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Viernes 31 Octubre, 2014

Los costarricenses en general desean recuperar la soberanía y la paz de una provincia abandonada y secuestrada por delincuentes que no les permiten a los turistas ni pernoctar


Secuestro

Cualquier persona con un poco de decencia y sensibilidad tiene que estar impactada con lo que sucede en Limón.
El bello puerto se encuentra en manos de personas que no respetan a ninguna autoridad.


Los limonenses sufren el asedio de expertos en causar desórdenes, incitar a la violencia, y violar la ley.
Lo que realmente buscan es desestabilizar el sistema para imponer los argumentos utilizados por matones que ocultan sus rostros para agredir.
Aprovechando el distractor zafarrancho, los contrabandistas y narcotraficantes aprovechan el momento para mover rápidamente la ilegal mercancía encubierta en el lugar.
Los proxenetas, y minoristas de la droga, igualmente aumentan las ganancias derivadas del servicio que ofrecen a sujetos exaltados que forman parte del incendiario desafío.
Existen personas inescrupulosas que, buscando saciar su inmensa codicia, no les importa servir a delincuentes criollos o foráneos a cambio de dólares manchados de dolor.
Desde hace mucho tiempo las autoridades conocen que decenas de furgones evaden los controles portuarios para introducir, subrepticiamente, buena parte del contrabando que inunda al país.
Vivimos enganchados a la enmarañada trama provocada por aquellos que, utilizando a los trabajadores como mecanismo de presión, exigen como condición única para restaurar el orden, irrespetar la majestad de un contrato.
Y que el pueblo pague el multimillonario costo de la violación.
Entre los culpables del problema incluimos también a políticos y diputados. Ellos son claros responsables de las penurias que sufren sitios como Limón.
Por andar comprando votos permitieron la creación de esta especie de ciegos trogloditas que devoran hasta el futuro de sus propias familias por falta de visión.
El problema creado por SINTRAJAP tiene connotaciones que van mucho más allá de las cláusulas de un contrato. Lo que realmente desean es imponer a la fuerza el predominio de un sistema absolutista avasallando los valores democráticos herencia de patriotas que realmente lucharon por nuestra nación.
Los limonenses decentes y trabajadores, no están solos en esta lucha.
Los costarricenses en general desean recuperar la soberanía y la paz de una provincia abandonada y secuestrada por delincuentes que no les permiten a los turistas ni pernoctar.
Hay que recordarles a los señores del gobierno que, los que hacen tratos con el diablo con llevárselos les paga.

Jorge Castro