En varias columnas pasadas he analizado la problemática del alto y creciente consumo de los caros derivados de petróleo importados que realiza el país y de la creciente dependencia petrolera del exterior que ya llega al 65% del consumo energético nacional.
Después del sector transporte, que es el principal consumidor de energía del país (donde los derivados de petróleo son totalmente predominantes), el sector industria del país es el segundo consumidor de energía en general, y de derivados de petróleo en particular.
En esta columna se analizarán el consumo creciente de derivados de petróleo del sector industria y los beneficios económicos, sociales y ambientales que este sector obtendría si utilizara el gas natural en lugar de los caros derivados de petróleo importados.
- Consumo de energía en el sector industria de Costa Rica
Este sector utiliza los caros derivados de petróleo (incluyendo el coque de petróleo) como fuente de energía para sus hornos, calderas y otros tipos de maquinaria.
Todos estos equipos pueden ser fácil y rápidamente adaptados para que utilicen gas natural en lugar de derivados de petróleo.
De acuerdo con el último Balance Energético Nacional, la composición del consumo de los caros derivados de petróleo importados del sector industria es la siguiente:
- Coque de Petróleo: 28,84%
- Gas Licuado de Petróleo (GLP): 26,48%
- Búnker (Fuel Oil): 24,63%
- Diesel 50: 18,13%
- Gasóleo: 1,86%
- Otros: 0,06%
Los datos muestran que el consumo de los caros derivados de petróleo del sector industria ha venido aumentando considerablemente, lo cual está ocurriendo en todos los sectores de la economía nacional (incluyendo el eléctrico, residencial, transportes, comercial, turismo, etc.).
El informe del Estado de la Nación 2024 señala lo siguiente:
- Un sector que mantiene un consumo intenso de hidrocarburos es el industrial.
- En el 2023 el uso de derivados del petróleo para la producción industrial alcanzó el mayor nivel en años recientes (38,7%), con lo que se continuó con el patrón al alza reportado para los años 2021 y 2022 (Bazán, 2024).
- Beneficios del gas natural para el sector industrial
- Combustible multifacético
El gas natural desempeña un rol multifacético en el abastecimiento energético de un país y en la transición energética hacia una economía baja en carbono al permitir la descarbonización de los sectores energético e industria mediante su uso como:
- Combustible puente que acelera la reducción de los costos y las emisiones a muy bajo costo.
- Respaldo de energía firme confiable en los sistemas eléctricos para las energías renovables fuertemente dependientes del clima (como la hidroeléctrica) y las intermitentes (como la solar y la eólica).
- Materia prima vital para miles de productos industriales esenciales para la sociedad (como los fertilizantes, los plásticos, productos hospitalarios, PVC, productos farmacéuticos, lubricantes, productos para la fabricación de celulares, computadoras y centros de procesamiento de datos, etc.) y para la transición energética (aislamientos para el transporte eléctrico público y privado, materiales para los sistemas de energía solar y eólica, etc.).
A diferencia de los derivados de petróleo, el gas natural es incoloro, sin olor, no es tóxico, no es corrosivo y es más liviano que el aire.
Tiene múltiples usos como fuente de energía y como materia para la producción de miles de productos.
Entre estos miles de productos derivados del gas natural como materia prima de bajo costo se encuentran los fertilizantes, plásticos, textiles, detergentes, productos farmacéuticos y cosméticos, equipos médicos, pinturas, resinas, grasas, adhesivos, colorantes, llantas, solventes, ceras, gases refrigerantes, herbicidas, insecticidas, recubrimientos, moldes, empaques, acetona, productos de limpieza industrial y para el hogar, tuberías de PVC, productos para impermeabilizar, juguetes y materiales de construcción.
- Energía barata con menores emisiones al ambiente y mayor seguridad energética
En el mundo, el consumo de gas natural ha venido creciendo en todos los sectores, incluyendo el sector industria, porque proporciona energía más limpia, más barata, abundante y con una alta seguridad energética, lo que impulsa el crecimiento económico de los países, la creación de empleo y las exportaciones.
La evidencia muestra que el gas natural le proporciona al sector industria amplios beneficios económicos a través de menores costos y mayor estabilidad de precios, ventajas ambientales con menores emisiones en comparación con otros combustibles y flexibilidad operativa gracias a su versatilidad como combustible para calor y otras formas de energía y como materia prima para la fabricación, junto con un suministro confiable y continuo.
Los equipos que utilizan gas natural tienen también menores costos de mantenimiento que los equipos que utilizan derivados de petróleo (incluyendo el coque de petróleo), lo que genera un beneficio adicional a su bajo costo como fuente de energía y su eficiencia en el uso.
Los beneficios ambientales son muchos en relación con los derivados de petróleo e incluyen menores emisiones al ambiente. El gas natural se quema de forma mucho más limpia que los derivados de petróleo, el coque de petróleo y el carbón, y emite menos gases de efecto invernadero, lo que ayuda a las industrias a ser mucho más competitivas y a reducir su huella de carbono.
- Fuente predilecta de energía de respaldo en los sistemas eléctricos
El gas natural se utiliza también en muchos países en la generación eléctrica como fuente de energía de respaldo energético de los sistemas eléctricos para potenciar la instalación de fuentes renovables de bajo costo, como la solar y la eólica, proporcionando una fuente de energía de respaldo confiable y de bajo costo que potencia la transición hacia energías más limpias.
Esto beneficia adicionalmente a todos los sectores, incluyendo al sector industria de los países que lo utilizan.
En Costa Rica, el respaldo del Sistema Eléctrico Nacional (SEN) se provee con plantas térmicas que utilizan los caros búnker y diésel importados, lo que aumenta significativamente los costos de la electricidad y las emisiones al ambiente (incluyendo gases de efecto invernadero).
De acuerdo con el último Balance Energético Nacional, además de consumir directamente grandes cantidades de derivados de petróleo, el sector industria consume el 29% de la electricidad del país.
Debido a esta situación, este sector se beneficiaría fuertemente también si en el Sistema Eléctrico Nacional (SEN) se sustituyen los caros diésel y búnker importados por gas natural en las plantas térmicas actuales y futuras que proveen el necesario respaldo de energía firme para las energías renovables.
Este tema de los grandes beneficios del gas natural en el sector eléctrico como energía de respaldo del Sistema Eléctrico Nacional (SEN) para todos los sectores (incluyendo el sector industria), en sustitución de los caros búnker y diésel importados, se analizó con detalle en las siguientes dos columnas pasadas:
- El gas natural reduciría los costos y las emisiones de la electricidad al sustituir los caros búnker y diésel importados que se utilizan actualmente (Parte I y Parte II).
- No hay ningún monopolio en el país con el gas natural
Adicionalmente, se pueden obtener otros beneficios relacionados con el mercado de gas natural que se crearía en el país, ya que en Costa Rica no hay ningún monopolio para ninguna de las actividades de la cadena de valor del gas natural (exploración, explotación, procesamiento, importación, transporte y distribución y comercialización a granel y al detalle).
Con respeto a la situación energética actual, toda la energía que consume actualmente el sector industria (y todos los otros sectores) se suministra bajo un modelo no competitivo:
- El mercado nacional de los caros derivados de petróleo no está en competencia, los cuales se importan y distribuyen a granel bajo el monopolio legal a favor del Estado administrado por RECOPE y se distribuyen y comercializan al detalle bajo un mercado que no está en competencia tampoco.
- El mercado nacional de la electricidad no es competitivo y tiene al ICE como una institución dominante que opera como un monopsonio en el mercado eléctrico, lo que significa que tiene un único poder de compra de energía de los generadores privados y, por lo tanto, influye en los precios y las decisiones de compra en un mercado que no tiene competencia.
- Potencial de gas natural en el territorio nacional
La gran ventaja se obtendría con gas natural de origen nacional. Los estudios y las exploraciones que se han realizado en el pasado han identificado un importante potencial de gas natural, lo cual generaría no solamente generaría menores costos y mayor seguridad energética, sino que también generaría beneficios adicionales relacionados con la explotación de una riqueza nacional, que, entre muchas otras cosas, produciría grandes cantidades de recursos fiscales y no fiscales y empleo de alta calidad.
Se aumentarían significativamente los recursos fiscales para el Estado y las Municipalidades para atender las múltiples necesidades (infraestructura, seguridad, educación, salud, pensiones, etc.) del país que no se han podido atender por la gran carencia de recursos que existe, sin afectar los precios de la energía y la competitividad energética del país.
- Precios mayoristas del gas natural y de los combustibles derivados de petróleo en los EE. UU.
El viernes pasado, el precio mayorista del gas natural (convertido en barriles equivalentes de petróleo) y de los principales derivados de petróleo en los EE. UU. (país de donde provienen prácticamente todas las importaciones de derivados de petróleo que realiza Costa Rica) fueron los siguientes:
- Gas Natural: $16,26/barril equivalente de petróleo (BEP)
- Diésel: $100,09/barril
$83,83/barril más caro que el gas natural (6,16 veces más caro)
- Búnker: $97,28/barril
$81,02/barril más caro que el gas natural (5,98 veces más caro)
- GLP (Gas Licuado de Petróleo): $30,18/barril
$13,92/barril más caro que el gas natural (1,86 veces más caro)
- Gasolina: $83,50/barril
$67,24/barril más caro que el gas natural (5,14 veces más caro)
- Cambios en la política energética
Sin perjuicio de los cambios necesarios en la normativa legal, existe un conjunto de cambios que tendrían un impacto significativo en la competitividad energética del país que está relacionado con la política energética nacional, los cuales no requieren de ningún cambio en la normativa legal actual.
Estos cambios en la política energética no se han venido haciendo, por lo que lo que la situación de altos costos, altas emisiones y baja seguridad energética continúa en el país.
Uno de estos cambios está relacionado con la actualización de la matriz energética nacional para adecuarla a los nuevos tiempos y a las nuevas exigencias mundiales.
La introducción del gas natural en la matriz energética del país, junto con otras fuentes de energía de bajo costo, como ocurre en todo el mundo, es parte de los cambios que se requieren.
Los consumidores tendrían otras opciones energéticas en una matriz energética que debe estar en constante evolución para no quedar en desventaja con el resto de los países en el mundo.
Es importante señalar mientras la política energética nacional ha venido pregonando el uso de las renovables (sin ninguna capacidad de ejecución y de obtener resultados significativos) desde hace varios años, por acción y omisión, los resultados han sido lo contrario en lo fundamental.
Dentro del contexto de la política energética actual del país, es común la creencia que con solamente hacer algunos cambios en la normativa legal del sector energético (que tampoco han ocurrido) o con ir a la ARESEP a oponerse a los aumentos de precios (lo que no ha bajado los precios) las cosas van a cambiar.
Al no adecuarse la política energética a las realidades y las exigencias del mundo actual, el sector industria, y el país en general, no han logrado tener costos de la energía internacionalmente competitivos, menores emisiones al ambiente y una mayor seguridad energética (en términos de estabilidad de los precios de la energía y otras condiciones del suministro energético).
- Conclusiones
Contrario a lo que está ocurriendo en el mundo, y a falta de la disponibilidad de gas natural en el país, el sector industria del país, como todos los otros sectores, sigue aumentando el consumo de los caros y más contaminantes derivados de petróleo y exponiéndose a los vaivenes y la incertidumbre del mercado petrolero internacional.
Mientras que en el mundo el gas natural está reemplazando combustibles más caros y contaminantes para lograr beneficios económicos, sociales y ambientales, en Costa Rica esto no está ocurriendo.
Actualmente, el sector industria tiene una gran desventaja en costos con los competidores que están en el extranjero y que utilizan gas natural directamente en sus operaciones e indirectamente con electricidad más barata que tiene el respaldo energético en su país basado en gas natural y no en los caros búnker y diésel importado como ocurre aquí.
Esta desventaja competitiva se refleja en la competencia en los mercados internacionales para las empresas que exportan y en el mercado nacional para las que compiten con los productos importados cuyos productos son manufacturados en el extranjero utilizando gas natural como fuente de energía.
Las adaptaciones de los equipos existentes actualmente en las empresas del sector industria nacional para sustituir los caros derivados de petróleo importados por gas natural conducirían a los beneficios siguientes:
- Costos de producción y mantenimiento mucho menores que los costos que actualmente se están incurriendo con el uso de los caros derivados de petróleo importados.
- Aumento significativo de la competitividad para poder competir en mejores condiciones en los mercados internacionales (para los que exportan) y en el mercado nacional (para los compiten con los productos importados).
- Menores emisiones al ambiente.
- Mayor seguridad energética.
- Menor variabilidad en los precios.
- Mayor flexibilidad en el uso del combustible.
El sector industrial mejoraría también de manera significativa la seguridad energética y la reducción de la riesgosa dependencia del mercado petrolero internacional, las cuales están sujetas a los vaivenes, la alta variabilidad y la incertidumbre en cuanto a grandes variaciones en los precios y las condiciones de suministro.
La realidad de los datos muestra que las no renovables caras importadas (derivados de petróleo) han venido creciendo más rápido que las renovables nacionales, lo que ha venido aumentando continuamente la dependencia petrolera, la cual ya llega al 65% del abastecimiento energético nacional.
Muchas personas no han realizado que las circunstancias externas han cambiado significativamente y se conforman con seguir haciendo lo mismo, cuando hay muchas otras opciones energéticas que los países exitosos del mundo están aplicando.
Como bien lo señala la reconocida frase, “Si buscas resultados distintos no hagas siempre lo mismo”. Puesto en términos energéticos relacionados con la situación del país, esta frase podría ser la siguiente: “Si sigues utilizando los caros derivados de petróleo importados, los altos costos y las elevadas emisiones de la energía en el país no van a bajar de manera relevante, no importa los cambios que hagas en la normativa legal”.
En el país no se ha interiorizado la compleja dinámica de la multiplicidad de cambios que intervienen y se interrelacionan en el tiempo en la transición energética que durará décadas.
Entre estos cambios se encuentran los siguientes:
- Sustitución de fuentes de energía no renovables por renovables.
- Sustitución de renovables caras por renovables de bajo costo (como la solar y eólica).
- Sustitución, como combustibles puente, de no renovables caras y de altas emisiones (como los caros derivados petróleo y el carbón) por no renovables de bajo costo y menores emisiones (como el gas natural).
Lo anterior para que complementariamente, y como parte de la transición energética, reducir los costos y las emisiones de la energía mientras que las energías renovables evolucionan técnica y económicamente en los mercados energéticos para finalmente apoderarse por completo del suministro energético de los diversos sectores económicos y sociales de los países en las próximas décadas.
La transición energética, que es un proceso de continua evolución (tecnológica, económica, etc.), avanza satisfactoriamente cuando los cambios en diferentes campos reducen progresivamente los costos, disminuyen las emisiones al ambiente y aumentan la seguridad energética.


































