Tasas de interés de préstamos deben ser más bajas para reactivar la economía, según analistas
Costa Rica está muy lejos de volver a la tasa de política monetaria de 0,75 % que tenía en 2022
Para mejorar la colocación de créditos y que los bancos ofrezcan tasas de interés más bajas, es obligatorio que el Banco Central de Costa Rica reduzca la Tasa de Política Monetaria (TPM), de acuerdo con varios analistas consultados por LA REPÚBLICA.
La eventual reducción se traduciría en un efecto dominó positivo para la economía costarricense en momentos en que el arancel del 15 % para las exportaciones nacionales a Estados Unidos amenaza con golpear a la economía nacional, a través de la colocación de productos más caros en ese mercado, una menor inversión extranjera y una reducción del turismo.
Y es que en caso de que el Banco Central reduzca la TPM, no solo se colocaría más crédito, sino que habría más inversión local, más consumo, mayor cobro de impuestos y por supuesto, nuevas oportunidades laborales.
Paralelamente, bajar la tasa de política monetaria implica menos gasto en pago de préstamos de los hogares, y por supuesto, un mayor flujo de caja para invertir.
De momento, la última reducción de la TPM aprobada el pasado 18 de julio por la junta directiva del Banco Central fue calificada como insuficiente, a juicio de los especialistas. Ese día, el Banco Central redujo el índice en 25 puntos base, ubicándola en 3,75 % anual.
“La disminución fue tenue y sin trascendencia. El Banco Central tiene margen para recortar entre 25 y 50 puntos base adicionales sin poner en riesgo su mandato inflacionario”, afirmó Adriana Rodríguez, gerente general de Acobo Puesto de Bolsa.
A junio del 2025, la inflación del primer semestre se ubicó en -0,83 %, muy por debajo del rango meta del BCCR (3 % ±1 punto porcentual) y el retorno de la inflación a su meta se daría hasta mediados del 2026, lo cual sugiere que no existen presiones de demanda agregada que justifiquen una política monetaria contractiva o neutral.
“El margen es claro, la inflación sigue lejos del objetivo y las condiciones externas permiten flexibilizar más la política monetaria sin consecuencias negativas inmediatas”, destacó Gerardo Corrales, economista y consultor.
Desde esta perspectiva, bajar la TPM de manera más agresiva permitiría estimular el crédito, incrementar el consumo privado y aliviar la carga financiera sobre hogares y empresas.
Esto se traduce en mayor liquidez, incremento del gasto y dinamismo en sectores como construcción, comercio y servicios.
En la última revisión se dijo por parte de Róger Madrigal, presidente del Banco Central, que la rebaja obedecía a que han mantenido una inflación controlada y al comportamiento de otros indicadores económicos internos y externos.
No obstante, uno de los puntos más críticos señalados por los expertos es la débil transmisión de las decisiones del Banco Central hacia el sistema financiero, en especial hacia las tasas activas que enfrentan los consumidores y las empresas al contratar créditos.
“Donde el Banco Central ha fallado es en ser más persuasivo con las entidades financieras para que el traspaso de la TPM hacia la tasa básica pasiva —que sirve de referencia para la mayoría de los préstamos— ocurra con mayor agilidad”, advirtió Corrales.
Actualmente, la respuesta de los bancos a los movimientos de la TPM tiende a tardar entre tres y seis meses, debido a factores como la estructura de fondeo, niveles de liquidez interna y el grado de concentración del sistema bancario.
Además, se ha observado históricamente una asimetría en la respuesta de las tasas del mercado: mientras las tasas pasivas (intereses a los ahorrantes) tienden a bajar rápidamente tras una disminución en la TPM, las tasas activas (intereses a los préstamos) lo hacen con mucho menor velocidad e intensidad.
“Cuando la TPM subió de 0,75 % a 9 %, las tasas activas apenas aumentaron de 9 % a 13 %. Ahora, no hay razón para esperar una reducción significativa en las tasas de crédito”, destacó María Isabel Cortés, directora ejecutiva de la Asociación Bancaria Costarricense (ABC).
Esta rigidez podría estar relacionada con la forma en que se determina la tasa básica pasiva —un promedio ponderado de las tasas que pagan los bancos por sus captaciones a plazo— y la preferencia de las entidades por preservar márgenes de intermediación en un entorno competitivo limitado.
El espacio del BCCR para flexibilizar más su política monetaria también está condicionado por factores externos, principalmente el comportamiento de la Reserva Federal de los Estados Unidos, que influye sobre el tipo de cambio, los flujos de capital y las expectativas de inflación.
“Estados Unidos actúa como un ancla para nuestra política monetaria. Si allá no bajan las tasas, nuestro margen de acción también se reduce, ya que podríamos generar presiones sobre el tipo de cambio o perder competitividad”, destacó Melvin Garita, subgerente general del Banco Nacional.
La reciente imposición de aranceles por parte de la administración Trump, las tensiones geopolíticas y los precios volátiles del petróleo aumentan la incertidumbre sobre los próximos pasos de los bancos centrales a nivel global.
En ese contexto, una política monetaria muy expansiva podría tener efectos secundarios no deseados, como fuga de capitales o depreciación del colón.
Pese al entorno de tasas relativamente bajas, el dinamismo del crédito al sector privado aún muestra señales positivas.
El crédito general tanto en dólares como en colones crecerá 7,2 % en este año, siendo la cartera en colones la que más aumenta, pasando de 5,8 % en el 2024 a 6,9 % en 2025, mientras que en dólares se espera una desaceleración de 10,2 % a 7,5 %.
Este comportamiento refleja una demanda crediticia contenida, probablemente influida por la incertidumbre económica, la cautela de los consumidores y la lenta recuperación de ciertos sectores económicos.
“Contar con tasas de referencia más bajas en una economía donde la mayoría de los créditos son a tasa variable libera recursos a los hogares e incentiva la inversión”, señaló Rodríguez, quien además recordó que esta estrategia sería coherente con un marco de metas de inflación bien comunicado y creíble.
Finalmente, los expertos subrayan la necesidad de que el Banco Central actúe con coherencia, no solo técnica, sino también institucional, para preservar su credibilidad y reputación ante los agentes económicos.
Esta misma idea maneja Daniel Suchar, analista financiero, quien dijo que la inflación lleva más de 20 meses de estar prácticamente en cero, por lo que el Banco Central tiene este margen de maniobra.
Costa Rica está muy lejos de volver a contar una con una Tasa de Política Monetaria que incentive el consumo.
Cuando arrancó la guerra entre Rusia y Ucrania en 2022, el Banco Central aumentó la TPM para controlar la inflación, llegando incluso a un 9 % en noviembre de ese año, desde entonces, su reducción ha sido lenta, a pesar del llamado de diversos sectores (Cifras del Banco Central para la TPM)
| Año (7 de agosto en cada caso) | TPM |
|---|---|
| 2021 | 0,75 |
| 2022 | 7,50 |
| 2023 | 6,50 |
| 2024 | 4,75 |
| 2025 | 3,75 |
Efectos Positivos
Efectos Adversos
La Tasa de Política Monetaria (TPM): Un Instrumento Clave del BCCR
La Tasa de Política Monetaria (TPM) es el principal instrumento que utiliza el Banco Central de Costa Rica (BCCR) para influir en la economía y cumplir su objetivo de mantener la estabilidad de precios (controlar la inflación).
¿Qué es la TPM?
La TPM es la tasa de interés de referencia que el Banco Central cobra a los bancos comerciales por los préstamos que les hace a muy corto plazo. Piénsalo como el precio del dinero que el BCCR establece para el sistema bancario. Su valor se decide periódicamente según las condiciones económicas del país.
¿Cómo influye en la economía?
La TPM actúa como una señal para todo el mercado financiero. Si el Banco Central sube la TPM, los bancos comerciales también suben sus propias tasas de interés para los clientes. Esto hace que el crédito para empresas y familias sea más caro. Como consecuencia, las personas y las empresas solicitan menos préstamos, gastan e invierten menos, lo que enfría la demanda y, en teoría, ayuda a frenar la inflación.
Por el contrario, si el Banco Central baja la TPM, los créditos se vuelven más baratos. Esto anima a las personas a consumir y a las empresas a invertir, estimulando la economía.
La Tasa de Política Monetaria es un indicador que genera un impacto importante en la economía, dejando ganadores y perdedores.
| Ganadores | Perdedores |
|---|---|
| Deudores con tasa variable | Inversionistas conservadores |
| Empresas que necesitan crédito | Bancos con baja eficiencia operativa |
| Sectores productivos |