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Lejos de buscar entendimiento para resolver los problemas políticos y socioeconómicos de la región, la cumbre de Unasur transcurrió en medio de provocaciones, cuestionamientos y advertencias

Amigos entre enemigos

Los acontecimientos de los últimos días, suscitados en Suramérica, no son más que el resultado de una caldera política que durante los últimos años se ha venido calentando a fuego lento y que ahora corre el riesgo de hacer explosión.
Lejos de buscar un entendimiento para resolver los problemas políticos y socioeconómicos de la región, la cumbre de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) efectuada este lunes en Quito, Ecuador, transcurrió en medio de provocaciones, cuestionamientos y advertencias entre los países participantes.
El detonante ha sido la instalación de bases militares en Colombia, lo que a juicio de Venezuela y sus países aliados representa una provocación militar.
La polarización de fuerzas políticas en el Cono Sur del continente es más que evidente.
De un lado, Colombia juega el papel de una nación aliada y comprometida con Estados Unidos, por aspectos que van desde la lucha antidrogas, hasta la cooperación, el comercio y la posición ideológica.
Del otro lado, los países satélites a Venezuela, especialmente Ecuador y Bolivia, se muestran como un bloque unido en sus ideas y políticas, contrarias a todo lo que venga de los estadounidenses.
Esta polarización ha puesto a la zona en una peligrosa situación, que podría ser catastrófica si se llega a las peores consecuencias.
La mejor opción para evitar cualquier enfrentamiento sería seguir las posiciones adoptadas por un tercer bloque de países: Argentina, Uruguay y Brasil. Los gobernantes de estas tres naciones han hecho un llamado a la prudencia, al diálogo y a fortalecer más los lazos de amistad en lugar de sembrar el rencor.
Las palabras de Luiz Inácio Lula da Silva deberían convertirse en la única opción posible a elegir, cuando dijo que “Vamos a tener que ponernos de acuerdo sobre el futuro de Unasur, porque si no hay esta relación amistosa entre nosotros, estamos creando, en lugar de una institución de integración, un club de amigos rodeados de enemigos”.
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