El asesinato fraguado contra el Presidente Juan Rafael Mora Porras, realizado el 30 de setiembre de 1860, hoy hace 166 años, en El Jobo de Puntarenas, sigue sin que la Patria haya saldado el Homenaje que se le debe como Presidente de la República.
El Presidente Juan Rafael Mora Porras fue el máximo Héroe costarricense y centroamericano, así también reconocido en Centroamérica, el gran estratega y conductor de la Guerra Nacional Centroamericana, y de la Gesta Nacional de 1856 y 1857, contra la presencia filibustera estadounidense en Nicaragua y en Costa Rica, con el peligro que esa hueste extranjera significaba para la Independencia, Soberanía de las jóvenes repúblicas centroamericanas, que acababan de salir del yugo colonial español, y la Libertad de los pueblos centroamericanos, de haberlos sometidos al esclavismo, y la anexión a los estados sureños y esclavistas de los Estados Unidos.
El 14 de agosto de 1859 le dieron un golpe de Estado al Presidente Juan Rafael Mora Porras, en su tercer gobierno legítimamente elegido. Lo expulsaron del país hacia El Salvador con el General José María Cañas Escamilla, con su hermano el General José Joaquín Mora Porras, todos héroes y grandes conductores militares de la Guerra Nacional, y otra personas muy allegadas al Presidente. Allí vivieron un corto tiempo el Presidente Mora y ellos.
En 1860 el Presidente Juan Rafael Mora Porras se dispuso regresar a recuperar la Presidencia que le había sido arrebatada y defenestrada. Traicionado en su intento militar, a su regreso, se enfrentó en el Combate de la Angostura, en Puntarenas, obligado por esa traición a entregarse ante las fuerzas militares del gobierno que habían sido enteradas de su regreso y que llevaban la misión de acabarlo, dándole muerte.
La rendición de Mora se hizo bajo el compromiso de respetar la vida de los que lo habían acompañado en ese intento de recuperar la Presidencia, especialmente a su hermano el General José Joaquín Mora Porras, y también a su cuñado, hermano político, el General José María Cañas Escamilla.
No había en las filas oficiales del ejército que fue enviado a enfrentarlos y juzgarlos el número suficiente de Oficiales, Generales, que pudieran constituirse en el Tribunal Militar que llevara su juicio. Para ello improvisaron una oficialidad sin ningún procedimiento militar de ascensos y reconocimientos pertinentes, tan solo para justificar el crimen que ya tenían planeado y ordenado.
Así, en Puntarenas se constituyó, en pocas horas, el Consejo de Guerra o Tribunal Militar que determinó la muerte por fusilamiento del Presidente Juan Rafael Mora Porras, órdenes que se llevaban de San José, del propio gobierno surgido del golpe de Estado, de José María Montealegre Fernández, de su vicepresidente Francisco María Yglesias Fernández y de los generales General Máximo Blanco y Florentino Alfaro, que habían sido enviados a Puntarenas jefeando la tropa gobiernista, junto al Coronel Pedro García Oreamuno y a Vicente Aguilar Cubero, todos opositores políticos del Presidente Mora, líderes de la élite política y económica, que veían el regreso de Mora como un serio peligro a sus negocios e intereses económicos.
Así, se consumó el asesinato del Presidente. El compromiso de no fusilar a Cañas y a José Joaquín se alteró por orden del Presidente Montealegre. De esa manera, el 2 de octubre rue también fusilado elGeneral José María Cañas Escamilla. Así se produjo la página más oscura, más negra de la Historia Patria.
Los cuerpos de Mora y Cañas se ordenó tirarlos al estero e Puntarenas, con el propósito de que allí desaparecieran. Esto se evitó gracias a un grupo de entrañables amigos, y parientes, del Presidente, entre ellos los Cónsules de Gran Bretaña y de Francia, los señores Richard Farrer y Jean Jacques Bonnefil, junto con los yernos de Bonnefil, Santiago Constantine y Julio Rosat, y el Capitán Francisco Roger, se impidió que los cuerpos acabaran en el estero. Recuperados los cuerpos, que habían sido protegidos, envueltos, con la Bandera de Francia, fueron enterrados en el cementerio del estero, en una fosa cavada por ellos mismos, donde les depositaron y resguardaron por los siguientes seis años.
El 20 de mayo de 1866 el Cónsul francés Jean Jacques Bonnefil, nuevamente, con cuatro personas, los marineros Carlos Leonara, Enrique Ligoneff, Francisco Hervé y Guillermo Noubée, exhumaron los cadáveres, los recogieron y mantuvieron durante un breve período de tiempo en la residencia del Cónsul, en Puntarenas, de donde los trasladaron después a San José, a la residencia del Cónsul, que estaba frente al Hospital San Juan de Dios.
En su casa se guardaron los restos de los Héroes hasta que el 13 de mayo de 1885 que fueron depositados en el Cementerio General de la ciudad de San José, sin que se hubiera hecho nunca, a partir de esta fecha, ningún ceremonial oficial de Entierro de Estado, de Funeral de Estado, al Presidente de la República, Benemérito y Héroe de la Campaña Nacional de 1856 y 1857 contra la presencia filibustera en Costa Rica y en Centroamérica. Ni tampoco ningún acto oficial de entierro para el General José María Cañas Escamilla.
Por ello está pendiente, desde aquel Asesinato de Estado, un gran acto nacional, que debe realizarse con un Gran Funeral de Estado, donde se cumpla, con el reconocimiento oficial, a la figura del Presidente Juan Rafael Mora Porras, y que se realice con toda la pompa, ceremonia y desfile que merezca.
En su memoria, en el Gobierno de Federico Tinoco Granados, el 8 de diciembre de 1918, en el período de la Dictadura, se erigió un Monumento, en el sitio del magnicidio, en la esquina sur oeste de la actual Plaza llamada Mora y Cañas, ubicada en el Barrio El Carmen, entre avenida 1 y calle 9 de la ciudad de Puntarenas. Allí están los bustos, desde 1960, de los Héroes Juan Rafael Mora Porras y el General José María Cañas Escamilla, esculpidos por Juan Rafael Chacón.
Desde aquel año, en Puntarenas se realizan manifestaciones, desfiles y actividades de recuerdo a los Héroes nacionales Mora y Cañas.
El Funeral de Estado que comprende el acto, en este caso, de exhumación, de exequias o del cortejo fúnebre que debe realizarse acompañando los restos, y los actos oficiales que se realicen en su Memoria en la Asamblea Legislativa, bajo capilla ardiente, u otros sitios que se dispongan a este efecto, incluyendo un acto ceremonial religioso, católico, que también se le podría tributar, por razones de su credo y de la tradición de mediados del siglo XIX, y el de nuevo depósito de sus restos en el Cementerio General, no se ha hecho.
Hoy, en Puntarenas, desde las 8 de la mañana hasta las 8 de la noche hay una serie de actividades programadas, como todos los años en esta fecha, que nos recordarán la egregias figuras y personalidades del Presidente Juan Rafael Mora Porras y del General José María Cañas Escamilla. Las actividades de hoy en Puntarenas inician con un desfile de 80 bandas musicales estudiantiles, de todo el país, que allí llegarán.
El gobierno de la República ha declarado tres días de duelo nacional, en su memoria, lo que se recuerda con las banderas nacionales a media asta en todo el país. Habrá también un Misa Tedeum, oficiada por el Obispo de Puntarenas, y por la tarde se esper la presencia de la Presidenta Laura Fernández.
El Alcalde de Puntarenas es quien ha llevado, junto a las organizaciones cívicas puntarenenses, la batuta de los actos que hoy recordarán la Memoria de los Héroes Nacionales de la Guerra de 1856-1857.
El Funeral de Estado es la ceremonia pública que en Honor de la figura política del Presidente Juan Rafael Mora Porras debe realizarse. Esto sigue pendiente. Hoy se hará una Honra Fúnebre, pero sigue faltando el Funeral de Estado.
Este Funeral de Estado, para el Presidente Juan Rafael Mora Porras, servirá no solo para reivindicar el acto de su muerte, sino para fortalecer su Memoria, el culto y el respeto al Héroe, para fortalecer la identidad nacional en lo que el Presidente Mora evoca y significa, para enriquecer la conciencia histórica, pero sobre todo para hacer Justicia Histórica con el Héroe Nacional, que no tuvo su Funeral de Estado, su Funeral Oficial, con el que estamos en deuda nacional, quien le aseguró la Soberanía y la Independencia nacional al País, a la Patria, al Pueblo costarricense y centroamericano.
Este Funeral de Estado no será de despedida, es de bienvenida y de inserción oficial a la Memoria Histórica nacional.
Vladimir de la Cruz
Historiador



































