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Jueves 25 Diciembre, 2014

El proceso de construcción de una sociedad con elevados valores, se puede llevar a cabo en la medida que cada sociedad como un todo sea más solidaria y transparente


La corrupción en Costa Rica


Es pertinente, en vista de los acontecimientos que constantemente se dan sobre corrupción, plantear algunas consideraciones sobre las posibles causas que han originado los reiterados hechos de corrupción, tanto en el sector público como en el sector privado. Un elemento sustancial se refiere a la pérdida de valores que de manera continua se ha venido dando en nuestro país, donde en épocas anteriores valores como la honestidad, integridad y respeto a los demás, eran el norte que guiaba el accionar de los costarricenses. Actualmente, más bien predominan los antivalores como “Hacerse rico sin trabajar mucho”, “No importan los medios para lograr los fines”. Es importante recordar que corrupción no solo es malversación de fondos públicos, sino que también es corrupción cuando se toman decisiones para favorecer a ciertos sectores o personas, o se utilizan los puestos públicos para servirse o para beneficios personales y no a servir al pueblo. También es corrupción cuando se paga dinero para aligerar trámites o se da el tráfico de influencias. Se debe dar un cambio sustancial en la cultura de los costarricenses para que los valores sean parte del quehacer de los costarricenses, con una actitud proactiva que permita un actuar regido por principios éticos y morales. Es de recordar siempre la actuación honesta y transparente que tuvieron el presidente don Francisco Orlich, y el Ing. don José Manuel Dengo, vicepresidente, que sean un norte a seguir en nuestro actuar diario. Es el momento para que los costarricenses sensatos y honestos realicen una acción decida y frontal por el rescate de los valores. Costa Rica vive una crisis moral y de valores, crisis de gobernabilidad y crisis fiscal. Se siente, con cierto pesar, la cada vez más notable pérdida de valores en nuestro país. Se dan una serie de situaciones que reflejan lo dicho, como el deseo de muchos de obtener recursos lo más fácil y rápido posible, la falta de solidaridad de los costarricenses, la corrupción que se sigue dando en los sectores público y privado. Nos hemos acostumbrado a problemas de corrupción, de inseguridad ciudadana y a ser menos solidarios. El proceso de construcción de una sociedad con elevados valores se puede llevar a cabo en la medida que cada sociedad como un todo sea más solidaria y transparente. La sociedad costarricense podrá mejorar significativamente en la medida que se cultiven los valores, especialmente aquellos que procuran el respeto del ser humano. En esencia, debemos educar para desarrollar un ser que se respete a sí mismo, a los demás y a la naturaleza y que tenga valores espirituales. Es bueno tener presente lo expresado por el recordado papa Juan Pablo II “en el sentido de que la mayor amenaza de las sociedades de hoy no viene de quienes quieren destruirla, sino de la pérdida de unos valores, que siendo cristianos, son valores universales”. Entre las causas formales se pueden considerar: la falta de una clara delimitación entre lo público y lo privado, la inoperancia práctica de las instituciones públicas, carencia de una conciencia social, falta de educación o de una cultura del compromiso, paradigmas distorsionados y percepción sesgada del grado de corrupción presente. La corrupción política es una realidad mundial y su nivel de tolerancia o de combate evidencia la madurez política de cada país. La lucha contra la corrupción considera dos enfoques: uno concentrado en el combate frente a los actos realizados y otro en acciones preventivas. Es necesario que en los casos de corrupción como la “Trocha fronteriza” y el proyecto de la nueva refinería, y el manejo de fondos de la deuda política se sienten responsabilidades.


Lic. Bernal Monge Pacheco
Consultor