Con humildad y sorpresa, Paola Montes de Oca asumió uno de los mayores retos de su carrera: darle rostro y voz a los personajes de María Antonieta de las Nieves, incluida la entrañable Chilindrina, en la serie biográfica “Chespirito: Sin querer queriendo”.
La producción de HBO Max revive la vida y obra de Roberto Gómez Bolaños, acercando su legado a nuevas generaciones.
Entrevista
¿Cómo llegó a convertirse en la elegida para interpretar a los personajes de María Antonieta de las Nieves y qué significó para usted asumir ese reto?
Era algo que nunca me esperé en la vida. Creo que no pude haber pedido un mejor personaje, y estoy muy agradecida por eso. Siento que el personaje también me eligió a mí, de alguna manera.
Todo empezó porque la directora de casting abrió audiciones al público. Publicó una foto de María Antonieta en Instagram preguntando si alguien se parecía a ella.
Muchas chicas respondieron, y yo también me animé, aunque no somos idénticas. Pensé: Bueno, soy actriz, con interpretación y caracterización, puede funcionar. Dos semanas después, me escribió Isabel (la directora) y me pidió grabar dos escenas. No podía creerlo.
Luego vino un callback presencial con uno de los directores y los hijos de Chespirito. Estaba muy nerviosa. Hice una propuesta vocal, varias ideas, y me fui sin saber qué pensar.
Dos semanas después, Isabel me llamó por teléfono para decirme que me había quedado con el personaje de la Chilindrina.
¿Cómo fue la preparación para encarnar a La Chilindrina? ¿Qué aspectos quiso destacar?
Lo más difícil fue trabajar su voz. Ella la coloca en un lugar muy específico y tiene una técnica impresionante, porque es una maestra del doblaje.
Yo nunca había hecho doblaje, así que fue todo un reto. Estuve observando entrevistas de la Chilindrina, sketches, analizándola mucho para entender su corporalidad y sus gestos. Quería que todo se sintiera orgánico, natural, y respetuoso con su esencia.
¿Tuvo contacto con María Antonieta de las Nieves durante la grabación?
Sí, aunque fue hasta la mitad de la filmación. Producción organizó un encuentro con ella, en su casa, en su biblioteca, llena de Chilindrinas que le han regalado a lo largo de su vida. Fue hermoso. Pude preguntarle cosas específicas: cómo era de joven, qué le gustaba hacer, cómo se movía. Que ella misma me diera esas respuestas me ayudó muchísimo a seguir enriqueciendo el personaje.
¿Cree que esta serie conecta con las nuevas generaciones?
Definitivamente. Ya no era tan común que los niños de hoy vieran al Chavo, al Chapulín o El Chanfle. Esta serie abre esa puerta.
Les permite conocer a un genio como Roberto Gómez Bolaños, que escribía todo a mano, con una creatividad impresionante. Yo lo admiro profundamente, y espero que las nuevas generaciones también lo hagan.
¿Tiene alguna anécdota especial del rodaje que recuerde con cariño?
Sí, el día que grabamos el episodio final, el de la fogata en Acapulco. Justo coincidió con el cumpleaños de Chespirito.
Fue muy emotivo, porque todos sentimos que su presencia nos acompañaba. Varios lo comentamos. Había una energía especial, muy fuerte. Grabar ese capítulo en esa fecha fue un regalo.
¿Qué viene después de este proyecto? ¿Tiene otros planes o retos en camino?
Por ahora no hay nada concreto. Estoy viendo posibilidades, con muchas ganas de volver a un set. Como todos los actores, a veces toca esperar con paciencia.
Pero espero que se abran nuevas puertas. En cuanto haya noticias, las compartiré en redes sociales.
¿Ha trabajado antes en teatro musical? ¿Cómo fue esa etapa en su carrera?
Sí, el teatro fue mi primer contacto con la actuación. Empecé muy joven, a los 16 años, haciendo teatro musical. Me encantaba cantar, bailar y actuar al mismo tiempo.
Después conocí el teatro de texto y también me enamoré. Tengo más experiencia en teatro que en pantalla, así que este proyecto fue una experiencia completamente nueva y muy significativa para mí.