Leiner Vargas

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Martes 10 Marzo, 2015

Es imposible pensar las regiones como hasta hoy, un colegio grande articulado a las sedes centrales de nuestras alma mater


Reflexiones

Universidad y desarrollo regional

Una de las tendencias más negativas que se han producido en el país producto del crecimiento de la desigualdad de los últimos 30 años ha sido la creciente brecha en el desarrollo regional.
Conforme vemos crecer la inversión, la infraestructura, la producción y las capacidades de absorción de conocimiento de algunas de nuestras economías y regiones en el Valle Central, también vemos como regiones enteras se han retrasado o quedado al margen de los beneficios de este crecimiento.
Este desequilibrado desarrollo de nuestro país es hoy por hoy, uno de los grandes desafíos que nos impone la reforma al modelo de desarrollo nacional.
Las oportunidades de los jóvenes para ascender en su condición socioeconómica, para aspirar a mejores empleos y ampliar sus competencias en una economía cada vez más competida requiere un esfuerzo mayúsculo del accionar público.
Es en las regiones donde la desigualdad en el acceso al empleo, el crédito, la infraestructura básica para producir y, en general, acceder a las bases del conocimiento y del aprendizaje se han llevado a un extremo. Es entonces donde el papel de la política pública es vital.
La verdadera descentralización del sector público revierte un papel fundamental en la consideración desde y con las regiones de las potencialidades y de afrontar los desafíos a partir de sus propias fortalezas.
Es por eso que el desarrollo debe verse como proceso de creación de competencias nuevas desde y con las regiones, favoreciendo el crecimiento endógeno y articulando las acciones públicas con las prioridades de lo local y regional.
El papel de las universidades es sin duda alguna trascendental. El desarrollo pasa hoy por el fortalecimiento de las competencias para aprender y para crear y valorizar el conocimiento desde lo local y regional.
La universidad en las regiones debe fortalecerse, no simplemente con más recursos sino con una visión que favorezca la consolidación de redes que integren la problemática local y regional. Es imposible pensar lo regional desde un escritorio en el centro del país.
La universidad debe invertir en nuevos centros de investigación, crear nuevas carreras y adaptar la oferta a las necesidades de las regiones.
Es imposible pensar las regiones como hasta hoy, un colegio grande articulado a las sedes centrales de nuestras alma mater.
Si bien no es una política pública la solución, la universidad puede aportar en el diseño de planes y proyectos para el desarrollo local y regional.
Debe acompañar a las organizaciones e instituciones locales en el abordaje e implementación de dichos planes y convertirse en un actor crítico y de encuentro para quienes aspiran a un desarrollo local y regional autóctono, a partir de su propia cultura.
La universidad no puede apartarse de su compromiso con los ciudadanos en su entorno y como tal debe ser cada vez más abierta y articulada a las demandas de la sociedad regional donde interactúa. Así será entonces un pilar del desarrollo regional.

Leiner Vargas Alfaro

www.leinervargas.com