En el mundo, al gas natural se le denomina “combustible puente” porque es una fuente de energía que forma parte de la transición energética que ayuda al mundo a migrar de los combustibles fósiles más contaminantes a fuentes de energía renovable de bajo costo, como la eólica y la solar.
Como combustible puente, el gas natural es una fuente de energía de transición que sustituye rápidamente otras fuentes de energía que son muchos más caras y que generan muchas más emisiones al ambiente.
Al reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y de otros gases nocivos en un plazo muy corto, el gas natural ofrece una alternativa más limpia y barata mientras se construye y se amplía la infraestructura para energías renovables (como la solar y la eólica).
La estrategia es utilizar el gas natural durante la transición energética como combustible puente para reducir rápidamente las emisiones y los costos en el largo camino hacia una economía de energías renovables, mientras las tecnologías renovables maduran y se apoderan por completo del sector en las próximas décadas como parte de la transición energética.
Además de su bajo costo, mayor seguridad energética y menores emisiones, el gas natural apoya a las energías renovables con energía firme de respaldo (“backup energy”) para fortalecer su participación en los sistemas eléctricos con el fin de generar electricidad de bajo costo que acelere la electrificación del sector transportes y de otros sectores.
Como lo he señalado en columnas anteriores, la energía de respaldo suministrada por el gas natural provoca un desarrollo mayor y más rápido de las energías renovables variables e intermitentes en los sistemas eléctricos, como las energías solar y eólica, que son las de más bajo costo actualmente.
La energía de respaldo es un sistema eléctrico proporciona energía cuando se reduce la generación de las fuentes renovables de energía por los cambios (climáticos, etc.) que ocurren continuamente en el estado de la naturaleza, por la intermitencia constante de muchas de las energías renovables (como la solar y la eólica) y cuando hay fallas en el sistema de generación eléctrica que sacan de operación una o varias plantas.
La energía de respaldo de bajo costo y bajas emisiones, como la que provee el gas natural, es crucial para mantener el suministro eléctrico con el fin de garantizar simultáneamente la continuidad y la competitividad de las actividades económicas y sociales y de fortalecer la electrificación del transporte público (con autobuses, ferrocarriles, metros, etc.) y privado (con vehículos eléctricos).
Contrario a lo que ha venido ocurriendo en el mundo, la política energética de Costa Rica ha venido obstaculizando desde hace varios gobiernos, por acción y omisión, la introducción del gas natural en la matriz energética nacional.
Esta política, ha preferido continuar con la tendencia de tener un alto y creciente consumo de derivados de petróleo importados, el cual crece más rápido que el crecimiento menor de las energías renovables nacionales, lo que ha venido conduciendo desde hace años a un aumento continuo de la dependencia petrolera del país, la cual representa actualmente el 65% del consumo energético nacional.
En el sector transporte nacional, que es el principal consumidor de energía del país, los caros derivados de petróleo importados (gasolina, diésel y en menor cantidad Gas Licuado de Petróleo) son totalmente predominantes con un consumo de alto crecimiento, los cuales representan actualmente el 53% del consumo energético nacional.
En el subsector eléctrico, se prefiere utilizar los caros y contaminantes diésel y búnker importados para proveer el respaldo energético del Sistema Eléctrico Nacional (SEN) en lugar de gas natural.
Esta política provoca que los tres factores fundamentales del desarrollo energético se vean fuertemente afectados:
- Costos. Los derivados de petróleo importados son caros y, por su peso en todas las actividades económicas y sociales, los altos costos de los derivados de petróleo importados que consume el sector transporte encarecen todos los bienes y servicios, desde el transporte público y privado hasta la producción, transporte y distribución de todos los alimentos que consumimos.
Este aumento de costos repercute en los consumidores a través del aumento de los precios de los bienes y servicios, lo que adicionalmente contribuye a la inflación.
- Emisiones al ambiente. Por su tamaño y su alto consumo de derivados de petróleo, el sector transportes es también el mayor responsable de las emisiones en el país (incluyendo gases de efecto invernadero).
- Seguridad energética. La seguridad energética de las importaciones petroleras del país es baja debido a que las condiciones de suministro del extranjero (precios, suministro, etc.) dependen de los vaivenes, la incertidumbre y la volatilidad del mercado petrolero.
Los derivados de petróleo importados son altamente vulnerables (en costos, seguridad de suministro, etc.) a los vaivenes, la incertidumbre y las crisis impredecibles del mercado petrolero internacional.
De esta manera, la alta y creciente dependencia del sector transporte del mercado petrolero internacional, y del país en general, no solamente crea altos costos, elevadas emisiones al ambiente, y una gran inestabilidad en los precios de todos los precios de los bienes y servicios, sino que adicionalmente expone fuertemente a la economía nacional a los vaivenes imprevistos y especulativos del mercado petrolero internacional, lo que afecta a toda la economía y a la calidad de vida y el bienestar de las personas.
La introducción del gas natural en la matriz energética nacional, como una de las varias opciones que tendrían los consumidores en el sector transporte, como ocurre en muchos países, es una opción puente que reduciría significativamente los costos del transporte de las personas, los bienes y los servicios, mientras las energías renovables de apoderan progresivamente del suministro energético del sector en las próximas décadas.
- La conversión dual de los motores de los vehículos actuales de diésel y gasolina para utilizar gas natural como una de las opciones para reducir los costos y las emisiones y aumentar la seguridad energética del sector transporte
Si se introduce el gas natural, los consumidores de los vehículos actuales de gasolina y diésel tendrían la opción de fácilmente adaptar sus vehículos para usar gas natural a un costo relativamente bajo y podrían reducir significativamente los costos y las emisiones del transporte público y privado.
La reconversión de los vehículos actuales se hace a través de una modificación de tipo Combustible Dual o Bi-Combustible (‘Bi-Fuel’), lo que permite usar gas natural o gasolina o gas natural diésel a conveniencia.
Los vehículos de ‘combustible dual’, aunque la nomenclatura aceptada para estos vehículos es ‘Bi-Combustible’ (“Bi-Fuel”), reconvertidos ofrecen la gran flexibilidad de poder operar con dos combustibles (gasolina-gas o diésel-gas), lo cual es sumamente útil cuando la infraestructura de distribución de gas natural en las estaciones de servicio actuales se está desarrollando.
El sistema ‘Bi-Fuel’ evita tener que preocuparse, al inicio de la introducción del gas natural en el sector transporte, por las eventuales limitaciones en la disponibilidad de la infraestructura de distribución en las estaciones de servicio actuales, como se hace en muchos países del mundo.
Los procesos de adaptación de los motores actuales a gas natural son simples y rápidas:
- En el caso de los vehículos con motores de gasolina, la adaptación se realiza con la instalación de un kit de conversión.
- En el caso de los vehículos con motores diésel, la adaptación se realiza igualmente con un kit de conversión, pero este kit es diferente al que se instala en los motores de gasolina.
Ambos tipos de kits de conversión para motores de gasolina o de diésel implican la instalación de tanques de almacenamiento de gas natural, un regulador y la modificación de los sistemas de suministro de combustible y control del motor.
- Beneficios del uso del gas natural como combustible puente alternativo al diésel y la gasolina en la flota vehicular actual que consume gasolina y diésel
Un documento titulado “Natural Gas Benefits and Considerations”, del Ministerio de Energía de los EE. UU., señala lo siguiente:
- Las ventajas del gas natural como combustible alternativo puente en el sector transportes incluyen su disponibilidad a nivel nacional, una red de distribución establecida, un costo relativamente bajo y beneficios en materia de emisiones.
- El gas natural debe ser comprimido (GNC, Gas Natural Comprimido) o licuado (GNL, Gas Natural Licuado) para su uso vehicular.
- Su uso como combustible vehicular puente mejora la salud pública y el ambiente, ofrece beneficios de seguridad y contribuye a un sistema de transporte resiliente.
Los motores que usan derivados de petróleo generan muchas más emisiones contaminantes nocivas para la salud de las personas y el ambiente en general que los que usan gas natural, por lo que una de las medidas más importantes que se están adoptando en el mundo para avanzar más rápidamente hacia el desarrollo de una economía baja en emisiones de gases nocivos y en partículas es la introducción de gas natural en el transporte público y privado como combustible puente.
En EE.UU., el Ministerio de Energía señala también que “en comparación con los vehículos alimentados con diésel y gasolina, los vehículos de gas natural pueden producir cantidades significativamente más bajas de emisiones nocivas, como los óxidos de nitrógeno, partículas y contaminantes tóxicos y cancerígenos, así como el dióxido de carbono del gas de efecto invernadero”.
Este Ministerio señala igualmente que los vehículos de gas natural tienen grandes beneficios, incluyendo la mejora de la calidad del aire, la reducción del ruido en las zonas urbanas, la reducción de consumo de petróleo, la mejora de la seguridad energética (y económica), la reducción del gasto público, la reducción de los costos del transporte público y privado, el estímulo al crecimiento económico y la competitividad.
De esta manera, el gas natural mejora significativamente el ambiente mientras al mismo tiempo el país, las empresas y las personas ahorran gran cantidad de dinero y se impulsa el desarrollo económico y el progreso social.
Además, el gas natural es abundante y de alto octanaje, es escalable rápidamente para reducir el consumo de derivados de petróleo importados y es el combustible de mayor crecimiento en el mundo.
El Ministerio de Energía de los EE. UU. indica igualmente que el gas natural “debe ser parte de los planes para avanzar hacia el transporte sostenible” como combustible puente.
Los vehículos que utilizan gas natural ofrecen beneficios sustanciales, como costos bajos, mejoras en la calidad del aire local, reducción del ruido, mayor seguridad energética y una notable reducción de la huella de carbono a través de la reducción de las emisiones de CO2 en comparación con los combustibles convencionales, como los derivados de petróleo.
Los motores de gas natural, al producir menos contaminantes tóxicos, contribuyen directamente a una mejor salud pública, especialmente en zonas urbanas.
Las propiedades inherentes del gas natural también permiten una conversión energética más eficiente, lo que se traduce en menores costos operativos y de mantenimiento y en una mayor independencia energética.
- Conclusiones
La política energética que se ha venido implementando en el país desde hace años ha estado provocando, por acción y por omisión, una creciente petrolización que es consecuencia de un aumento continuo y significativo de los caros derivados de petróleo (diésel, gasolina, búnker, Gas Licuado de Petróleo, etc.).
El gas natural es una opción puente importante para reducir los costos y las emisiones en todos los sectores de la economía nacional, incluyendo el sector transporte, mediante la sustitución de los caros y contaminantes diésel y gasolina importados mientras avanza la penetración de los vehículos eléctricos en las próximas décadas.
Los vehículos actuales (automóviles, camiones de todos tamaños, autobuses, pickups, etc.) de transporte público y privado que tienen motores de diésel y gasolina pueden ser fácilmente convertidos a gas natural, como combustible puente, para reducir significativamente y a muy corto plazo los costos y las emisiones al ambiente.
Lo anterior mientras avanza la transición energética hacia un nuevo sistema energético muy diferente al actual, lo que requiere de una gran inversión porque, entre otras cosas, los vehículos existentes (con motor de diésel y de gasolina) no pueden ser reconvertidos a electricidad, por lo que se deben adquirir vehículos totalmente nuevos (eléctricos, de hidrógeno cuando sean competitivos, etc.) y se debe desarrollar una nueva y muy amplia infraestructura de distribución (electrolineras para los vehículos eléctricos, hidrolineras para los vehículos de hidrógeno, etc.) y un aumento significativo de la capacidad de generación eléctrica.
Los países que producen gas natural se benefician de muchas maneras, tales como las siguientes:
- La producción nacional de energía, como el gas natural, es de un costo mucho más bajo que la energía importada (como los caros derivados de petróleo) y no se ve alterada (en precios, en seguridad de suministro, en volatilidad de los mercados internacionales, etc.) por la vulnerabilidad y la incertidumbre de los múltiples factores que afectan los mercados energéticos mundiales (incluyendo conflictos militares y vaivenes geopolíticos), como es el caso del mercado petrolero internacional de donde proviene el 65% de la energía que se consume en el país.
- La producción local de gas natural crea riqueza nacional y aporta grandes cantidades de recursos fiscales y no fiscales y empleo de alta calidad.
- El consumo de energía de origen nacional no solamente reduce fuertemente los costos y las emisiones, sino que adicionalmente aumenta significativamente la seguridad energética y la estabilidad de los precios y de la economía en general.
Por esta razón, en los países, a excepción de Costa Rica, el abastecimiento de energía de origen local se ha convertido en un objetivo nacional superior.


































