Voto por amor a mi patria
Tenemos la obligación de exigir a nuestros gobernantes mayores calidades y resultados en sus políticas públicas… Par...
Tenemos la obligación de exigir a nuestros gobernantes mayores calidades y resultados en sus políticas públicas… Para eso es el voto
El domingo próximo cada uno de nosotros deberá salir en forma meditada, libre y alegre a emitir el preciado derecho al voto que por décadas nos ha caracterizado, por la que nuestros antepasados lucharon al educarnos e ilusionarnos con la democracia —siempre sin armas— pero sabedores que la paz se construye cada día transmitiendo valores, principios y acciones, pero ante todo inspirada por el amor a la patria.
Los ojos de otras naciones estarán puestos en el proceso de la democracia más reconocida de América Latina, la noticia se centrará en informar sobre la mesura de los costarricenses y su apego a la libertad y el respeto a los demás, tal vez en lo reñido de la elección.
No veremos a los medios internacionales concentrados en la expectativa de la noticia negativa, porque ya una elección libre, honrada y democrática en Costa Rica es costumbre y eso no será noticia nueva, mas sí lo será la reafirmación del compromiso de cada costarricense con la paz.
Orgullosos debemos caminar hacia las urnas sabedores de que nuestro voto importa, que es significativo y que no debemos caer en la torpeza de cansarnos de lo bueno, pues tenemos la obligación de exigir a nuestros gobernantes mayores calidades y resultados en sus políticas públicas y gestiones desde el gobierno de la República. Para eso es el voto.
A lo mejor los candidatos no llenan del todo nuestras expectativas sobre liderazgo, seguramente estaremos un tanto desilusionados del juego torpe de los partidos políticos y su débil compromiso con la nación, a lo mejor la mezquindad de intereses nos aflige.
Empero, no podemos olvidar que eso no es problema de la democracia, sino de las personas. No debemos desdeñar al mejor de todos los sistemas porque los gobernantes en los últimos años nos han desilusionado.
La democracia permite vivir en paz, criticar con libertad y decidir a quienes seleccionamos para guiar al país, no podemos cansarnos de lo que más hemos disfrutado por años.
Al contrario, estamos obligados a perfeccionarla y mostrar nuestro aprecio por ella, seguir siendo faro de esperanza para otras latitudes al mostrar que la diversidad de ideas, razas, religiones y más, tiene un espacio para convivir en sociedad, comprendiendo que la tolerancia se practica más que se predica, y que existe un “pequeño” país donde eso sucede.
No se equivocó el escritor Bernard Shaw cuando afirmó que “no tenemos más derecho a consumir felicidad sin producirla que a consumir riqueza sin producirla”, ese es nuestro compromiso con la patria.
Producir riqueza de todo tipo: social, política, económica y ambiental, y en el preciso momento que lo hagamos, comprender que al consumir la felicidad producida hemos de tener el objetivo de la equidad para distribuirla, algo que solo lo promueven el amor y el respeto por el prójimo.
La lucha sin tregua es contra la apatía y la mezquindad que nos hace desdeñar que hemos sido una nación exitosa, no perfecta, pero que ese debe ser nuestro objetivo de cada día por más imposible que parezca.
Claudio Alpízar Otoya
Politólogo