Logo La República

Viernes, 23 de agosto de 2019



COLUMNISTAS


Pensión a los 57 años

| Jueves 16 septiembre, 2010




Países como Francia y Alemania, donde la esperanza de vida se ha extendido, están aumentando la edad de pensionarse hasta 67 y 68 años para financiar las pensiones. Se debe trabajar para acumular dinero suficiente que garantice cubrir la pensión

Pensión a los 57 años

Un astuto político, veterano de mil batallas, solía decir: “En política lo único que no se vale es perder”. Con este pensamiento justificaba cualquier oferta por descabellada que fuera para la conquista de votos.
En las elecciones recién pasadas se ofreció una ley para pensionarse a los 57 años y contó con el voto de muchas personas que, en edad productiva, prefieren eludir los compromisos que encierra la vida y cambiarlos por una pensión sin trabajar.
Quienes hemos manejado estos números sabemos que esa propuesta es una verdadera utopía, por más que se disimule. La pensión o jubilación es el producto de un ahorro que se hace a lo largo de una vida de trabajo para disfrutarla en la vejez. Este monto suele ser incrementado con aportes patronales y estatales pero el concepto básico es un ahorro individual; también se aumenta con un interés que devengan los fondos al utilizarlos en préstamos.
Para los cálculos se utilizan las tablas de vida que permiten conocer la “esperanza de vida”, (años que se espera que viva el promedio de la población, independientemente de cada persona), que son las que determinan cuándo cumple la edad para pensionarse y cuánto debe deducirse del salario, de manera que se garantice el ahorro requerido para la pensión.
Veamos un ejemplo: si una persona labora de los 18 a los 57 años habrá cotizado durante cuarenta años, o sea, 480 cuotas; si a partir de ese momento se acoge a una pensión y vive hasta los 78 años, se requerirá cubrir con las cuotas un monto que cubra la pensión de esos 20 años. Si no se satisface ese total, el faltante se convertirá en carga para el Estado, que en definitiva somos todos; o sea, si no se ahorra lo suficiente para cubrir una pensión, el monto mensual de las jubilaciones deberá ser cubierto por todos los que pagan impuestos.
Algunos políticos, con la intención de captar votos, manosearon los regímenes de pensiones y hubo países que los vieron quebrar y terminaron cargando a la espalda de los contribuyentes el pago de las jubilaciones, tal y como sucedió en Uruguay, Chile y Argentina en épocas pasadas. Estos sistemas desfinanciados impidieron actualizar las pensiones que fueron perdiendo día a día su poder adquisitivo, por lo que fue frecuente ver ancianos limpiando parques, laborando como meseros, boleteros y desempeñando otros trabajos que no requieren mucho esfuerzo pero que significaban un inmenso sacrificio para los adultos mayores en el ocaso de sus vidas.
Recientemente, países como Francia y Alemania, donde la esperanza de vida se ha extendido por la buena salud de la población y mejores condiciones de vida, los gobernantes están aumentando la edad de pensionarse hasta 67 y 68 años para financiar las pensiones, con la lógica oposición de los trabajadores, pero es una cruda realidad; se debe trabajar para acumular dinero suficiente que garantice cubrir la pensión mientras viva.
Pensión a los 57: ¡ni en un sueño!

Alfredo Blanco Odio
Profesor universitario