Claudia Dobles insistirá en tren eléctrico de cinco líneas y casi $1.500 millones
Aspirante del PAC tiene entre sus principales ejes de campaña resolver el problema de la movilidad urbana
De ganar las elecciones presidenciales del 2026, Claudia Dobles, precandidata del Partido Acción Ciudadana (PAC), intentaría una vez más construir un tren eléctrico con cinco rutas y un valor cercano a los $1.500 millones.
En un video publicado en su muro de Facebook, la aspirante rojiamarilla celebró la decisión del gobierno de Rodrigo Chaves de avanzar con la construcción de dos líneas en esta administración, a lo que ella respondió: “Nosotros terminaremos las otras tres”.
“Me alegra que reviva el proyecto del tren eléctrico. Mismo trazado, mismo financiamiento, misma tecnología. Eso sí, un proyecto considerablemente más pequeño con 30 kilómetros menos. En el proyecto original teníamos cinco líneas, este proyecto tiene dos, tiene menos frecuencias, tiene menos equipo y por supuesto que, con base en eso, tiene una disminución de los costos. Curiosamente el costo por kilómetro entre el proyecto original y este proyecto no baja”, dijo Dobles.
La posición de Dobles marca un contraste directo con la estrategia seguida por el actual gobierno.
Tras haber archivado durante tres años el proyecto impulsado por la administración de Carlos Alvarado entre el 2018 y el 2022 —del cual Dobles fue una de sus principales arquitectas en esta materia—, el Ejecutivo se prepara para dar a conocer una versión reducida del plan, que incluye únicamente las líneas de Cartago y Alajuela.
El recorte también afectó el alcance del servicio: de 70 trenes originalmente previstos, la propuesta actual contempla la compra de solo 28 unidades, mientras que la frecuencia de paso en hora pico pasó de cinco a diez minutos. Además, el trazado general se redujo en 30 kilómetros, según publicó La Nación esta semana.
“Me alegra que después de 3 años de tener el proyecto engavetado, la administración quiera mover estas dos líneas adelante en los 11 meses que le quedan. Nosotros terminaremos las otras tres”, agregó Dobles.
Según lo expuesto por el Instituto Costarricense de Ferrocarriles (Incofer) en el seno de su junta directiva, el proyecto de esta administración tendría un costo cercano a los $800 millones.
De esa suma, $550 millones provendrían de un crédito del Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE), que incluye $250 millones previamente aprobados por el Fondo Verde del Clima durante el gobierno de Alvarado, y otros $250 millones serían financiados por el Banco Europeo de Inversiones (BEI).
El cronograma planteado por el Incofer proyecta que el proyecto de ley de financiamiento llegue a la Asamblea Legislativa en el tercer trimestre de 2025, la licitación se abriría en marzo de 2026 y la adjudicación se concretaría a finales de ese año, para arrancar obras en 2027 y poner en operación las dos primeras líneas en 2030.
El proyecto original del gobierno de Alvarado contemplaba una inversión de casi $1.500 millones, cinco líneas de tren y un subsidio anual de entre $50 y $150 millones. En la propuesta actual, el gobierno estima que el subsidio sería de unos $10 millones anuales.
Invertir cientos de millones de dólares en infraestructura vial para reducir la congestión vial, nunca servirá para acabar con este problema, a pesar del alivio momentáneo que brindan las obras realizadas, según indicó anteriormente Emma Grün, Líder Regional de Ciudades y Diseño Urbano para Gensler Latinoamérica.
Y es que la expansión de vías genera un efecto conocido como demanda inducida, que básicamente señala que el construir más proyectos viales, invita a las personas a usar más sus carros.
“Aumentar la infraestructura vial puede aliviar momentáneamente la congestión, pero no es una solución sostenible. Diversos estudios demuestran que, en cuanto las carreteras se expanden, más personas prefieren usar sus autos, a menudo con un solo ocupante, alentadas por la percepción de que el viaje será más rápido y cómodo”, dijo Grün.
En poco más de 20 años, la flota vehicular costarricense casi se ha triplicado, lo cual ha deteriorado la calidad de vida de los ticos al pasar cada vez más tiempo atrapados en una presa.
Al iniciar este siglo, el INS solo cobró 607 mil marchamos, mientras que para el año pasado, 1,8 millones derechos de circulación fueron pagados por los usuarios.
Los datos respaldan esta realidad. Según el Índice de Competitividad 2024, los conductores en Costa Rica pueden llegar a perder entre 3 y 8 minutos por cada 100 metros recorridos durante una presa. En Orotina, por ejemplo, se registra el peor tiempo promedio: 7 minutos y 33 segundos para avanzar apenas una cuadra.
Sin embargo, la congestión afecta a casi todo el país. Cantones como Santa Ana, Heredia, Alajuela, Escazú, San José o Curridabat reportan pérdidas de tiempo que rondan entre 3 y 6 minutos por cada 100 metros.
Más allá del tiempo perdido y su impacto en la productividad y el empleo, el embotellamiento diario también afecta la salud física y mental de la población.