Cada día desde bien temprano en la mañana, a través de todos los medios de comunicación social, los grupos políticos se trenzan en una impenitente confrontación. Nada resuelve ese pleito. Nada de nada. No hay especiales proposiciones, no hay argumentos, tampoco se producen ideas frescas y valiosas. Nada más insultos, muchas mentiras e intentos de desacreditar a los adversarios.
La narrativa del oficialismo se mantiene consistente desde hace ya cuatro años y medio. La actitud de la oposición sigue siendo confusa por decir lo menos. Ni una sola vez ha habido un intento serio de lanzar otra narrativa para al menos lograr romper la gubernamental.
Dos señoras diputadas que integran el bloque democrático se han distinguido como las mejores diputadas de esta Asamblea Legislativa, pero pareciera que están solas, muy solas.
¿Hacia dónde se dirige el proceso legislativo si no hay narrativas diferentes susceptibles de ser el campo para la negociación y el de natural intercambio? ¿Será razonable que no existan propuestas alternativas ni ideas que las sostengan? Entonces, ¿cómo conciben los señores diputados del PPSO y el Bloque Democrático la construcción legislativa de nuestro país?
Muchos diputados se han llenado la boca y desahogado su espíritu atacando al Poder Judicial, a las leyes y a las personas que deben de juzgarse con base en ellas. No he tenido oportunidad de leer los proyectos de ley para llenar las insuficiencias de las leyes criticadas, ni para variar los códigos y los procedimientos judiciales que tantas veces han sido señalados como los causantes de una justicia que según su criterio no es pronta ni cumplida. ¿Dónde estarán dichos proyectos? ¿Existirán esas iniciativas legislativas? ¿Cómo resolver los problemas si no hay proyectos que busquen solventar omisiones y defectos?
Algunos proyectos presentados en el pasado por el oficialismo daban la impresión de no buscar más que los mismos fueran rechazados por su inconstitucionalidad. ¿Entonces, cuál era su propósito final? ¿Querrían acaso dichos diputados solamente desacreditar al Poder Judicial y al ser rechazados por inconstitucionales asegurar que no los dejaban gobernar?
El gran esfuerzo del PPSO por desacreditar un poder de la república no se está viendo respaldado por un esfuerzo de igual calibre por proponer cambios a las leyes. Sin cambios constructivos a la legislación esas continuadas críticas quedarán en nada, quizás en el descrédito político de quienes han sido los detractores. Críticas tan solo no harán más que exponer frente al país su debilidad profesional y su incapacidad como legisladores.
El país espera que los procedimientos, las leyes y los códigos sean sustancialmente mejorados luego de la recia crítica y los argumentos muchas veces livianos contra personas y sus plazos de nombramiento.
Después de tantas palabras al viento y de tanta confrontación política, los costarricenses esperan que mejoras sustanciales nos queden a todos. Si esto no fuera así las palabras críticas y las descalificaciones se devolverían en contra de quienes las pronunciaron.





































