Las instituciones no son un fin en si mismo. Ninguna de nuestras instituciones puede tener un propósito fundamental de dedicarse a satisfacer sus intereses únicamente. Una visión hacia adentro no es una visión aceptable para el país. Cuando don Alex Murray trajo de Gran Bretaña la idea de constituir una institución estatal que absorbiera la generación eléctrica y las telecomunicaciones y cuyas utilidades fueran de todos los costarricenses, don Elías Quirós Salazar primero y don José Figueres Ferrer en definitiva se sintieron convencidos que esa era la decisión correcta.
Don Jorge Manuel Dengo Obregón redactó proyectos y la puesta en marcha de lo que se llamaría ICE, Instituto Costarricense de Electricidad, que fue así una realidad que disfrutarían los costarricenses. La iluminación deficiente, la luz amarilla y los apagones frecuentes serían atendidos. Las comunicaciones más deficientes aún, donde pasaban los minutos sin ser comunicados por teléfono, poco a poco fueron siendo reemplazadas por un servicio mejor e incomparable. El ICE generó un beneficio nacional e individual directo y claro. El ICE generó una trascendental transformación en la electrificación rural y urbana. El ICE nos comunicó con el mundo.
Han pasado los años y los problemas y los retos presentes son muy otros y distintos a los que la institución enfrentara y resolviera en los años 40 y 50. Creo que el reto más trascendental de la institución en nuestros días es eliminar de raíz las ineficiencias acumuladas por la institución y que arrastra en el presente. Creo que la eliminación de distorsiones a los costos debe traducirse en precios competitivos para el productor y claro para el consumidor doméstico. El ICE no ha evolucionado a la velocidad de los cambios tecnológicos. Su velocidad de cambio ha sido más lenta que la del entorno tecnológico. Se fue el fax, se fueron las llamadas telefónicas internacionales, en fin, de todos conocido. ¿Para qué sirve RACSA, alguien me lo puede explicar?
La burocracia ha ido copando la institución del ayer. El país es más y más sofisticado, sus competidores internacionales lo son aún más, y presentan exigencias y una visión global que cuesta mucho a quienes hoy dirigen la institución conjugar con la solidaridad de precios con usuarios domésticos.
Los clientes hoy son otros y sus exigencias aún más distintas que las de la Costa Rica del pasado. Ayer el país era una economía agrícola, pero hoy es un país industrial no agrario. Ayer éramos productores y exportadores de un mono producto. Hoy la cantidad de productos exportados excede lo imaginable entonces. Hoy somos un país industrial y de servicios. La demanda crecerá en el futuro a un ritmo en el que el consumo de energía superará las imaginaciones más fértiles. Las comunicaciones, habiendo sufrido una gran transformación, hoy tienen empresas multinacionales sirviendo al país. En este campo la demanda nacional será bien servida.
¿Quién producirá y quién distribuirá la energía eléctrica del país? ¿De dónde provendrán los recursos para financiar la generación eléctrica de las próximas décadas? ¿Habrá alguien entre la clase política que no haya hecho números y se haya enfrentado a que el estado no puede endeudarse más y el país requiere de la generación energética? El ICE destina grandes recursos a servicios de mantenimiento de su infraestructura existente y apenas le alcanzan. No tiene excedentes para nuevas inversiones. El ICE debe de aumentar su competitividad para permitir a sus clientes aumentar la suya. ¿Quién va a romper ese Nudo Gordiano? Y hay más, ya que los costos de una institución que mira al pasado tienen distorsiones que hacen que su producto resulte más caro que el de los países competidores, no los de la región que no son nuestros competidores, sino de los países que compiten con el nuestro produciendo lo que nuestras zonas francas hacen.
¿Quién está abocado a luchar por la eliminatoria de las distorsiones a los costos de la electricidad? ¿Quién está planeando la generación eléctrica de las próximas décadas y los recursos de capital y tecnológicos que ello demandará?
Este debería ser el programa de armonización eléctrica del país y no otros. ¿Y entonces dónde está el cambio modernizador? Este proyecto no es una discusión de más estado o de nacionalizar la American Bond and Share Co. o la Colorado Power Company. Este proyecto es para enfrentar producción, costos y financiamiento del futuro y no lo logra. El monopolio continuado de la estatización hacia futuro no va a resolver los problemas de la producción eléctrica nacional.
Solidaridad social sí. Justicia social sí. Parálisis y discusiones hasta el infinito no. El ICE debe ser una base sólida para el crecimiento de la producción. El productor y el exportador son los motores de Costa Rica y no podemos dejarlos abandonados ni ignorar sus necesidades urgentes futuras en el campo energético. El país requiere de la inversión extranjera y de la nacional para crecer y ser competitivo. Recordemos que el país no está en función de sus instituciones sino sus instituciones en función de Costa Rica y sus necesidades. No hay que olvidar que la evolución de la sociedad obliga a la modernización y actualización permanente de las mismas.




































