El aumento de enfermedades crónicas y la creciente presión sobre los recursos del sistema de salud en Costa Rica están obligando a replantear su funcionamiento.
Como resultado, el fortalecimiento de la atención primaria se posiciona como una de las principales respuestas para avanzar hacia un modelo más eficiente, sostenible y centrado en las personas, según expertos reunidos en el Foro Nacional OCDE y Salud, organizado por la Cámara Costarricense de la Salud.
En ese contexto, especialistas del sector coincidieron en que el sistema enfrenta un momento determinante.
Debido a los cambios en el perfil epidemiológico de la población, se vuelve necesario priorizar estrategias que permitan anticipar riesgos, prevenir enfermedades y atender de forma oportuna a los pacientes desde el primer nivel de atención.
Durante el panel “Atención primaria proactiva, el nuevo eje de eficiencia y alianzas estratégicas”, en el que participaron Alexander Sánchez, gerente médico de la Caja Costarricense del Seguro Social; Virginia Cozzi, líder técnica del Movimiento Invertir en salud para crecer como sociedad para Roche Caribe, Centroamérica y Venezuela; José Luis Arce, director de FCS Capital; y Martín Sabignoso, exviceministro de Salud de Argentina, coincidieron en que la transformación del sistema depende, en gran medida, de consolidar la atención primaria como puerta de entrada.
Esto permitiría ordenar la demanda de servicios y reducir la presión sobre niveles más complejos de atención.
A medida que aumentan las enfermedades no transmisibles, también crece la necesidad de fortalecer acciones de promoción de la salud y prevención.
Esta realidad impulsa un cambio de enfoque y pasar de un modelo reactivo, que responde cuando la enfermedad ya está presente, a uno proactivo que busca intervenir antes de que los problemas se agraven.
Como consecuencia, se vuelve indispensable mejorar la capacidad del sistema para detectar de forma temprana los padecimientos y tratarlos oportunamente.
Esto no solo contribuye a mejores resultados en salud, sino que también reduce la carga sobre los servicios especializados.
No obstante, este cambio requiere optimizar el uso de los recursos disponibles y frente a limitaciones financieras y operativas, los participantes señalaron que la eficiencia en la gestión es un elemento primordial.
“El reto requiere optimizar el uso de los recursos existentes, incorporando innovación, tecnología y modelos de gestión más eficientes, desde el primer nivel, para prevenir lo que se puede prevenir, diagnosticar y tratar más tempranamente”, dijo la Dra. Cozzi.
La integración de soluciones tecnológicas permite, a su vez, mejorar la detección temprana de enfermedades y acortar los tiempos de espera.
Esto impacta directamente en la calidad de la atención, ya que facilita decisiones más oportunas y basadas en información.
En ese sentido, el uso de datos adquiere un rol cada vez más relevante. Contar con información precisa permite identificar necesidades, priorizar intervenciones y asignar recursos de manera más efectiva, lo que fortalece la capacidad de respuesta del sistema.
Al mismo tiempo, la complejidad de los retos actuales hace evidente que ningún actor puede enfrentarlos de manera aislada.
Por esta razón, la articulación entre el sector público y el privado surge como un componente esencial para impulsar soluciones integrales y sostenibles.
Este trabajo conjunto facilita la implementación de estrategias que combinan capacidades, conocimientos y recursos, lo que a su vez acelera la transformación del sistema de salud.
En este escenario, las decisiones que se adopten en el presente tendrán efectos directos en el futuro del sistema, mientras que, la capacidad de respuesta ante el aumento de enfermedades crónicas dependerá de qué tan rápido y eficazmente se logre implementar este cambio de enfoque.