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Crecimiento de la población debe reflejarse en el Congreso, indica Francisco Chacón, legislador del PLN
Diputados “amenazan” con multiplicarse
Proyecto de ley crearía 18 puestos de diputados más. Gasto en salarios subiría 25%
Como si a los 57 diputados no les costara ponerse de acuerdo para aprobar un proyecto de ley, y como si fuera barato costear sus salarios que en conjunto suman ¢1.700 millones al año, Francisco Chacón, legislador del Partido Liberación Nacional (PLN), planea presentar un proyecto a la corriente legislativa, para reformar la Constitución Política y aumentar la cantidad de diputados a por los menos 75.
Una vez que se den a conocer los datos del Censo Nacional, el congresista verdiblanco afinará su propuesta, al determinar basado en los datos del conteo nacional, cuántos legisladores hacen falta “para tener una verdadera representación”.
El proyecto, reconoce Chacón, “no es popular porque los costarricenses tienen una mala percepción sobre el trabajo de los diputados”, sin embargo, considera que es tiempo de adecuar la Asamblea Legislativa a los tiempos modernos, ya que la población ha crecido mucho desde la fundación de la Segunda República en 1948, cuando apenas había poco más de 800 mil costarricenses, mientras que ahora, asciende a más de 4 millones.
Para aumentar el número de legisladores, se requiere una reforma a la Constitución Política, lo que implica un camino empedrado de cinco votaciones en dos años, probables críticas a granel, un costo político alto y una labor casi titánica de convencimiento popular, reconoce Chacón.
“Es una idea que tengo, ya la he discutido con otros colegas, y a todos les da pavor modificar la Constitución para aumentar el número de congresistas porque consideran que no es popular y que la gente piensa que más diputados no ayudarán en nada, lo cual es una idea equivocada, porque la mayoría trabajan mucho. Lo que pasa es que la forma como estamos organizados y el reglamento legislativo que tenemos, hacen que nuestro trabajo sea altamente ineficaz. No es popular, pero alguien tiene que hacerlo”, expresó Chacón.
La reforma a la Carta Magna que planteará Chacón, ingresaría a la corriente legislativa a mediados del otro año, por lo que para 2014, los costarricenses podrían designar a 75 congresistas.
El proyecto establecerá que 57 legisladores representarán a igual número de distritos electorales definidos por el Tribunal Supremo de Elecciones, mientras que los restantes 18 serán legisladores nacionales.
En caso de que la iniciativa vea la luz, solo en salarios, los costarricenses pagarían ¢187 millones mensualmente a los diputados, además de otros gastos indeterminados en asesores, equipo y oficinas. Anualmente, el gasto se elevaría a ¢2.250 millones; es decir, un 25% más de lo que se gasta ahora.
Los líderes de las principales bancadas de oposición no rechazan ad portas la idea de Chacón, pues consideran necesario actualizar el Congreso. Tales son los casos de María Jeannette Ruiz, del Partido Acción Ciudadana, Danilo Cubero del Movimiento Libertario, y Víctor Emilio Granados, del Partido Accesibilidad sin Exclusión.
“Será interesante conocer los datos del Censo, para que determinar si lo más conveniente para el país es ampliar la cantidad de diputados. Hay zonas como Guanacaste y Limón, que podrían contar mayor representación, así como San José. En lo personal, no voy a invertir tiempo en un tema como este, pero si hay el consenso necesario, sería importante contribuir con la discusión”, indicó Cubero.
En caso de que los legisladores decidan que lo más conveniente para el país es efectivamente aumentar el número de congresistas, la reforma a la Constitución debe ir acompañada de una modificación al reglamento legislativo, con el objeto de evitar que el Congreso se entrabe más, explica Ruiz.
Durante el primer año de sesiones de la Asamblea Legislativa, los diputados no lograron aprobar el paquete tributario, la ley de tránsito o algún proyecto relacionado con la seguridad ciudadana, a pesar de que todas las bancadas coinciden en la importancia de esos temas.
El entrabamiento se debe principalmente a las diferencias de criterios entre los partidos y al reglamento, que permite que un solo legislador presente miles de mociones para oponerse a un proyecto.
“No estoy a favor ni en contra, pero hay que pensar bien las cosas”, concluyó Ruiz.

Esteban Arrieta
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