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Sábado, 15 de diciembre de 2018



EDITORIAL


Aglomeraciones en el Santamaría

| Lunes 30 noviembre, 2009




En un país donde la economía apostó tanto al turismo, los visitantes no deben hacer colas, de pie, por casi media hora para ser atendidos por migración

Aglomeraciones en el Santamaría

El servicio de migración en el aeropuerto Juan Santamaría es de gran incomodidad y pérdida de tiempo para el visitante o el nacional que viaja, quienes pueden tener que esperar en promedio unos 25 minutos de pie, con su equipaje de mano, para completar este requisito y poder entrar al país.
Esto según lo comprobó un equipo de este medio a su ingreso luego de un vuelo de arribo nocturno. La dificultad sin duda es peor para personas que puedan tener algún problema en permanecer de pie tanto tiempo o que viajen con niños pequeños, además del aumento en los riesgos de contagios de la pandemia de gripe A ya que las personas permanecen hombro a hombro sin poder abandonar la fila.
El mencionado equipo de este diario pudo comprobar que la llegada de dos vuelos fue suficiente para provocar el problema en el lugar. La Dirección de Migración atribuye las filas de espera al poco espacio que tiene asignado ese servicio en la terminal, debido al retraso de cinco años que tiene el plan para triplicar su tamaño; no obstante, cuatro mostradores se mantuvieron cerrados a pesar de que algunas personas hasta debían esperar fuera del recinto para que este se descongestionara un poco y así poder entrar.
No hay duda de que esta inconveniente situación se presenta por los años que significó el fracaso de la anterior concesión a la empresa Alterra, ejemplo del mal manejo en el país de este sistema de construcción de obra pública. Sobre este punto, ya no queda más que no dejar pasar los problemas sin que sirvan de aprendizaje, un asunto que no pareciera avanzar en Costa Rica.
Pero mientras tanto, las filas de larga espera en migración o en cualquier otro espacio del aeropuerto deberían resolverse de algún modo. Ya que según parece esto se prolongaría hasta junio de 2010, Migración y la nueva concesionaria Houston Airport System deberían encontrar alguna solución alterna provisional para los próximos siete meses.
El mantenimiento de más mostradores abiertos durante los arribos de vuelos, entre otras, podría aliviar la molestia quizás. Estas alternativas deben definirlas los encargados. Lo que no debería suceder es la falta de iniciativas y la inacción.