La crisis actual de escasez de petróleo y de contracción de las capacidades refinación en el mundo por razones de los conflictos bélicos ha aumentado vertiginosamente los precios internacionales del petróleo y sus derivados.
Esta situación tiene serias consecuencias en los países importadores de petróleo y derivados, y entre más elevada sea la participación de los derivados de petróleo en el abastecimiento energético de un país, más elevadas serán estas consecuencias.
Desgraciadamente, Costa Rica se encuentra dentro del grupo de países que tienen una elevadísima dependencia energética y económica de los derivados de petróleo importados del mercado petrolero internacional, los cuales representan actualmente el 70,7% del abastecimiento energético nacional.
1.Aspectos básicos de la tormenta energética que sacude al mercado petrolero internacional
1.1 Crisis de escasez de petróleo
Una crisis mundial de suministro de petróleo se produce cuando la disponibilidad física de crudo en el mercado internacional cae repentinamente o se ve gravemente restringida en relación con la demanda global.
Incluso pequeñas variaciones en el equilibrio entre oferta y demanda desencadenan perturbaciones desproporcionadas en la economía mundial.
Las variaciones actuales son de una magnitud importante, por lo que las perturbaciones que se han producido son igualmente de una magnitud significativa.
Las crisis mundiales de suministro de petróleo rara vez se originan en un único factor; por lo general, son consecuencia de vulnerabilidades estructurales, focos de tensión geopolítica o graves interrupciones operativas.
La crisis mundial de suministro de petróleo de 2026 representa una de las perturbaciones estructurales más graves que han afectado a los mercados energéticos globales desde la década de 1970.
Esta crisis actual está impulsada principalmente por conflictos geopolíticos en Oriente Medio, aunque los conflictos bélicos en Europa del Este han coadyuvado a profundizar las perturbaciones.
Las interrupciones marítimas en puntos críticos de tránsito de barcos petroleros (y de gas natural) y la reducción progresiva de las reservas de emergencia de los países han impactado fuertemente las cadenas de suministro energético a escala mundial.
Durante los meses iniciales de la escalada geopolítica, los principales países consumidores de petróleo llevaron a cabo liberaciones récord de sus reservas de emergencia coordinadas por la International Energy Agency (IEA) para cubrir el déficit de suministro físico.
A medida que se agotaban estas liberaciones de emergencia (con las reservas estratégicas de petróleo cayendo a sus niveles más bajos en décadas), las existencias comerciales y estratégicas a nivel mundial descendieron a mínimos de ocho años. El mercado perdió así su principal mecanismo de amortiguación a corto plazo, dejando el suministro físico expuesto a cualquier interrupción imprevista adicional.
Un artículo publicado por el Wall Street Journal[1] la semana pasada señaló lo siguiente, entre muchas otras cosas:
- “Los inventarios mundiales de petróleo se han reducido drásticamente debido al conflicto en el Medio Oriente y su reposición podría llevar hasta dos años, incluso después de que se normalicen los flujos a través del Estrecho de Ormuz”.
Los precios de los crudos de referencia mundial (WTI, Brent, Dubái, etc.) experimentaron fuertes alzas repentinas, llegando en algunos momentos a superar en un 70 % o más los niveles base previos a la crisis.
Las curvas de futuros entraron en una marcada situación de “backwardation” (donde los precios para entrega física inmediata se cotizan con una prima considerable respecto a los contratos de entrega futura). Esto reflejó una aguda escasez física a corto plazo, lo que hizo económicamente inviable el acaparamiento comercial y obligó a los compradores a competir agresivamente por cargamentos de entrega inmediata.
El mercado mundial actual del petróleo se caracteriza por restricciones en la oferta, una persistente volatilidad geopolítica y una capacidad de refinación ajustada debido a ataques a varias refinerías en las zonas de conflicto. La realidad inmediata de los precios del crudo y de los productos derivados del petróleo plantea graves desafíos estructurales para los países importadores de petróleo y derivados.
1.2 Crisis de refinación de petróleo
Los ataques con drones y misiles contra complejos de refinación, terminales de almacenamiento, instalaciones portuarias petroleras y centros de exportación obligaron a los principales productores del Golfo Pérsico a recortar la producción en los yacimientos, ya que los tanques de almacenamiento alcanzaron su capacidad máxima debido a las interrupciones en el transporte marítimo.
Más de 25 refinerías han sido objeto de ataques en el Medio Oriente y Europa del Este, y entre 1,5 y 2,2 millones de barriles diarios de capacidad de refinación mundial han quedado fuera de servicio o fuertemente restringidas en diversos momentos críticos.
El plazo para reparar y reactivar una refinería de petróleo dañada depende en gran medida de qué unidad específica resultó afectada, del alcance y la gravedad de los daños, del acceso a componentes de repuesto especializados y de si la instalación se enfrenta a ataques recurrentes. Si los daños son considerables, el proceso puede prolongarse durante uno o dos años, o incluso más.
Una vez reparada, una refinería suele convertirse nuevamente en objetivo militar antes de alcanzar su plena capacidad operativa. Esta amenaza obliga a menudo a los operadores a retrasar la reactivación formal o a operar en condiciones limitadas.
La reactivación de una refinería requiere la fabricación de equipos altamente especializados, así como ingenieros especializados y soldadores certificados, profesionales que a menudo escasean en las zonas de conflicto activo actuales.
Adicionalmente, fuera de Rusia y Oriente Medio, las interrupciones en refinerías no derivadas de conflictos (causadas principalmente por incendios, fallos mecánicos, cortes de electricidad y fenómenos meteorológicos extremos) afectaron entre 25 y 30 grandes instalaciones de refinación en el 2026, agravando así aún más la contracción de la capacidad mundial y la crisis global del refinado.
Uno de estos casos más recientes fue el incendio de la segunda refinería más grande de Venezuela la semana pasada (la refinería de Cardón operada por PDVSA), la cual procesaba 310.000 barriles diarios de petróleo y que tuvo que ser evacuada al 100%.
Si bien la disponibilidad de petróleo crudo sigue siendo fundamental para la seguridad energética, la crisis petrolera mundial actual pone de manifiesto que el acceso al crudo no garantiza el acceso a los combustibles refinados. Incluso cuando la producción de crudo se estabilice eventualmente, ha surgido una grave crisis mundial de refinación, que ha generado una escasez crítica de destilados intermedios, en particular diésel y el jet fuel para aviones.Debido a que las interrupciones en el suministro afectaron desproporcionadamente a los destilados intermedios y a los crudos pesados y medianos, los mercados de productos refinados se desvincularon de los precios del crudo. Los márgenes de refinación (el margen entre el petróleo crudo y los productos refinados como el diésel y el combustible para aviones) alcanzaron niveles récord, disparando los precios del diésel y del jet fuel a niveles altos
Las diferencias en las características de los crudos también crearon problemas en las refinerías, las cuales procesaban los crudos medio-ácidos del Medio Oriente y tuvieron dificultades para ajustar sus configuraciones de producción a las alternativas de crudos ligero-dulces de la Cuenca Pérmica de los EE. UU., Guyana y Brasil sin reducir el volumen total de procesamiento.
Esta disociación entre la disponibilidad de petróleo crudo y el suministro de productos refinados subraya por qué la seguridad energética se ventila también en las refinerías.
A diferencia de la producción de petróleo crudo, que implica extraer líquido del subsuelo, la refinación es un proceso de fabricación industrial complejo e intensivo en capital.
Las refinerías han surgido como objetivos estratégicos claves en los conflictos militares regionales, dejando fuera de servicio una capacidad considerable de refinación.
Antes de la escalada militar en Oriente Medio, los continuos ataques con drones de largo alcance lanzados por Ucrania contra refinerías rusas a finales de 2025 y en el 2026 redujeron significativamente la capacidad de refinación interna de Rusia
Si bien esto obligó a Rusia a exportar mayores volúmenes de crudo sin procesar en determinados momentos, esta situación provocó una fuerte tensión en los mercados mundiales de destilados medios (específicamente diésel y jet fuel para aviones).
La crisis de refinación ha transformado fundamentalmente el comercio mundial de combustibles derivados de petróleo, las estructuras de costos y la economía del transporte.
Los precios de los productos refinados se han desacoplado de los del crudo. Si bien el crudo puede cotizarse a niveles más moderados, los precios del diésel y del jet fuel para aviones han alcanzado máximos históricos, lo que repercute considerablemente en lo siguiente, entre otras cosas:
- Inflación en la cadena de suministro y en la economía de los países. El diésel impulsa el transporte comercial terrestre (carga, pasajeros, ferrocarriles, etc.), la maquinaria agrícola y una parte de la logística marítima. Los precios extremos del diésel como los actuales elevan directamente los costos de los alimentos, los productos manufacturados y el transporte de personas, bienes y materias primas, lo que agrava las presiones inflacionarias generales a nivel mundial.
- Presión sobre el sector de la aviación (personas y carga). La escasez de jet fuel para aviones provocó fuertes alzas de precios para las aerolíneas, obligándolas a aplicar recargos por combustible, reducir itinerarios de vuelo o recurrir a la práctica de transportar combustible adicional desde los aeropuertos de origen para evitar repostajes costosos en los destinos. Todo esto afecta el turismo el cual es un sector muy importante en muchos países, al igual que otros sectores donde el transporte aéreo tiene un peso importante.
1.3 Restricciones a las exportaciones de derivados de petróleo por parte de algunos países
Otro factor importante que se ha adicionado a la crisis petrolera actual han sido las restricciones a las exportaciones de derivados de petróleo por parte de algunos países.
Ante la inflación interna y la escasez de las reservas locales de petróleo y derivados, algunos países que son grandes refinadores de petróleo, como China y Rusia, han estado restringiendo cada vez más las exportaciones de combustibles derivados de petróleo para dar prioridad a sus mercados internos y a su seguridad energética. La situación de escasez mundial se aliviaría un poco si estos países reanudaran total o parcialmente sus exportaciones de productos refinados de petróleo.
En otros países que son grandes refinadores, como los EE. UU., se han dado debates sobre posibles restricciones a las exportaciones de diésel para proteger a los consumidores nacionales, lo cual ha generado preocupación entre los compradores internacionales que dependen de los envíos procedentes de este país.
De acuerdo con datos de RECOPE, en el 2025, Costa Rica importó el 94,6% de los derivados de petróleo de los EE. UU. y casi la totalidad del diésel y el jet fuel.
1.4 Crisis de escasez de buques en el transporte marítimo de petróleo
La causa principal de la crisis actual en el transporte marítimo de petróleo es el persistente conflicto geopolítico y militar en el Estrecho de Ormuz.
Las acciones militares y los bloqueos navales han restringido fuertemente el tránsito de barcos petroleros por el Estrecho de Ormuz, que es el punto de paso marítimo de petróleo más crítico del mundo, a través del cual circula aproximadamente el 20 % del petróleo a nivel global.
Con algunas excepciones, la mayoría de los principales dueños de barcos y gestores de tripulaciones a nivel mundial se han estado negando a enviar sus barcos o personal a las zonas de conflicto activo. Dado que la gran mayoría de la flota mundial de petroleros evita la región, el número de barcos disponibles dispuestos a navegar por el estrecho se ha reducido drásticamente. Los pocos operadores independientes dispuestos a asumir el riesgo han exigido tarifas de mercado exorbitantes.
El fuerte aumento de los costos de los petroleros (con las tarifas diarias de fletamento de los superpetroleros disparándose desde unos $30.000 hasta más de un $1 millón o más al día) responde a una combinación de graves riesgos marítimos, una escasez artificial de flota provocada por el conflicto militar y profundas ineficiencias operativas derivadas del conflicto en el Estrecho de Ormuz.
Las primas de los seguros contra riesgos de guerra para los buques que transitan por el estrecho se han disparado, lo que conlleva enormes costos adicionales por viaje que deben asumir los fletadores.
Los barcos comerciales y los petroleros se han visto expuestos a impactos de misiles, ataques con drones o incautaciones. Esta situación ha generado un elevado riesgo operativo y ha llevado a las principales aseguradoras marítimas a cancelar las coberturas o a imponer primas extremas por riesgo de guerra.
Los costos del transporte marítimo de petróleo (y gas natural) en las zonas de conflicto han subido astronómicamente debido a la combinación de múltiples factores, como los altos costos del combustible derivado del petróleo que utilizan barcos, las altas primas de seguros y los elevados costos de fletamento de aquellos dueños que se arriesgan a enviar sus barcos a las zonas de conflicto, lo que aumenta los costos finales por barril de petróleo puesto en el lugar de destino.
Las mismas consecuencias aplican para otros sectores, como agricultura. El conflicto en el Medio Oriente afecta las exportaciones de fertilizantes ya que por el Golfo Pérsico pasan aproximadamente el 30 % de las exportaciones mundiales de urea y amoníaco.
El bloqueo de barcos que transportan fertilizantes está elevando adicionalmente los costos de producción agrícola en todo el mundo y poniendo en riesgo la seguridad alimentaria en muchos países.
2.Aspectos clave del sistema energético nacional que lo hacen bastante vulnerable para hacer frente a la crisis actual de escasez y volatilidad del mercado petrolero internacional.
Como lo señalé al inicio, la magnitud de los impactos derivados de la crisis petrolera internacional actual en un país determinado está directamente vinculada a su grado de dependencia de las importaciones de petróleo y derivados en su consumo energético nacional.
La progresiva incorporación de dogmas e ideologías sin sustento técnico en la política energética nacional ha generado, por acción u omisión, una creciente dependencia del exterior.Esta situación coloca al país en una posición de alta vulnerabilidad energética y económica, tendencia que comenzó en 1990 con la integración de las carteras de Ambiente y Energía en el actual Ministerio de Ambiente y Energía (MINAE).
A diferencia de este modelo que tiene el país (y que se llevó a cabo sin ningún estudio técnico), en los países con un desarrollo energético y económico exitoso y una alta protección ambiental, estos dos ministerios están separados, lo que les permite lograr resultados muy superiores a Costa Rica en ambos campos.
Como consecuencia de lo anterior, en el sector energía, los datos muestran que la dependencia del abastecimiento energético nacional del caro e incierto mercado petrolero internacional ha venido aumentando continuamente, a pesar de que la política energética indica que se busca lo contrario.
Los datos históricos provenientes de los balances energéticos nacionales anuales para los siguientes años muestran esta costosa y peligrosa evolución, donde las importaciones de energías no renovables son casi totalmente derivados de petróleo:
- 1990. Energías renovables nacionales: 45,9%. Energías no renovables importadas 54,1%.
- 2000. Energías renovables nacionales: 39,3%. Energías no renovables importadas 60,7%.
- 2024. Energías renovables nacionales: 29,3%. Energías no renovables importadas 70,7%.
Con las tendencias actuales, esta altísima y peligrosa dependencia del país del mercado petrolero internacional va a seguir creciendo si no se toman las medidas correspondientes para cambiarlas.
En el caso del subsector eléctrico nacional, que abastece el 22 % del consumo energético del país, existe una dependencia crítica del mercado petrolero internacional debido al uso de plantas térmicas como respaldo del Sistema Eléctrico Nacional (SEN).Sobre el uso de las plantas térmicas en el SEN, que utilizan los caros búnker y diésel importados, el ICE señaló lo siguiente en su Plan de Expansión de la Generación Eléctrica 2022-2040:
- “En el sistema eléctrico costarricense, con una matriz de generación fundamentalmente renovable, es indispensable disponer de suficiente capacidad y energía de respaldo, que sea capaz de asegurar la continuidad del servicio cuando se reducen las fuentes renovables” (por razones climáticas y de intermitencia, entre otras razones).
- “Las plantas térmicas valorizan la energía renovable y brindan resiliencia al sistema en escenarios climáticos adversos pero probables. Es de poco valor instalar viento y solar si estas fuentes por sí solas no pueden garantizar la continuidad del servicio”.
- “No es posible desarrollar una matriz eléctrica renovable sin los complementos térmicos adecuados que aseguren la seguridad y confiabilidad del sistema”.
La necesidad de contar con plantas térmicas de respaldo energético para el SEN no es el problema de fondo, ya que esto responde a criterios técnicos y económicos. El verdadero problema radica en que todo este parque térmico opera con búnker y diésel importados, que son combustibles de alto costo y cuyo precio y suministro están sujetos a la alta volatilidad e incertidumbre del mercado petrolero internacional.
A pesar de contar con una matriz predominantemente renovable, el subsector eléctrico nacional presenta dos vulnerabilidades críticas que deben atenderse:
- La primera es la vulnerabilidad de sus fuentes autóctonas renovables nacionales ante el cambio climático que continúa acelerándose y la variabilidad en los patrones del orden técnico-ambiental.
- La segunda radica en que el 100% del necesario respaldo de energía firme que debe tener el SEN para enfrentar la variabilidad climática proviene de la generación térmica, la cual depende en un 100% del búnker y el diésel importados, supeditando en gran medida la seguridad energética y las tarifas eléctricas a la volatilidad y la incertidumbre del mercado petrolero internacional.
En el mundo, el gas natural se utiliza para proveer seguridad energética y precios más estables debido a las múltiples ventajas económicas (costos muchos más bajos) y ambientales (emisiones al ambiente significativamente más bajas) que tiene el gas natural sobre el búnker y el diésel.
En Costa Rica, el gas natural no se usa para este fin, como se hace en todo el mundo, ni para ningún otro fin, a pesar de ser varias veces más barato y generar mucho menos emisiones al ambiente que el búnker y el diésel.
Si el gas natural fuera eventualmente de producción nacional, su producción generaría adicionalmente grandes cantidades de recursos fiscales y no fiscales que mucho necesita el país.
La vulnerabilidad y los costos del subsector eléctrico se han agravado en la actualidad ante la coincidencia de un serio evento climático y una crisis petrolera. Esta combinación de factores no solo ha disparado los costos, sino que ha reducido la seguridad energética del Sistema Eléctrico Nacional (SEN)
El país enfrenta actualmente una situación crítica por el advenimiento simultaneo los dos eventos siguientes:
- El fenómeno de El Niño que, con las menores cantidades de lluvias que genera, reduce los niveles de la generación hidroeléctrica (la cual predomina en el SEN), aumenta los costos y reduce los niveles de seguridad energética.
- La crisis petrolera internacional (caracterizada por la escasez de crudo y la contracción en la capacidad mundial de refinación) ha elevado significativamente los costos y la inseguridad en el suministro de diésel y búnker importados, entre otros derivados de petróleo. Esta situación encarece la operación de las plantas térmicas, las cuales deben activarse para cubrir el déficit de generación de las centrales hidroeléctricas afectadas por el fenómeno de El Niño y la estación seca.
Al depender en un 74% de la generación hidroeléctrica (en tiempos normales), el SEN requiere de la generación térmica con búnker y diésel en las estaciones secas para no que se den apagones. Cuando se dan eventos climáticos más severos, como los de El Niño, la situación de altos costos y riesgo de escasez de la generación eléctrica se agrava.
Costa Rica se encuentra en una de las zonas del mundo más vulnerables al cambio climático y la energía hidroeléctrica representa el 16% del abastecimiento energético nacional, lo que hace que esta forma de generación sea cada vez más vulnerable ante el cambio climático y la encarece al generar menos con la misma capacidad instalada de generación.
El cambio climático, que continúa acelerándose, afecta la generación hidroeléctrica tanto por el lado de la oferta (capacidad y eficiencia de las plantas) como por el de la demanda (aumento de los patrones de consumo), alterando la confiabilidad y los costos del sistema eléctrico.
Con respecto a la vulnerabilidad creciente de la generación hidroeléctrica, los expertos internacionales han venido señalando lo siguiente desde hace años:
- Los impactos del cambio climático se manifestarán a través de cambios en los recursos renovables dependientes del clima, tales como la alteración de su capacidad operativa y de sus resultados económicos[2].
- Las energías renovables intrínsecamente dependientes del clima tendrán cambios en su cantidad, su disponibilidad en el tiempo, su rendimiento operacional y su nivel de producción de energía[3].
- La generación hidroeléctrica es la fuente de energía que más puede verse afectada directamente por el cambio climático, ya que es muy sensible a la cantidad, a los patrones geográficos de precipitación y a la temperatura[4].
- Sabemos que uno de los peores impactos del cambio climático será el impacto en el agua y las sequías[5].
- Se espera que el cambio climático traiga menos precipitaciones y más sequías extremas a determinadas partes del mundo, causando escasez de electricidad en los países que dependen altamente de la hidroelectricidad[6].
- Los cambios en los patrones de lluvias y las sequías crónicas están disminuyendo los flujos de agua de los ríos y afectando los embalses, lo que lleva a una menor generación de energía en las plantas hidroeléctricas[7].
- Los cambios en la escorrentía de los ríos, junto con el aumento de la evaporación en los embalses, tendrán una serie de efectos sobre la producción de energía hidroeléctrica. Estos efectos incluyen impactos importantes sobre el funcionamiento del sistema (altos costos, menor generación, etc.), los resultados financieros y las consecuencias negativas sobre otros sectores energéticos[8].
Una crisis de suministro de crudo o una crisis de refinación por sí solas, son situaciones difíciles de gestionar, aunque abordables en ciertos casos mediante intervenciones específicas y temporales, como la liberación de reservas estratégicas de petróleo o la reorientación de las rutas comerciales regionales de petróleo y derivados.
La consiguiente presión estructural dispara los costos energéticos, agota los inventarios de los países importadores netos y lastra la economía mundial de una forma sin precedentes.
Los inventarios estratégicos de combustibles de Costa Rica son muy bajos y limitados para crisis petroleras prolongadas. Lo que existe son inventarios muy limitados que no están no diseñados para desabastecimientos prolongados en el mercado petrolero internacional como los que podrían ocurrir, porque muchos países están pensando reducir sus exportaciones de productos refinados, como el diésel y el combustible de aviación (jet fuel).
Los precios de los derivados de petróleo han subido vertiginosamente como consecuencia de la escasez mundial de petróleo y derivados que se ha dado como resultado de los conflictos bélicos, lo cual impacta todo el sistema económico y social (transporte público de personas, transporte de mercancías, aviación, agricultura, industria, comercio, etc.).
Si la situación actual se agrava, los impactos serán mayores e inclusive podrían causar una desaceleración económica e inclusive una recesión.
Entre otros sectores afectados, el sector turismo sería adicionalmente golpeado por los aumentos y posibles los altos costos del diésel, la electricidad y el jet fuel.
Si bien los países exportadores netos de petróleo pueden obtener mayores ingresos por el crudo sin procesar, los países importadores netos (en particular las economías en desarrollo y emergentes) se enfrentan a graves dificultades estructurales económicas.
A diferencia de los repuntes en los precios de las materias primas, una crisis combinada del crudo y del sector de refinación propaga una inflación impulsada por los costos (“cost-push inflation”) hacia insumos económicos fundamentales como el transporte, la generación eléctrica, los fertilizantes, los alimentos y los materiales, entre otros.
Todo esto aumenta el riesgo de una estanflación prolongada, que es un escenario crítico de bajo crecimiento económico acompañado de una inflación elevada.
[1] Climate Change Impacts on Renewable Energy, Dr. Garret Harrison, University of Edinburgh, http://www.see.ed.ac.uk/~gph/climate/
[2] Idem.
[3] http://www.economist.com/opinion/displaystory.cfm?story_id=15663500
[4] Does hydropower make sense in a warming world? Jun 2, 2015, http://grist.org/business-technology/does-hydropower-make-sense-in-a-warming-world/
[5] Drought, Climate Change Jeopardize and Complicate Hydropower Policies Around the World, Circle of Blue Water News, February 22, 2010, http://www.circleofblue.org/waternews/2010/world/africa/drought-climate-change-jeopardize-and-complicate-hydropower-policies-around-the-world/
[6] Hydropower and the Challenge of Climate Change, March 16, 2015, http://foreignpolicy.com/2015/03/16/hydropower-and...
[7] Aramco CEO Says Oil Inventories Could Take Two Years to Rebuild, Wall street Journal, October 5, 2026, https://www.wsj.com/business/energy-oil/aramco-ceo-says-oil-inventories-could-take-two-years-to-rebuild-30a7a352
[8] CLIMATE CHANGE IMPACTS ON HYDROELECTRIC POWER, http://energybc.ca/cache/climatechange/www.see.ed.ac.uk/_gph/publications/GPH-Upec98.pdf




































