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Próximo 10 de marzo organiza cena benéfica para implementar programas de ayuda
Funda Vida, al rescate de los niños
Una ONG que trabaja en áreas marginales de la capital, ayudando a los más pequeños
Trata de alejarlos de las drogas y la violencia a través de la educación, el trabajo y el deporte

Chris Dearnley llegó a Costa Rica en 1995 y al ver la situación de pobreza y violencia de algunos sectores de los barrios del sur de San José, decidió hacer algo para ayudar a quienes más lo necesitan: los niños.
Este estadounidense se implicó a fondo. Se subió las mangas de la camisa y se puso a trabajar en pro de la chiquillería.
Funda Vida nació en 1996. Comenzó con la construcción de un centro en Linda Vista de Patarrá, con el programa de “centros de nutrición” para menores de edad.
A partir de ahí, Funda Vida ha ido trabajando hasta llegar a ocho programas e
n tres centros de los barrios del sur (el ya citado, y los de Concepción de Alajuelita y el de la ciudadela 25 de Julio, a la par de Aguanta Filo). Este año tienen 700 muchachos dentro de sus proyectos.
Vi la necesidad de los niños de la calle y comprendí el poder
de ponerse a su mismo nivel, de mirarles a los ojos”, comenta Dearnley.
La pretensión es simple, aunque difícil de realizar. Arrancarlos de las garras de las calles que los condenan a las drogas, las armas y la prostitución. “Nuestra labor es recuperarlos de las calles, cambiarles la vida, dándoles los mecanismos para pod
er hacerlo”, continúa diciendo el director de la fundación.
Si esos chicos no encuentran oportunidades, muchos terminarán delinquiendo, entrando en la espiral de la violencia. Llevarles la esperanza es lo que Chris Dearnley trata de hacer a través de todas estas iniciativas, rompiendo el ciclo de la desesperanza y guiándolos hacia un futuro mejor a través de la educación, el trabajo y el deporte.
Funda Vida se financia a través de aportaciones privadas tanto de personas físicas como de empresas. A lo largo de estos años, los mayores apoyos han llegado de Distribuidora Lucema, Microsoft, PriceSmart, Wendy’s, y Scotiabank.
Uno de los programas por los que más quieren apostar es el de “teens at work”, en el que adolescentes trabajan medio tiempo como empacadores en la cadena PriceSmart. “Queremos darles un futuro laboral, que aprendan el trato con el cliente”, concede Dearnley, sin que abandonen los estudios.
Tras 14 años de experiencia, los chicos y las chicas de estas comunidades han ido creciendo con la propia fundación. “Empezamos con niños de seis o siete años, los vemos ahora crecidos. El reto es que tengan una orientación completa”, acompañarlos de la mano para que no se pierdan por el camino.

Daniel Zueras
[email protected]

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