Retener el talento femenino: el mayor desafío en áreas STEM
El problema ya no es el acceso a la educación, sino lo que ocurre dentro de los entornos laborales y académicos, señalan expertas
Las mujeres están llegando a la universidad en mayor número que los hombres y cada vez más se gradúan en carreras científicas y tecnológicas, pero ese avance no necesariamente se traduce en permanencia dentro del sector.
El verdadero desafío hoy no es que las mujeres entren a las áreas STEM, sino que puedan mantenerse, desarrollarse y alcanzar posiciones de liderazgo.
En Costa Rica el cambio en la educación ha sido evidente en las últimas décadas. Entre el 2000 y el 2020 la proporción de mujeres graduadas en ciencia y tecnología pasó de 39,8% a 50,5% del total de personas tituladas en estas áreas, según el Programa Estado de la Nación.
A pesar de este avance, la participación femenina sigue siendo menor en las carreras directamente vinculadas con las tecnologías de la información (TIC), donde las mujeres constituyen apenas entre el 20% y el 27% de las graduadas en Costa Rica, de acuerdo con datos del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) a noviembre de 2025.
En la Universidad Estatal a Distancia, aunque las mujeres representan el 65% del total del estudiantado, su presencia disminuye en programas tecnológicos.
En el diplomado en Informática solo tres de cada diez estudiantes son mujeres y en la carrera de Desarrollo Web solo una de cada diez.
A nivel mundial, un informe de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) revela que las mujeres representan solamente el 35% de las graduadas en carreras STEM.
Este fenómeno continúa conforme avanzan los niveles académicos y termina reflejándose también en el mercado laboral, en donde la participación femenina es igualmente reducida.
El Foro Económico Mundial reporta que, para 2024, la fuerza laboral global en STEM estaba compuesta por apenas un 28% de mujeres, mientras que la UNESCO constata que solo 1 de cada 10 líderes en estos campos es mujer.
Para Elizabeth Arroyave, directora ejecutiva y fundadora de EA Tech Consulting & StockSafe y representante de la Cámara de Tecnologías de Información y Comunicación, el problema no está en que las mujeres no estudien estas carreras, sino en lo que ocurre cuando ingresan al mundo laboral.
“Más mujeres están estudiando, pero el entorno laboral todavía las frena o las expulsa. Persisten barreras de inserción, valoración y condiciones de empleo que dificultan que permanezcan y crezcan dentro de la industria”, explicó.
Dentro de las empresas tecnológicas también hay prácticas que terminan desmotivando la permanencia femenina.
Arroyave explica que uno de los errores más comunes es creer que el problema se resuelve con contratar más mujeres, sin revisar cómo se desarrollan sus carreras dentro de la organización.
“Se celebra la contratación, pero no se diseña una experiencia de permanencia. Falta inducción adecuada, planes de carrera claros, patrocinio interno y acceso a proyectos visibles que permitan crecer profesionalmente”, afirmó.
Otro factor que influye es la falta de transparencia en los procesos de ascenso. Cuando los criterios para promociones no están claros o dependen de redes informales de poder, las brechas tienden a ampliarse.
Carla Fernández, profesora de INCAE Business School, explica que muchos de estos obstáculos no son evidentes a simple vista, pero terminan acumulándose a lo largo del tiempo.
“Los sesgos no suelen manifestarse de forma explícita. Operan en dinámicas más sutiles como evaluaciones ambiguas, criterios de promoción poco claros o distribución desigual de proyectos estratégicos”, agregó.
Cuando el desempeño no se mide con indicadores claros y objetivos, las percepciones personales pueden influir más en las decisiones.
En ese escenario las mujeres suelen enfrentar estándares distintos o mayores exigencias para demostrar sus capacidades.
La cultura organizacional también tiene un peso importante. Comentarios despectivos, interrupciones constantes o explicaciones condescendientes sobre temas técnicos pueden parecer situaciones menores, pero con el tiempo generan desgaste y empujan a muchas profesionales a buscar oportunidades en otros sectores.
La experiencia de mujeres que trabajan en áreas tradicionalmente masculinizadas muestra que los estereotipos todavía están presentes.
Ana Lucía Arrieta, conocida en redes sociales como “Lucy la Mecánica” y creadora de contenido que enseña mecánica a mujeres, asegura que el cambio cultural ha sido lento pero visible en las últimas décadas.
“Antes los señalamientos eran más directos y despectivos. Ahora lo que ocurre es que se resaltan las supuestas debilidades femeninas para ciertas profesiones, lo que lleva a muchas chicas a cuestionarse si realmente cumplen con las expectativas que dicta la sociedad”, comentó.
En su experiencia, los errores cometidos por mujeres suelen recibir más críticas o burlas que los de sus colegas hombres.
“Los errores de las mujeres se resaltan con más fuerza para justificar que ese lugar no es cómodo para ellas”, agregó Arrieta.
Ante este panorama, las expertas coinciden en que cerrar la brecha no es solo una cuestión de equidad, sino también de desarrollo económico.
Sectores como inteligencia artificial, análisis de datos o automatización concentran algunos de los empleos de mayor crecimiento y valor agregado, por lo que perder talento femenino limita la capacidad de innovación.
Fernández advierte que, si las mujeres no logran integrarse plenamente en estas áreas, la competitividad nacional se ve afectada: “Si la mitad del talento no participa plenamente en los sectores tecnológicos, el país reduce su capacidad de innovación y crecimiento potencial”.
Las soluciones pasan por cambios concretos dentro de las empresas y del ecosistema tecnológico.
Entre las medidas que destacan las especialistas se encuentran rutas de carrera claras, auditorías de brecha salarial, procesos de contratación sin sesgos, programas de patrocinio para impulsar carreras profesionales y políticas de flexibilidad laboral bien estructuradas.
También proponen crear programas de reinserción laboral para mujeres que hicieron pausas en sus carreras, alianzas entre universidades y empresas para facilitar el primer empleo en tecnología y observatorios que permitan medir las brechas de género en el sector.
Para Arroyave, el punto clave es dejar de ver el tema como un esfuerzo simbólico y tratarlo como un reto de gestión.
“El cambio no se logra con campañas, se logra con acciones que se miden, se controlan y se mejoran. Si no hay métricas, no hay gestión. Y si no hay gestión, el talento se va”, concluyó.
Fuentes: Estados de la Nación, BID, UNESCO, Foro Económico Mundial
Abbigail Pérez
Presidenta de la carrera de Electrónica, ULACIT
La innovación y el impacto que la ingeniería puede tener en sectores como el médico y el industrial motivaron su decisión de estudiar Electrónica. Durante la carrera ha tenido que enfrentarse a conceptos técnicos complejos que requieren dedicación constante, lo que ha fortalecido su capacidad analítica y su pensamiento lógico. Desde su experiencia, considera fundamental impulsar referentes femeninos y programas de mentoría que motiven a más mujeres a ingresar a estas áreas.
“Propondría la exposición temprana a la ciencia y la tecnología, ambientes inclusivos con cero tolerancia a la discriminación y mayor visibilidad de mujeres líderes en conferencias, proyectos y cargos importantes”
Camila Méndez
Presidenta de la carrera de Ingeniería Química, ULACIT
Su pasión por las ciencias exactas, especialmente la química, fue el motor que la impulsó a estudiar Ingeniería Química. Como estudiante hondureña en Costa Rica, además de los desafíos académicos tuvo que adaptarse a un nuevo entorno cultural, lo que puso a prueba su capacidad de resiliencia. Esa experiencia le permitió crecer y construir una red de apoyo con personas que la han acompañado en el proceso.
“Cuando las estudiantes entienden el ‘por qué’ detrás de los conceptos, descubren la belleza de estas disciplinas y desarrollan confianza en sus propias capacidades”
Catalina Guevara
Estudiante de Ingeniería en Electrónica, Universidad Latina
Su afinidad por la matemática y la lógica la llevó a elegir Ingeniería en Electrónica, una carrera que le permite combinar el pensamiento analítico con su interés por la educación. En su experiencia académica ha enfrentado actitudes sutiles de trato diferenciado por parte de algunos profesores y compañeros, lo que evidencia que aún existen sesgos de género en estos espacios. A pesar de ello, afirma que su motivación por la carrera sigue creciendo.
“Es clave trabajar en la formación docente con enfoque de género, para evitar sesgos inconscientes en la enseñanza y la evaluación”
Karoline Madrigal
Presidenta de la carrera de Ingeniería Informática, ULACIT
Su interés por la programación surgió en los últimos años del colegio, cuando descubrió el reto intelectual y la satisfacción de crear soluciones tecnológicas. En la universidad ha enfrentado dudas sobre su propio desempeño al encontrarse con contenidos complejos, algo que considera parte del proceso de aprendizaje. Desde su perspectiva, generar espacios de encuentro entre mujeres en tecnología puede ayudar a que más jóvenes se animen a seguir este camino.
“Es importante fomentar espacios en donde mujeres profesionales puedan hablar y generar conexiones con chicas que van empezando en la misma trayectoria”
Lissette Munguía
Presidenta de la carrera de Ciberseguridad, ULACIT
El constante avance de la tecnología y la posibilidad de aprender de forma continua despertaron su interés por la Ciberseguridad. En su experiencia, los retos en STEM no siempre son únicamente académicos, ya que todavía existen estereotipos sobre quién debería ocupar estos espacios. Por eso considera que las redes de apoyo entre mujeres profesionales son clave para fortalecer la confianza y la permanencia en estas carreras.
“Las redes de apoyo y profesionales mujeres en áreas STEM son necesarias. Sentirse acompañada y respaldada, fortalece la confianza”
Paola Sequeira
Presidenta de la carrera de Inteligencia de Negocios, ULACIT
Elegir una carrera STEM fue, para ella, una forma de apostar por el conocimiento y por un futuro profesional con impacto en la sociedad. Uno de los mayores desafíos ha sido aprender a confiar en sus capacidades en espacios donde la presencia masculina sigue siendo mayoritaria. Aun así, sostiene que es posible desarrollarse en estas áreas manteniendo la autenticidad y la identidad propia.
“Es fundamental que las niñas puedan imaginarse en carreras STEM, entendiendo que pueden convertirse en una forma de crecimiento personal y de aporte significativo al mundo”
Pilar Maroño
Presidenta de la carrera de Ingeniería Biomédica, ULACIT
Su interés por comprender cómo funcionan las enfermedades y cómo la tecnología puede ayudar a tratarlas la llevó a estudiar Ingeniería Biomédica. A lo largo de la carrera ha enfrentado dudas personales y momentos de incertidumbre, algo que reconoce como parte del camino para muchas mujeres en áreas STEM. Para ella, mantenerse firme en la vocación y rodearse de redes de apoyo femenino ha sido clave para seguir adelante.
“Propondría informar más sobre las diferentes áreas STEM, mostrar lo interesante y divertido que puede ser la ingeniería”
Valentina Villamil
Presidenta de la carrera de Ingeniería Industrial, ULACIT
Desde pequeña le interesaba encontrar formas más rápidas y eficientes de hacer las cosas, lo que la llevó a elegir Ingeniería Industrial. En su paso por la universidad ha tenido que desenvolverse en espacios donde todavía predominan los hombres, lo que a veces implica demostrar constantemente sus capacidades, sin embargo, esos retos también la han ayudado a fortalecer su seguridad y resiliencia.
“No es un tema de capacidad, es un tema de creerse capaz. Cuando más mujeres participamos en STEM, las soluciones se vuelven más completas, estratégicas y humanas”