Por fin se logró en Costa Rica lo que tanto anhelamos durante muchos años: convencer a las autoridades del ICE para que permitiesen la inversión privada en plantas de generación eléctrica utilizando la novedosa tecnología fotovoltaica, la misma cuyo fenómeno físico descubrió Albert Einstein en 1905, hace ya más de 121 años.
Es la misma tecnología que la NASA ha estado utilizando por más de seis décadas para proveerle energía a todos sus satélites y que, desde hace por lo menos dos décadas, es la tecnología más utilizada en todo el planeta, no solo para sustituir las viejas centrales de carbón y búnker, sino que también para abastecer la creciente demanda en las redes eléctricas con la energía de más bajo costo de producción en toda la historia del planeta.
Es la misma tecnología que la Ley 10.086, promulgada hace más de 6 años, fracasó en intentar que fuese utilizada por todos los abonados eléctricos en Costa Rica.
La única diferencia entre esas tecnologías estriba en la topología física en la que se están utilizando. El ICE optó por las plantas centralizadas, a diferencia de las plantas distribuidas que se pretendió impulsar con la fallida Ley 10.085.
Las plantas centralizadas por lo general se instalan en las zonas geográficas de más alta y abundante radiación solar, con el fin de producir energía eléctrica más horas del día a la más alta potencia, aunque con ello el ICE se vea obligado a recibir dicha energía en líneas y subestaciones eléctricas con actual potencia limitada y tenga que transportar dicha energía desde esas alejadas zonas, como son Nicoya y Guanacaste, hasta la meseta central.
Con ese modelo y topología adoptada, el ICE nos cobrará no solo el costo de la generación que fue pactado con los propietarios de esas plantas privadas, definido previamente por la Aresep en cincuenta y cinco dólares por megavatio hora, sino que también todos los costos de peaje por su red de transmisión, subestaciones y líneas de alta tensión, y de distribución hasta los hogares del costarricense. Un costo total que posiblemente se aproxime a los ocho o nueve centavos de dólar por kilovatio hora. Ese costo, más los asociados con el rédito por la ganancia en la operación y propiedad monopólica del sistema que le garantiza el modelo de tarifas reguladas vigentes por la ley, muy posiblemente lleve el valor del costo a no menos de 12 o 15 centavos de dólar por kilovatio hora, que convertidos a colones son el aproximado de 70 colones por kilovatio hora.
La tarifa horaria que el ICE le está cobrando al abonado de energía eléctrica por kilovatio hora es actualmente de 130 colones de las 10 a. m. a las 12:30 p. m. y de 89 colones en el resto de horas diurnas.
Lo anterior deja muy en claro que el ICE obtiene una ganancia del 86 % en horas del mediodía y del 27 % en el resto de las horas diurnas, cuando utiliza la energía solar fotovoltaica en sustitución de la energía térmica, quemando búnker caro e importado que ha venido utilizando durante esas mismas horas cuando la matriz de generación con fuentes de energía renovable no le es suficiente.
El ICE está publicitando la entrada en operación de las nuevas plantas solares como una promoción de inversiones por $200 millones con siete plantas solares nuevas en Puntarenas.
Su comunicado de prensa enfatiza lo siguiente:
“Estamos convirtiendo a Puntarenas en la provincia líder en generación de electricidad con el recurso solar en Costa Rica. Una inversión como esta nunca se había ejecutado. Son plantas que traen fuentes de trabajo dignas y que llevarán energía limpia a todo el país”, indicó Marco Acuña, presidente de Grupo ICE.
Este nuevo bloque de 170 megavatios solares generará 347 gigavatios hora (GWh) por año, lo que equivale a la satisfacción del consumo de aproximadamente 580.000 costarricenses en el mismo período. Las nuevas plantas diversificarán la matriz eléctrica nacional y aumentarán su resiliencia ante fenómenos como El Niño.
Los proyectos solares se desarrollarán en los cantones de Puntarenas —distrito de Cóbano—, Parrita, Garabito y Montes de Oro (ver recuadro), y entrarán en operación en 2028. Traerán empleos directos e indirectos, contratación de proveedores locales y encadenamientos productivos para los puntarenenses.
Lo más interesante de este comunicado de prensa del ICE no es el sustancial ahorro en dinero que el ICE obtendrá de la sustitución de la generación térmica por la solar y, con ello, la potencial rebaja en tarifas eléctricas de la que podría verse beneficiado el abonado costarricense, sino que la conversión de la provincia de Puntarenas, muy posiblemente de la generación eléctrica térmica en Garabito y de su actividad pesquera tradicional, a la generación eléctrica solar, la cual traerá, según el ICE, empleos directos e indirectos, contratación de proveedores locales y encadenamientos productivos para los puntarenenses.
Lo más impactante de esta conversión de generación de energía térmica a solar que está llevando a la realidad el ICE no será precisamente la generación de empleo en la provincia de Puntarenas, sino el ahorro de dinero que el ICE obtendrá de los inversionistas privados y de sus plantas solares centralizadas, al comprarles la energía a un bajo precio y revenderla a un alto precio, gracias a su modelo monopólico vigente.
Este impulso innovador del que se vanagloria el ICE no es más que aprovechar los portillos de la Ley de Generación Privada 7200, comprando energía de bajo costo y sin invertir ni un cinco de su dinero.
La gran noticia detrás de todo este cambio de rumbo energético a cargo del ICE no es, por lo tanto, el gran favor que el ICE le hace al país, sino el gran ahorro en costos de producción que por muchos años se negó a implementar.
Tuvo que ser ese argumento sumamente convincente, el del gran ahorro monetario, que esgrimió el consorcio de generación solar guatemalteca ante el expresidente Chaves, el que posiblemente, insisto, posiblemente, haya sido el factor determinante para que el ICE no solo sacara a licitación la construcción de esas plantas con tecnología fotovoltaica utilizando el recurso energético renovable de la radiación solar, sino que terminase beneficiándose económicamente mucho antes que sus abonados.
La gran interrogante para muchos en Costa Rica es por qué, si la generación solar es tan buena para el ICE, no permiten que lo sea para los abonados y profesionales que creímos en el incuestionable modelo democrático de la generación solar distribuida.
La Presidencia de la República le dio el aval a la generación solar eléctrica, pero bajo el modelo monopólico centralizado del ICE, dando al traste con el loable propósito de la Ley 10.086, por cuanto esta solo promueve inversiones y beneficios privados en pequeña escala, pero a nivel nacional, sin beneficiar directamente al Estado, a sus entes autónomos y a sus jerarcas.
Lo que es bueno para el ganso, en este caso la generación solar centralizada, terminará algún día, como generación solar distribuida, siendo bueno para la gansa.
Ricardo Trujillo Molina MScEE
Empresario en tecnología fotovoltaica




































