Y se cerró el capítulo de la Segunda Vuelta de las elecciones presidenciales en Brasil, potencia BRIC y mayor economía de la América Latina.
Con el 100% de los votos escrutados, el Tribunal Superior Electoral anunció los resultados oficiales de la Segunda Vuelta presidencial celebrada el pasado domingo 25 de octubre de 2026.
Según reportaron las autoridades electorales Luis Ignacio Lula da Silva del Partido de los Trabajadores (PT) obtuvo el 51,8% de la votación sumando un total de 64.256.232 votos. Por su parte, Flavio Nantes Bolsonaro del Partido Liberal se alzó con un 48,2% de los votos para sumar un total de 59.826.041 votos. Los votos nulos o en blanco alcanzaron 4.153.801 votos.
Con estos resultados oficiales aportados por el Tribunal Superior Electoral (TSE) el candidato Lula Da Silva del PT se alza con la victoria electoral y logra la reelección para un cuarto mandato presidencial. El Partido de los Trabajadores (PT) es miembro fundador del Foro de Sao Paolo desde julio de 1990.
Durante el balotaje presidencial, la prórroga de dos horas en la jornada electoral generó grandes discusiones y controversias dentro de Brasil y en el ámbito internacional. La votación estaba programada originalmente para cerrar a las 17.00 hora local, pero el juez de la Corte Suprema, Cristiano Zanin, dictó una medida cautelar ordenando la prórroga de dos horas hasta las 19.00 hora local en todo el país. La decisión se notificó a las 17.01 en varias zonas, cuando ya muchas urnas habían cerrado la votación y el Tribunal Superior Electoral ya había comenzado a recibir datos iniciales del recuento con el 0,25 escrutado. La orden obligó al TSE a posponer la transmisión de los resultados para cumplir con la extensión decretada. Muchos locales escolares ya habían procedió a cerrar las mesas a las 17.00 horas e impreso las actas de las urnas electrónicas, las cuales no podían reiniciarse tecnológicamente.
El magistrado Kassio Nunes Marques, presidente del Tribunal Superior Electoral de Brasil aseguró que la Justicia Electoral no había autorizado la extensión de dos horas del horario de votación ni existía ninguna norma que lo autorizara.
La medida cautelar alteró las reglas del juego en pleno escrutinio, rompió el orden constitucional y desató las sospechas de fraude electoral. Sobre todo porque se recordaron antecedentes similares durante los gobiernos de Hugo Chávez y Nicolás Maduro en Venezuela. A partir de entonces el candidato presidencial Flavio Bolsonaro anunció que no aceptaría los resultados finales ni la victoria del candidato Lula da Silva.
Sin embargo, según datos técnicos proporcionados por el Tribunal Supremo Electoral, durante esas dos horas adicionales del proceso solo se emitieron alrededor de unos 35.000 votos. Puesto que la diferencia final a favor de Lula fue de 4.4 millones de votos, la extensión del horario no tuvo un impacto decisivo en el resultado final de la elección.
Tras conocerse el resultado final oficial, las autoridades del Partido Liberal de Bolsonaro y el mismo candidato presidencial declinaron cuestionar la legitimidad de la elección y anunciaron que se alistaban para organizar la oposición al nuevo gobierno de Lula da Silva. Es decir estaban reconociendo indirectamente la victoria de Lula.
Sin embargo, horas después se informó que el excandidato presidencial Flavio Bolsonaro había salido de Brasil con rumbo a Argentina primero y luego hacia el territorio de los Estados Unidos después de desafiar la orden del Juez de la Corte Suprema Alexander de Moraes de entregar sus pasaportes oficial y diplomático, en el marco de una investigación por corrupción, lavado de activos y evasión fiscal. Bolsonaro se exiliaría en los Estados Unidos con su familia y con visados otorgados por el Secretario de Estado Marco Rubio en el gobierno de Donald Trump. Al escribir este análisis aún no se ha confirmado la participación del Departamento de Estado en el operativo de salida del país del ahora excandidato presidencial.
Si bien Lula continuará siendo el Presidente de Brasil, la derecha conservadora liderada por el partido de Bolsonaro será la fuerza mayoritaria en la Cámara de Diputados y en el Senado. La corriente conservadora de Jair y Flavio Bolsonaro representará un importante contrapeso a las políticas del Foro de Sao Paolo y del Partido de los Trabajadores de Lula. Es decir que se anuncian años de polarización y confrontación política entre los dos modelos opuestos del Brasil.
Lula cumplió 81 años el 27 de octubre de 2026 y empezará su cuarto mandato presidencial en enero de 2027. Si completa su período previsto hasta 2031, habrá gobernado Brasil durante 16 años.
Durante las horas siguientes a la elección del 25 de octubre empezaron a llegar los mensajes de felicitaciones efusivas de la presidente de México Claudia Sheimbaum, del mandatario de Cuba Miguel Díaz Canel y de la cancillería de Venezuela, los tres gobiernos más afines a Lula en la América Latina. También de Yamandú Orsi, presidente del Uruguay y Bernardo Arévalo, presidente de Guatemala.
Una de las primeras felicitaciones llegó de Alex Soros, en nombre de la familia Soros.
Asimismo llegaron los mensajes de felicitaciones de las cancillerías de los países miembros de los BRICS, por ejemplo de China, Sudáfrica y la India.
Al mismo tiempo llegó felicitación tanto de Vladimir Putin, presidente de Rusia como de Vladimir Zelenski, presidente de Ucrania, como reflejo de una diplomacia de Lula favorable a la solución negociada y pacífica del conflicto en Ucrania.
También llegaron felicitaciones de varios presidentes europeos como Emmanuel Macron de Francia, Pedro Sánchez de España y Úrsula von der Leyen, Presidente de la Comisión Europea.
Por otra parte llegaron mensajes de felicitaciones y llamadas telefónicas de los presidentes de derecha o centro derecha en la América Latina como el de Chile José Antonio Kast, el de Bolivia Rodrigo Paz, la del Perú Keiko Fujimori, el de Ecuador Daniel Noboa, el del Paraguay Santiago Peña, el de la República Dominicana Luis Abinader, el de Panamá José Raúl Mulino. También, con un tono menos efusivo, el de Colombia Abelardo de la Espriella. Con lo cual quedó en evidencia que la membresía en el Escudo de las Américas no les cercena a estos gobiernos el derecho de felicitar a líderes y gobiernos que son adversarios políticos e ideológicos o que simplemente representan los intereses de los BRICS y la mayor economía de la región.
En el otro extremo del espectro ideológico tanto el presidente Donald Trump de los Estados Unidos como el presidente de Argentina Javier Milei adoptaron posturas de cuestionamiento del proceso electoral.
El presidente argentino optó por un silencio oficial sin felicitaciones para el mandatario brasileño reelecto. En honor a la verdad, tampoco Milei recibió felicitaciones de Lula cuando fue electo presidente de Argentina.
Según mis registros personales como Analista internacional a la altura del 27 de octubre ni el presidente Donald Trump de los Estados Unidos ni el presidente Nayib Bukele de El Salvador habían felicitado públicamente a Lula. Lo cual no descarta la posibilidad de que puedan hacerlo más adelante.
En cuanto a Benjamín Netanyahu, primer ministro de Israel había felicitado a Flavio Bolsonaro al fin de la primera vuelta, el 5 de octubre en Brasil, pero a la altura del 27 de octubre no ha felicitado a Lula, ganador de la segunda vuelta. Lo cual refleja que el poderoso triángulo Washington, Jerusalén y Buenos Aires, no está satisfecho con el resultado electoral en Brasil.
En cuanto a Costa Rica, en una primera nota el gobierno felicitó de manera general al pueblo de Brasil por participar en una jornada cívica, sin mencionar el nombre de Luis Ignacio Lula da Silva.
Pero en un segundo texto el gobierno extendió de manera oficial y directa sus felicitaciones a Luis Ignacio Lula da Silva por su reelección presidencial. Así también se ratificó la vocación de Costa Rica por seguir manteniendo relaciones bilaterales de amistad, cooperación y respeto mutuo con la República Federativa de Brasil.
Más allá de las diferencias coyunturales entre gobiernos o líderes, las relaciones entre estados, pueblos y economías siempre han sido excelentes y amistosas entre Brasil y Costa Rica.




































