Leopoldo Barrionuevo

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Sábado 3 Octubre, 2009


ELOGIOS
Marketing futbolero

Leopoldo Barrionuevo

Nadie ignora las riquezas que contiene el fútbol como negocio y el dinero que mueve, más allá de nuestras pasiones y deseos. Claudia Villafañe, la ex de Maradona, es quien tramitó el contrato de Diego Armando con la AFA que preside desde hace muchos años Julio Grondona.
Lo pactado y aún no firmado pero con acuerdo de partes es de $1.200.000 anuales, un equivalente a $100.000 mensuales y en términos empresariales que es como se mide el fútbol, un negocio clave en el mundo moderno, Maradona se hizo cargo a finales de octubre pasado y a setiembre incluido se ha acreditado $1.100.000 con este récord en partidos de la selección: dos ganados y cuatro perdidos y un interrogante acerca de la clasificación de Argentina al mundial. Esto sin contar la indemnización que recibiría si lo cesaran por desempeño.
Porque si por la víspera se conoce el día, su trayectoria anterior como director técnico en dos clubes fue en Rosario Central en 1994 con 12 partidos y uno solo ganado y en 1995 con una trayectoria mejor: 11 partidos con dos ganados con Rácing Club de Avellaneda.
Ahora que Hugo Chávez instauró la moda de estatizarlo todo, al gobierno argentino se le ha dado por seguir sus pasos y compró el fútbol o al menos sus transmisiones con un eslogan “Fútbol gratuito” que no lo es tanto porque los contribuyentes argentinos aportarán $157 millones anuales por el derecho de ver por televisión cerca de 115 partidos de Primera A y B y de Nacional B, cada uno de los cuales tendría un costo de $1.365.000 (más de lo que cuesta Maradona por año), con un valor por minuto de $15.166 o sea ¢8.872.250, así que imaginemos lo que representa hacer tiempo con el balón afuera o tocar la pelota sin aventarla al arco: un puro desperdicio.
Con los resultados actuales, es difícil que la publicidad pague los platos rotos del drenaje del fútbol argentino hacia Europa y que se pueda evitar la sobrevaloración que empieza a producirse desde la locura del pago que el Real de Madrid hizo por los galácticos a pura venta de merchandising, pero si los resultados no son propicios suben los costos, disminuyen los salarios de los jugadores, la cotización baja, las pretensiones se derrumban y las acciones se desbaratan en el mercado accionario que mueve este negocio.
Y no importa a quién se le eche la culpa: ¿cuántos millones de dólares costaría la no clasificación de Costa Rica o Argentina o de ambos?
Se supone que con esta compra el gobierno argentino recuperará la inmensa deuda que los clubes de fútbol mantienen no solo con el Estado sino también con los jugadores, eso mientras los resultados no sean tan malos como en la actualidad, con Boca, River, Independiente, Rácing, San Lorenzo y Huracán jugando pésimamente.
Propongo que a los estadios los denominen coliseos para que sea más evidente este panem et circenses, el pan y circo que practicaban los romanos.

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