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Enfermos de cáncer podrían estar condenados a muerte si no son atendidos oportunamente por el sistema de salud del Seguro Social

¿Sentenciados?

En Costa Rica puede haber sentencias a muerte que se dictan sin que medie la acción de las autoridades de justicia, en algunos casos.
Por ejemplo, alguien a quien le deban hacer exámenes para determinar si padece de cáncer o no, o los casos confirmados que requieren urgente tratamiento, podrían estar condenados a muerte si no disponen de los recursos económicos para hacerlo en forma privada, fuera del sistema de salud de la Caja, si este los mantiene en listas de espera.
Esto es a lo que se enfrentan cientos de pacientes en este país donde, a pesar de estar cotizando para el Seguro Social, no son atendidos de inmediato como su enfermedad lo requiere.
Sin embargo, por otro lado, los dineros que pertenecían al desaparecido Instituto del Cáncer, como lo dice una nota de este medio hoy, pareciera que se encuentran en el limbo.
De los $62 millones disponibles para la construcción de un hospital especializado para el cáncer, que se decidió no construir y pasar el dinero a la Caja Costarricense de Seguro Social para utilizarse en forma exclusiva en la compra de equipo y desarrollo de proyectos relacionados con el cáncer, solo se han ejecutado, desde 2008 cerca de $4 millones.
Lo anterior de acuerdo con un informe de la Contraloría General de la República que señaló esa subejecución existente a diciembre de 2010.
Mientras tanto, las listas de espera crecen y crecen y los pacientes se ven condenados a la desatención. Esto es absolutamente insólito si existe, como se sabe, un presupuesto.
¿Qué sentirán ante tamaña injusticia las personas que esperan resultado de biopsias o los que, ya diagnosticados, no reciben la atención que debieran en forma inmediata?
La diferencia entre la vida y la muerte, si se trata de algunas enfermedades como el cáncer, además de la prevención, es que pueda haber un diagnóstico temprano y un tratamiento inmediato con lo mejor que la ciencia dispone para ello en la actualidad.
A criterio del ente contralor, la situación se agrava por la poca capacidad de resolución y por falta de coordinación entre las distintas instancias, como lo es con el Consejo Nacional del Cáncer del Ministerio de Salud.
Una inoperancia que puede estar costando la vida de cientos de costarricenses ante la indiferencia de quienes deberían sentirse responsables de esas vidas.
No hay que olvidar que el problema no reside en el sistema de salud con que cuenta el país sino en fallas humanas que lo están afectando y que deben ser corregidas de inmediato.
No hacerlo, significa asumir la responsabilidad del peligroso deterioro de la salud de la población.
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