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Viernes 23 Enero, 2015

Cuidemos que el “desfilar por media calle” siga siendo una digna postal de la Heredia de antaño y no una realidad que se impone por la inconformidad y desesperanza del pueblo


Servir en lo público, honor o descrédito

Por estos días, un dirigente político señalaba que “nunca antes el país ha tenido tanta gente, tan bien preparada como ahora”, por otra parte, un conocido analista dice que en Costa Rica ha bajado mucho el nivel de la clase política, haciendo extensivo el calificativo a funcionarios de rango mayor que sirven en lo público.
Entonces, si tenemos más gente preparada y el país está ayuno de ese talento dirigencial, ¿por qué se rehúye a dar el paso a la función pública?
A primera vista, podemos decir que el honor que tiempo atrás representaba servir en lo público, ha venido perdiendo la batalla contra el descrédito que enfrenta el funcionario, por las decisiones que toma o por las cosas que deja de hacer, resultando de ello su exposición en forma abierta y sin escudo de protección ante el “tribunal de la opinión pública”, particularmente frente al que ha sido común llamar “el cuarto poder de la República”.
Observamos a profesionales venidos de la academia, o del sector empresarial, reconocidos y respetados que de pronto se ven acorralados y sometidos a una gran afectación en su ámbito personal y familiar que no pocas veces termina en un escarnio grosero que abre un surco profundo en el “record” del afectado. Debemos cambiar esta situación.
En Costa Rica, por ejemplo, podemos constatar excelencia de servicio público en el Benemérito Cuerpo de Bomberos y mejoras sustantivas durante la última década, en la gestión de la banca pública, entonces: ¡Sí se puede!
Hay que darle confianza a la gente, para que sirva en lo público, aporte sus ideas y participe innovando, porque nuestro país requiere ese talento en forma generosa, necesitamos que se decidan a participar aquellos a quienes García Márquez llamó alguna vez “ciudadanos de la inteligencia” para encarar los desafíos que nos imponen el agravamiento de nuestra estabilidad económica, el ensanchamiento de la brecha social y la necesidad de apuntalar el norte del modelo de desarrollo, de una economía de servicios que se consolida en forma inexorable.
Resulta cansina la reiterada negativa del funcionario a ejecutar, escudándose en la “necesidad” de hacer otro análisis o estudio de factibilidad, cuando lo que el país requiere con urgencia es pasar al “modo hacer”.
El cuento de que todo lo resolvemos “a la tica” nos sigue retrasando mucho más de la cuenta, debemos resolver “a la finlandesa” en materia de educación, “a la panameña” en el campo de infraestructura y “a la israelí” en cuanto a la generación de ideas novedosas y cómo ponerlas a funcionar. Cuidemos que el “desfilar por media calle” siga siendo una digna postal de la Heredia de antaño y no una realidad que se impone por la inconformidad y desesperanza del pueblo.

Giovanny Portuguez

Empresario de software
www.connexis.wordpress.com