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Sábado 23 Marzo, 2013

Sobre un referéndum

El 12 de marzo, mis paisanos de las Falklands y yo despertamos a un nuevo futuro. Ese día, nuestro país alzó su voz. Déjeme que aclare que, 30 años después de la invasión brutal de nuestro hogar, la población de las Islas Falkland tan solo quiere mantener con Argentina una relación de buena vecindad fundamentada en nuestros intereses comunes y respeto mutuo.
Nos hemos ofrecido para sentarnos a tratar nuestras diferencias, tal como deberían hacer las naciones del siglo XXI. Pero el gobierno de Argentina prefiere no establecer contacto con nosotros, despreciando a nuestra gente como si fuéramos unos colonos que ocupamos estas islas o, tal como dijo hace poco en Londres el Ministro argentino de Relaciones Exteriores, fingiendo que no existimos. El referéndum, que ha situado a la población de las Islas Falkland bajo el foco de la atención internacional, es nuestra respuesta directa a la política de repudio y menosprecio de la presidenta Kirchner.
El referéndum envía un mensaje claro a toda la comunidad internacional: es un “sí” rotundo a nuestro deseo de seguir siendo territorio británico de ultramar. Esta es la voluntad de los isleños, una decisión que ha sido expresada con toda libertad y de forma inequívoca.
Hemos avanzado mucho desde nuestro pasado colonial. La relación que mantenemos ahora con el Reino Unido es una relación moderna, basada en valores democráticos, y este vínculo está en constante evolución, al igual que nosotros. La embajadora de Argentina en Londres, Alicia Castro, desdeña nuestro referéndum como “el voto de los británicos a favor de ser británicos”. ¡Qué poco sabe de nuestras islas! Más de 20 nacionalidades diferentes votaron en este referéndum. Entre las personas que votaron había argentinos, chilenos, norteamericanos, rusos y británicos, pero todos isleños de las Falklands.
No permanecemos aquí en contra de nuestros deseos. Los vínculos familiares de algunos de nosotros se remontan nueve generaciones, mucho más que los de algunos argentinos que nos acusan de ser “implantes extranjeros”. Somos una comunidad orgullosa y próspera. Y somos personas con derechos.
El gobierno de Argentina dice que respetará nuestros intereses, pero discúlpennos si preguntamos: ¿quién determinará esos intereses? Sin duda, solo nosotros podemos hacerlo. La voluntad libre y expresada democráticamente por la población no puede ser ignorada por Buenos Aires por considerarla una verdad incómoda.
Por lo que el pueblo de las Islas Falkland ha expresado su opinión. Ha llegado el momento de que los demás países del mundo, aquellos que respetan la democracia y las libertades políticas, se pongan de pie y nos presten su apoyo. Como pueblo hemos hablado; mi más sentido deseo es que ustedes nos escuchen.

Gavin Short
Miembro de la Asamblea Legislativa, Islas Falkland