Costa Rica se prepara para eliminar contraseñas en compras en línea antes de 2030
Mastercard lidera plan regional que busca reducir el fraude, simplificar los pagos digitales y facilitar el comercio electrónico
Costa Rica se ha consolidado como referente en la adopción de pagos digitales en Centroamérica.
Con altos niveles de bancarización y una creciente cultura digital, el país participa en un esfuerzo regional liderado por Mastercard que busca eliminar el ingreso manual de datos y contraseñas en los pagos digitales para el año 2030.
Actualmente, el 90% de los costarricenses mayores de 15 años utiliza servicios financieros formales y el 80% realiza compras en línea, lo que posiciona al país como uno de los más preparados de Centroamérica para adoptar nuevas tecnologías de pago, según datos compartidos por la empresa.
Entre las innovaciones que permitirán este cambio están la tokenización, que reemplaza los datos sensibles de las tarjetas por códigos únicos más difíciles de vulnerar; el sistema Click to Pay, que agiliza el proceso de pago sin necesidad de escribir los datos de la tarjeta en cada compra; y las passkeys, que utilizan la autenticación biométrica en lugar de contraseñas tradicionales.
Estas tecnologías han demostrado reducir el fraude en las transacciones digitales.
En América Latina, la tokenización ha disminuido los fraudes en 20 puntos base y actualmente más del 35% de las transacciones de la compañía ya están tokenizadas.
Mientras los pagos presenciales han mejorado gracias a tecnologías como el chip y el “contactless”, las compras en línea aún enfrentan retos como la fricción en el proceso de pago y el riesgo de fraude, de acuerdo con Kattia Montero, Country Manager de Mastercard en Costa Rica.
El comercio electrónico en Costa Rica alcanzó los $5.500 millones en ventas en 2023, según datos de Payments and Commerce Market Intelligence.
La expectativa es que tecnologías más seguras y simples contribuyan a aumentar estas cifras en los próximos años.
Este proceso, que ya está en marcha, también podría beneficiar a los comercios con mayores tasas de aprobación, menos abandonos de compra y una mejora general en la confianza del consumidor.