¿Qué espera a la economía de Costa Rica en 2026?
Inflación se mantendrá baja y crecimiento país superará el 3% del PIB
Un tipo de cambio del dólar sin movimientos bruscos en todo el periodo, una reducción de la Tasa de Política Monetaria (TPM) lenta y cautelosa, una inflación baja y un crecimiento de la economía que oscilaría entre 3,5% del PIB y 4% es lo que se espera para el 2026.
Varios analistas en materia económica consultados por LA REPÚBLICA coinciden en que el próximo año no tendría mayores sobresaltos.
Esto, sin importar que el país tendrá elecciones en febrero próximo y que muchos de los indicadores macroeconómicos se verán afectados por la decisión electoral.
“En el caso del dólar, las reservas internacionales del país han superado los $16 mil millones y las tasas de interés siguen estando en un nivel alto. Por ello, podríamos decir que el tipo de cambio no debería tener ningún tipo de movimiento brusco para el año 2026”, afirmó el analista económico Daniel Suchar.
De acuerdo con su análisis, el dólar se movería dentro de un rango relativamente estrecho durante todo el año.
“Creo que el dólar estará entre ¢500, ¢520 y ¢525 a lo largo de todo el año 2026”, proyectó.
En cuanto a la TPM, que es un índice que regula el Banco Central y que sirve de referencia para que la banca pública y privada establezca las tasas de interés que cobra en sus préstamos, la tónica será la prudencia y se espera una disminución paulatina y lenta del indicador.
Incluso, dependerá mucho de lo que haga la Reserva Federal de los Estados Unidos, lo cual motivaría al Banco Central de Costa Rica a ser más prudente de la cuenta.
“En cuanto a las tasas de interés y la TPM, debemos esperar que el Banco Central mantenga su enfoque gradual y cauto que ha tenido para mover la economía del país. Mucho de ello estaría alineado a las decisiones que tome la FED en Estados Unidos. (…) Por su parte, la perspectiva de crecimiento del PIB para el próximo año puede rondar alrededor de un 3%, pero al final dependerá del desempeño de los principales socios comerciales, ejecución de la obra pública, capacidad de mantener la estabilidad económica. Se espera un mayor crecimiento, pero depende del desempeño de la economía regional e internacional”, expresó Elizabeth Morales, subgerente de Coopecaja.
En cuanto al costo de vida, Costa Rica seguirá registrando índices bajos durante todo el periodo y se prevé que la inflación esté por debajo del rango meta del Banco Central de Costa Rica.
La situación, aunque beneficiosa a corto plazo para los hogares y los trabajadores, podría convertirse en un problema si el país se estanca y deja de crecer.
El problema sería si el país deja de crecer en su economía, generando mayor desempleo.
“Por lo pronto no se ve riesgo de estanflación, que se produce cuando hay nulo crecimiento e inflación alta, porque la economía costarricense crece bien. El desempleo ha caído a niveles históricamente bajos. Todo parece indicar que la inflación negativa se mantendrá durante el 2026 y buena parte del 2027”, finalizó Vidal Villalobos, asesor financiero de Grupo Financiero Prival.
El 2026 está a la vuelta de la esquina y con ello, las perspectivas económicas.
LA REPÚBLICA entrevó a varios profesionales en la materia para visualizar cómo se comportarán los principales indicadores económicos.
Elizabeth Morales
Sugerente
Coopecaja
La perspectiva es que el tipo de cambio se mantenga estable, pero con una pequeña presión al alza.
Si la inversión extranjera se desacelera, por un contexto económico global incierto, puede disminuir la oferta de dólares.
También se prevé un aumento en los costos de importación, que genera una mayor demanda de dólares.
El crecimiento del PIB para el próximo año puede rondar alrededor de un 3% y depende del desempeño de los principales socios comerciales, la ejecución de la obra pública y la capacidad de mantener la estabilidad económica.
Se espera un mayor crecimiento, pero depende del desempeño de la economía regional e internacional.
Debemos esperar un enfoque gradual y cauto del Banco Central para mover la economía.
Mucho de ello estaría alineado a las decisiones que tome la FED en Estados Unidos.
La baja inflación y la desaceleración del crecimiento fuera de las zonas francas añaden incertidumbre a la proyección del 2025.
El retorno a las metas de inflación dependerá de la transmisión efectiva de la TPM a las tasas de crédito, una recuperación más amplia del consumo.
Se espera que el mercado laboral siga la tendencia de creación de empleo lenta y reducida en el régimen doméstico al cierre de 2025 y el inicio de 2026.
La creación de puestos de trabajo estará focalizada en nichos específicos, como las zonas francas.
Adriana Rodríguez
Gerente de Puesto de Bolsa
Acobo
La estructura superavitaria del mercado no estaría cambiando, pero la magnitud de los excedentes de divisas podría ser menor ante menores ingresos de las industrias vulnerables, como turismo, servicios y productos.
El escenario base conservador es el precio del dólar fluctuando en un rango bajo similar al comportamiento exhibido este 2025.
Se anticipa un crecimiento económico igual o levemente menor al proyectado por el Banco Central, de 3,5%, principalmente porque vemos una demanda interna de bajo dinamismo y una actividad externa todavía sensible a la incertidumbre internacional presente.
Es posible un ajuste en función de los movimientos que realice la Reserva Federal.
Las presiones inflacionarias siguen siendo bajas, lo que abre espacio para que la autoridad monetaria pase de la actual “posición neutral” hacia una postura más laxa, especialmente considerando que el consumo interno acumula varios trimestres de crecimiento modesto.
No se observan presiones alcistas relevantes sobre las materias primas a nivel internacional; y, en el ámbito local, la actividad económica no muestra la fortaleza necesaria como para anticipar presiones significativas sobre los precios de bienes y servicios.
Por ello, es probable que esta continúe fuera del rango objetivo tanto en el corto como en el mediano plazo
Es previsible una tasa de participación persistentemente baja, con un porcentaje elevado de la fuerza laboral que no está ofreciendo sus habilidades al mercado.
Paralelamente, la creación de empleo seguiría siendo moderada, limitada por varios elementos, entre ellos una moneda relativamente fuerte.
Daniel Suchar
Analista Económico
Las reservas internacionales han superado los $16 mil millones y las tasas de interés siguen estando en un nivel alto.
Por ello, el tipo de cambio no debería tener ningún movimiento brusco para el 2026, a pesar de las elecciones venideras.
La proyección es entre ¢500 y ¢525.
La expectativa del crecimiento se sitúa entre un 3,5% y 3,8% del PIB.
Sin embargo, hay que señalar que esa expectativa la hizo el Banco Central sin la relajación de los aranceles de Estados Unidos que está en proceso.
Esto debería darle un oxígeno importante a las exportaciones agrícolas y, con ello, el país podría volver a alcanzar nuevamente el 4% de crecimiento para 2026.
Eso quiere decir que, poco a poco, deberíamos tener a mediados del año 2026 tasas de interés un poquitito más bajas.
Esperamos que para el primer semestre haya una reducción que permita un mayor impacto en los bolsillos de los deudores.
Si no hay cambios, este indicador será muy similar en 2026.
El tema está en que la informalidad está creciendo y eso también podría distorsionar un poco la calidad de trabajos. Hay una buena tendencia de generación de empleo, pero no con la calidad o la formalidad que todos quisiéramos.
La expectativa es que se mantenga en 2026 esta tendencia.
Vidal Villalobos
Asesor financiero de Grupo Financiero Prival
Considerando que las autoridades del Banco Central no van a cambiar con el nuevo gobierno, consideramos que la política monetaria y la política cambiaria se mantendrán similares a la actual.
Además, el Banco Central cuenta con grandes cantidades de reservas, lo que le permite mantener estabilidad en el tipo de cambio.
Al tomar en cuenta la incertidumbre global por la política arancelaria del presidente Trump, los problemas climáticos, geopolíticos, el cierre de gobierno en EE. UU., entre otros, el desempeño económico de Costa Rica ha sido destacable. Consideramos que se mantendrá de esa manera durante el 2026.
Si el país logra una buena negociación en el tema de los aranceles, es muy probable que esto implique un impulso al crecimiento.
El régimen definitivo crece a tasas muy bajas, de tan solo un 2,3%. Una rebaja en las tasas de interés ayudaría a impulsar este crecimiento, y en la medida en que la inflación se encuentre en terreno negativo, hay espacio para esa rebaja.
Sin embargo, no se conoce con certeza cuáles son los detalles de la política monetaria del Banco Central.
Todo parece indicar que la inflación negativa se mantendrá durante el 2026 y buena parte del 2027.
rónicamente, si las condiciones de la economía mejoran, aumentará el desempleo.
Esto por cuanto las personas que han abandonado la fuerza laboral, al ver mejores oportunidades, regresarán a buscar empleo. Esto hará que la tasa de desempleo, aunque sea de manera temporal, observe un incremento.