¡Y cayó el telón!
Un buen Gobierno es un buen negocio para todos, todos hemos de desearlo, seríamos tontos si pensáramos lo contrario
Un buen Gobierno es un buen negocio para todos, todos hemos de desearlo, seríamos tontos si pensáramos lo contrario
Terminó el proceso electoral 2014 en Costa Rica, ya tenemos Presidente 2014-2018, don Luis Guillermo Solís Rivera. Podríamos decir que ganó el mejor, quien demostró capacidad, disciplina y fuerza, quien no tuvo miedo de enfrentar los momentos difíciles que siempre se enfrentan en una campaña electoral, quien tuvo convicción en sus sueños.
Solís en la segunda ronda tuvo que enfrenarse a una “sombra”, a un “no candidato”, quien quiso pegarle una cachetada al sistema electoral democrático, quien en especial agravió al partido político más representativo del país, Liberación Nacional, con una “renuncia” solapada y torpe. Sin embargo, su displicencia no socavó más que al propio liberacionista, que se alejó avergonzado y no votó en la segunda ronda.
Empero, sin pretenderlo, la desidia electoral del “no candidato” toreó a la oposición liberacionista que se aglutinó a favor de Solís y le dio un gran respaldo, que le legitima tanto como le exige.
Ahora bien, hay que tener una buena lectura sobre los resultados finales de la elección. Ni el PAC es de 1.350.000 costarricense ni el PLN de 370 mil, es posible que este último, a pesar de su disminución y humillación, siga siendo el partido más grande del país, pero deberá entrar en una revisión profunda de su estructura, propuesta y organización. El “no candidato” tuvo en algún momento un PLN de 800 mil votantes y entregó uno de 370.
El PLN está ciertamente muy herido, mas no está acabado. Es un partido acostumbrado a perder y a ganar en las elecciones; que acepta con respeto la voluntad del pueblo, pero que tiene vocación de Gobierno y que intentará regresar. Deberá renovarse pero “desde afuera”, no debe hacerlo “desde adentro” porque esto podría llevarlo a una oferta política “con los mismos de siempre”.
Sus seguidores atentos exigen la novedad y la creatividad, así como el regreso de un partido que piensa y propone, con candidatos valientes.
El PAC se apresta a enfrentar su reto más grande. Un partido que ha sido muy “cuadrado” está obligado a cambiar de actitud y buscar los consensos y acuerdo políticos, los que tanta vez no logró como oposición, cuando se obcecó tercamente en asuntos de purismo político.
Hoy está obligado a comprender que la política es el arte de lo posible, pues de la misma forma que en poco tiempo su candidato aglutinó una gran cantidad de adeptos, con la misma velocidad podría perderlos si no consigue victorias rápidas y significativas.
Un buen Gobierno es un buen negocio para todos, todos hemos de desearlo, seríamos tontos si pensáramos lo contrario. La competencia electoral debería trasladarse al espacio del éxito, en el cual los partidos compitan por haber sido mejores y no por ser menos mediocres. Buenos gobiernos es lo que todos soñamos y queremos, es retomar el camino al éxito que tanto tiempo nos acompañó.
Una vez más hemos dado en América una cátedra de paz en una elección, sin embargo, no podemos obviar que el sistema ha de mejorar, desde el control del material electoral hasta en los castigos para aquellos que desperdician dinero de campaña y luego renuncian sin consecuencia alguna, quien se ríe del elector y quien menosprecia el valor de la derrota ante un adversario superior.
Claudio Alpízar Otoya