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Jueves 9 Octubre, 2014

No es necesariamente o siempre una condición biológica la que marca la salud mental, nuestra forma de asumir la vida puede contribuir importantemente


A propósito de la Salud Mental…

Con gran frecuencia escuchamos hablar sobre la salud mental, en ocasiones inclusive nos preguntamos si gozamos de esta condición o si la gente que nos rodea la posee o no, inclusive es frecuente escuchar decir: esta persona está loca o, yo hoy ando medio loca...
El término pareciera que suele ser utilizado popularmente como un sinónimo de locura o no, probablemente porque desconocemos realmente a qué hace alusión el concepto de salud mental.


Así que aprovecharemos para conocer un poco más sobre este término. El Organismo Mundial de la Salud (2014) define y menciona que la salud mental “es un estado de bienestar en el cual el individuo es consciente de sus propias capacidades, puede afrontar las tensiones normales de la vida, puede trabajar de forma productiva y fructífera y es capaz de hacer una contribución a su comunidad”.
La anterior definición nos permite reflexionar sobre la importancia de invertir en nosotros mismos de forma que logremos:
1. Conocernos como personas, saber cuáles son nuestras fortalezas y nuestra áreas a mejorar y que podemos hacer con estas, así como las cosas que nos agradan o no, entre otros.
2. Aprender a reaccionar de formas más saludables ante las situaciones agobiantes, angustiantes propias de la vida. Ello nos permite hacer consciencia de que la forma en que reaccionemos ante las tensiones puede ser una decisión propia, ya que no podemos evitar que estas situaciones se presenten. Sobre ellas no tenemos control, mas si podemos desarrollar estrategias para reaccionar asertivamente ante estas. Inclusive podemos pedir ayuda para mejorar nuestra forma de reaccionar ante las situaciones difíciles que la vida nos presenta.
3. Independientemente del trabajo o actividades que desarrollemos en la vida, por más sencillo que creamos que estas son, podemos también decidir hacerlo con sentido, lo mejor posible, en beneficio de los otros y de uno mismo. Considero que esto es lo que permitirá hacer una contribución a la comunidad, no son las grandes, más visibles y promocionadas acciones las únicas que contribuyen a una comunidad.
Las tres anteriores reflexiones en relación al término salud mental nos permiten luchar, trabajar por alcanzar un mejor estado de bienestar, nos posicionan frente a la vida como constructores, actores de nuestra propia vida, nos hacen responsables de esta también.
No es necesariamente o siempre una condición biológica la que marca la salud mental, nuestra forma de asumir la vida puede contribuir importantemente.

Erika Coto Jiménez

Decana, Facultad de Psicología - UNIBE