El mes pasado, la empresa auditora y consultora RSM, tuvo una conversación profunda con Gisela Sánchez, Presidente Ejecutiva del Banco Centroamericano de Integración Económica, en INVERSIONISTA tomamos la misma y se la presentamos a usted, para que tome mejores decisiones informadas.
¿Cómo describe usted el panorama económico actual en Centroamérica?
El panorama general global es de incertidumbre. Lo tenemos en geopolítica comercial, social y económica. Pero yo le diría que Centroamérica está en una posición privilegiada.
¿Qué sectores son más propensos a seguir creciendo?
Yo le diría que aquellos que están relacionados con tecnología, en el caso de Costa Rica con dispositivos médicos con perspectivas todavía de mucho crecimiento.
El turismo, creo que va a tener un impacto, lo está teniendo por el tipo de cambio, pero también porque la gente se mueve menos; hay menos turismo hacia Estados Unidos, pero también probablemente hacia nuestros países.
También, son vulnerables aquellos que necesitan más inversión extranjera directa, porque los inversionistas, al igual que los consumidores, están en un compás de espera, viendo que va a suceder a nivel global.
¿Cuáles son los principales desafíos frente a la inflación, tasas de interés y cambios geopolíticos?
Estamos en un punto de inflexión, definitivamente, y creo que, como le decía, los empresarios tienen que tener esa tranquilidad y cautela para leer qué va a pasar.
Se espera que va a haber un aumento de la inflación y eso definitivamente nos puede reducir un poco las expectativas de los consumidores de gastar más y de los inversionistas de traer más inversión extranjera directa.
Entonces, creo que es un momento de eficiencia, de aprovechar todas las competencias que tienen las empresas y ver un poco cómo se van a ir “moviendo las aguas” y entonces sí poder aprovechar las oportunidades que se generen.
Desde el BCIE, ¿Cómo están leyendo los efectos del cambio climático y acciones de sostenibilidad?
Estamos en una región particularmente vulnerable al cambio climático. De hecho, el banco tiene dos iniciativas grandes, una en el Corredor Seco Centroamericano y otra para generar resiliencia, sobre todo en los micro y pequeñas empresas ante el cambio climático.
En la medida en la que los empresarios tengan esa visión de que tiene que desarrollarse las cosas con un enfoque de sostenibilidad, de resiliencia climática, vamos a estar mejor posicionados.
En el caso del banco, nosotros estamos desarrollando infraestructura con esa perspectiva de resiliencia climática y con una perspectiva de sostenibilidad que nos permitan tener infraestructura que nos ayude y nos acompañe en más tiempo; y no que diseñemos y desarrollemos cosas, que después, rápidamente tenga el impacto negativo del cambio climático.
¿Qué están haciendo bien los empresarios de la región para adaptarse a esta coyuntura?
Muchas cosas están haciendo bien. Yo creo que nuestra región tiene oportunidades por ubicación geográfica clara, y tenemos además en algunos de nuestros países todavía un bono demográfico.
Creo que se está desarrollando más infraestructura vial, aeropuertos, entre otros. Eso es importante para mejorar competitividad. Hay proyectos que vienen muy pronto también en energía que son fundamentales.
Eso se está haciendo bien, y yo creo que también se está aprovechando la ventaja de capital humano y capital natural que tenemos.
Hay que seguir en esa línea de invertir en nuestra gente, de invertir en los fundamentales que nos posicionan adecuadamente.
Costa Rica en este momento salió en el top cinco del Índice de Progreso Social Latinoamericano por acceso a agua potable, por educación y por salud.
Tenemos que seguir invirtiendo en todos los países en esos fundamentales para aprovechar las ventajas que se vienen para el sector privado.
¿En qué aspectos cree que el sector empresarial todavía está rezagado y qué barreras deben superar para mantenerse competitivos?
Yo creo que tenemos tres grandes cuellos de botella. Uno es la tramitología que en todo nuestro país centroamericano es muy complicado. Entonces no es tanto la responsabilidad del sector privado, pero es un cuello de botella significativo.
El otro es invertir más en el talento y en educación. Todos los países después de la pandemia quedaron rezagados en términos educativos y hay que invertir muchísimo más en esto.
Y creo que también tenemos una deuda con la infraestructura, con generar más infraestructura para la competitividad, más infraestructura logística. Se espera que debemos invertir alrededor de $35 mil millones en los próximos cinco años en agua y saneamiento, $10 mil millones en infraestructura vial y alrededor de $4 mil mínimo en infraestructura portuaria y aeroportuaria, en Centroamérica.
Entonces, creo que esos son elementos que en los que hay que invertir para poder aprovechar y generar más competitividad en nuestros países.
¿Qué papel juega la innovación tecnológica y la transformación digital en esta adaptación empresarial regional?
Fundamental, si los empresarios no entienden de la transformación digital se van a quedar rezagados, especialmente le diría inteligencia artificial.
Las predicciones son de que se van a perder 300 millones de empleos en los próximos cinco años por agentes de inteligencia artificial.
Entonces, en la medida en que las empresas empiecen a hacer inversiones controladas, pero empiecen ya, las cosas van a avanzar.
Hay empresarios que dicen: “no entiendo la inteligencia artificial, lo que voy a hacer es mandar a mis colaboradores, mis gerentes, a hacer un curso”, no se trata de eso. Se trata del rediseño de procesos dentro de las empresas, incorporando agentes de I.A. en puntos claves del proceso, siempre con supervisión humana.
Pero para aprovechar las ventajas claras que tiene esta esta disrupción tecnológica y que, si no lo hacemos, pues vamos a perder esa ventana de oportunidad y de transformación digital que todo el resto del mundo va a tener.
¿Está el BCIE promoviendo nuevas alianzas público-privadas para estimular el crecimiento económico en los países miembros?
Sin duda, en este momento el sector privado representa solo el 5% de nuestra cartera, pero estamos con una nueva estrategia institucional y dentro de esa estrategia, con la idea de que estamos fortaleciendo el tema de alianzas público privadas, el apoyo de las instituciones financieras para que apoyen a las micro y pequeñas empresas y también invertir más con el sector privado en generar proyectos que tengan impacto positivo social y ambiental, pero también en competitividad y en integración regional.
¿Qué tipo de liderazgo empresarial se necesita hoy para enfrentar el futuro económico de Centroamérica?
Yo diría que, con un liderazgo ético, que un liderazgo moral. Eso tiene que ser el pilar fundamental. El segundo elemento, líderes que estén muy flexibles al cambio, porque el nivel de incertidumbre en el que estamos no se puede ni siquiera proyectar qué va a pasar al final de este año 2025. Entonces, esa adaptabilidad yo creo que es una competencia muy deseada.
Y el otro es esa disposición a la transformación digital que se va a venir especialmente inteligencia artificial, conocer cómo funcionan los agentes de hoy, que como bien dice el CEO de Salesforce, este 2025 va a ser el último año en el que solo vamos a medir cuántos colaboradores tenemos en las empresas. Vamos a empezar a medir también cuántos agentes de inteligencia artificial tenemos.
Esos tres elementos, pero el de valores y ética siendo el fundamental, el que realmente nos puede sostener en esta transición y en esta incertidumbre para seguir siendo competitivos y sobre todo, para seguir siendo empresas que generan prosperidad y bienestar.
¿Qué consejos clave daría usted a los empresarios centroamericanos para los próximos cinco años?
Yo les diría que inviertan en su talento humano, que es lo más valioso que tiene una organización y que más allá de esta incertidumbre económica, comercial, geopolítica que estamos viviendo, que piense cuáles son los fundamentales y las ventajas competitivas de sus organizaciones para poder seguir siendo relevantes y sin duda alguna que inviertan más en esa transformación digital que se requiere y más también en pensar que sus empresas no están aisladas.
Tienen que ser parte de un ecosistema sano, de una sociedad sana y que en la medida en la que podamos juntos sector público y sector privado, además de los bancos, reducir pobreza y reducir inequidad, vamos a tener una sociedad próspera donde florecer.
¿Cuáles son las tendencias globales que los líderes de negocios de la región no pueden ignorar si desean mantenerse relevantes?
Tenemos una tendencia en temas de seguridad, de ciberseguridad que es fundamental, cambio climático, siendo una de las principales amenazas para el sector privado y para el mundo en general. Y luego el tema de transformación tecnológica y especialmente inteligencia artificial. Y el otro es el envejecimiento de la población. Hay un mercado gigante para la lo que se llama la economía plateada.
Esas personas mayores de 50 años que cada vez son más en nuestros países, entonces también apostar por cómo. Personalizar las industrias para que puedan atender ese crecimiento de la población más longeva, que tiene que estar más sana.
También representa oportunidades que no hay que dejar de lado.
¿Qué sectores considera estratégicos para el desarrollo económico de Centroamérica hacia 2030 y qué tipo de inversión requiere cada uno?
Varía de país en país. Yo diría que todos los que tienen que ver con alta tecnología, semiconductores y representa una oportunidad gigante. El turismo sigue siendo una gran oportunidad, sobre todo para el norte de Centroamérica, que todavía tiene un potencial de crecimiento muy alto, al igual que República Dominicana, Panamá, Costa Rica.
Creo que todo lo que tiene que ver con valor agregado, con más economía del conocimiento es una apuesta que nuestros países tienen que hacer y que tiene un gran potencial, sin dejar de lado obviamente los sectores tradicionales, manufactura, etcétera.
El mismo sector inmobiliario que es que es fundamental y que tiene oportunidades, que también tiene que crecer, que se requiere más infraestructura, más infraestructura vial, más energía a menor precio y más sostenible. Y en esa línea es que el BCIE está pensando que vamos a a generar muchas inversiones en los próximos 3 a 4 años para generar más carreteras, más conectividad vial, mejor competitividad para sacar productos de exportación y muchísimo más energía, más constante y a mejores precios, para que tanto los consumidores como los empresarios puedan aprovechar.
¿Qué rol juegan la educación, el talento humano y la equidad de género en el crecimiento económico sostenible regional?
Es fundamental. Uno no lo puede ver como el corto plazo, sino como el largo plazo, la gran oportunidad de desarrollo y de acelerar el desarrollo de nuestros países está en la educación, está en invertir en los más jóvenes, en los más en en nuestros. En nuestra juventud. En la medida en la que hagamos esa inversión ahora vamos a poder ver el retorno en los próximos 5 a 10 años.
Es una inversión que tiene que ser constante, que tiene que ser estratégica y que tiene que abarcar todos los segmentos de la población y todas las tanto el área rural como el área metropolitana de los países. Entonces es una apuesta que tienen que hacer nuestros gobiernos, todos al mismo tiempo. Creo que hay que tener además una estrategia que incorpore la tecnología como un habilitador de la educación.
Ya no es lo mismo lo que necesitan memorizar. Los niños tienen que aprender a entender el cambio, a tener pensamiento analítico y a poder solucionar problemas. Ahí es donde vamos a poder generar ciudadanos con más capacidades para poder enfrentar los retos del futuro, que no es dentro de cinco años, sino en los próximos 2 a 3 años.
¿Con qué pregunta quiere que finalicemos esta entrevista?
Me preguntó de todo. Yo creo que todo el mundo está viendo hacia Estados Unidos, ¿Qué es lo que va a pasar con los aranceles, con la política, con las tasas de interés? Pero en la medida en la que nosotros nos afianzamos en valores y en ética, vamos a estar mejor preparados para cualquier cambio que se enfrente.
Al final los jóvenes ya no están, ya están muy desencantados de trabajar en una empresa solamente que está pensando en generar valor económico, en crecer, en ganar más dinero.
En la medida en la que las empresas y los empresarios entiendan eso, que esa esencia y ese propósito tiene que permanecer, van a poder generar empresas más resilientes, empleados más motivados y muchísimo más competitivos y más productivos.
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