de obra calificada de alto nivel, que no puede desperdiciar.

“El CEO de Tradestation (NE: empresa de capitales japoneses) visitó hace poco la planta en Costa Rica y al conversar con los empleados jóvenes le impresionó la excelencia de la capacidad y potencial”, dijo Taijiro Kimura, consejero de la Embajada de Japón.

Por otro lado, Asia es para Costa Rica un mercado nuevo, apenas explorado, donde las posibilidades de crecimiento son inmensas.

Japón, Corea y China representan el 23% del PIB mundial, los primeros dos tienen un ingreso per cápita de $37 mil y $28 mil, respectivamente, y el tercero posee la clase media más pujante del mundo, que alcanza los 150 millones de personas.

Pero no todo es tirar semillas en la tierra y esperar a que los frutos crezcan.



El mercado asiático es exigente y competitivo, y es menester conocerlo adecuadamente para sortear los obstáculos y no perecer en el intento.

“Ver es creer. No solamente se trata de analizar las estadísticas. Los empresarios deben sentir de cerca el comportamiento de los consumidores”, agregó Kimura.

A medida que las relaciones vayan afianzándose, el comercio puede salir adelante.

“China no es vista como el mercado tradicional de Costa Rica. A medida que haya más talentos de un país que conozcan bien al otro, su gente y su cultura, se contribuirá sin duda al mayor éxito del comercio bilateral”, dijo Yang Zhongan, jefe de la Sección Política de la Embajada de China.

Poco a poco, el acercamiento y la confianza se van gestando, y Comex tiene clara la importancia de Asia para el futuro de Costa Rica.

Hasta hace unos años Costa Rica solo contaba con una oficina comercial en Pekín; sin embargo, este año Comex abrió una en Seúl, el año pasado una Shanghái, y se está analizando el destino para una nueva oficina en Asia el año entrante.

Además, el trabajo in situ se ha intensificado, con el objetivo de aprovechar oportunidades.

“Tenemos una agenda de promoción comercial intensa, con un trabajo activo allá, identificando oportunidades comerciales para que los empresarios costarricenses puedan aprovechar”, dijo Alex Mora, ministro de Comercio Exterior.

Por otro lado, el año próximo se realizará el Business Trade Mission, que este año reunió en el país a un importante número de empresarios de Asia y del resto del mundo con el objetivo de promover los productos costarricenses.

Del lado asiático, las intenciones de acercamiento también son claras.

“Hace un año se realizó el Foro Centroamericano-Japonés de negocios para que los empresarios japoneses conozcan esta región. Quiero que más empresarios japoneses visiten Costa Rica”, dijo el Sr. Kimura.

En China, la cuestión también está avanzada.

“Anualmente se celebran foros y ferias importantes en China que frecuentaron autoridades gubernamentales e institucionales de Costa Rica y a las que siempre concurren empresarios y comerciantes de todo el mundo”, agregó Yang Zhongan.

No solo de exportaciones vive el hombre

Las oportunidades de los acuerdos con los países asiáticos no solo están en exportar productos, eso es solo una porción de las posibilidades que se abren.

La atracción de inversiones es vital para el modelo productivo costarricense, sobre todo en lo que a generación de empleo calificado se refiere.

“El TLC no está limitado a vender y comprar. También puede haber cooperación industrial y de inversión. Hay que ver cómo atraer inversión coreana, no solo se trata de aumentar las exportaciones”, señaló Chun Young Wook, embajador de la República de Corea.

Costa Rica cuenta con la ventaja de la histórica estabilidad, una cualidad apreciada por los inversores y de la que no pueden presumir los países vecinos e incluso, la mayoría de los latinoamericanos.

Pero también Costa Rica cuenta con un obstáculo distintivo que es el atraso en infraestructura.

El estado de la infraestructura costarricense está lejos de las condiciones necesarias para convertirse en un socio estratégico de Asia a la hora de atraer a sus empresas y conectarlas con el resto del continente.

“La infraestructura es una parte muy importante a mejorar y el tiempo de los trámites también. Sin embargo, Japón aprecia mucho la estabilidad y la consistencia de las políticas de los países en los que invierte”, comentó Taijiro Kimura.

“Costa Rica tiene mejor ubicación que Panamá. Caldera y Puntarenas podrían ser zonas de almacenamiento de productos asiáticos pero debe invertirse en infraestructura, debe haber un plan”, agregó Chun Young Wook.

Conclusión

Mirar a Asia como un socio estratégico, sin descuidar el resto de las relaciones que hoy hacen del país lo que es, parece asomarse como la clave para el futuro.

Sin embargo, el éxito de la relación dependerá en buena medida de las decisiones que tome Costa Rica de cara a solucionar sus problemas internos, así como los pasos que vaya dando para ingresar al mercado asiático.

 
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