Cuando se acercan las elecciones presidenciales de 2027 en la Argentina, el presidente libertario Javier Milei ha dado un giro geopolítico y el pasado 3 de setiembre realizó una cadena nacional titulada “La causa Malvinas” y reafirmó la histórica y constitucional posición argentina de reclamo sobre la soberanía de las Islas Malvinas.
Según Milei en su nuevo posicionamiento sobre Malvinas el está superando la tradicional posición confrontativa de algunas fuerzas políticas y militares argentinas que incluso derivó en la guerra de Malvinas de 1982, para optar ahora por la vía diplomática, en acuerdo con los Estados Unidos y con los grandes organismos internacionales. Ha recordado incluso como antecedente la recuperación de Hong Kong por parte de la República Popular China a través de mecanismos eminentemente diplomáticos.
Posteriormente, el 4 de setiembre el presidente Milei inició procedimientos sancionatorios contra 45 personas y empresas vinculadas, según el gobierno de Buenos Aires, con actividades y explotación de hidrocarburos en las Malvinas. Un día después se amplió la lista hasta 60 casos sancionados.
El 7 de setiembre el gobierno argentino presentó denuncias penales contra empresas vinculadas con proyectos petroleros en la zona de las Malvinas. El punto más sensible es Sea Lion, proyecto petrolero situado al norte de las islas. También se está denunciando a la empresa Navitas Petroleum, de capital israelí, aunque el gobierno de Milei mantiene una política exterior de total afinidad y cercanía con el estado de Israel.
La cuestión Malvinas ha adquirido una nueva dimensión geoeconómica, ya que no se limita al histórico diferendo territorial, sino que incorpora como temas el petróleo, la pesca, los recursos marítimos, la defensa y las relaciones internacionales en un triángulo entre Argentina, Reino Unido y los Estados Unidos.
Estados Unidos ha mantenido una postura histórica de neutralidad formal en la disputa, reconociendo la administración de facto del Reino Unido en las Malvinas y respaldando una solución pacífica y diplomática. Pero el presidente Trump ha expresado estar evaluando la postura diplomática de la potencia del norte.
Durante la guerra de las Malvinas, primero Washington medió entre Buenos Aires y Londres y cuando se desató la guerra apoyó a los británicos. Los lazos entre el presidente Ronald Reagan y la primera ministra Margareth Thatcher eran evidentemente muy sólidos, no sólo en intereses geopolíticos sino en ideas económicas y de seguridad.
El factor Trump es el elemento más novedoso, porque el presidente de los Estados Unidos ha mostrado tener resentimientos con el gobierno de Londres, debido a que este no le brindó el apoyo que el esperaba durante la guerra con Irán y ahora procede a pasar la factura afirmando que está revisando la posición histórica de los Estados Unidos respecto a las Malvinas. Incluso ha declarado estar dispuesto a convertirse en un mediador del diferendo con lo cual se distancia de Londres, su aliado histórico y coquetea con el presidente Javier Milei, su gran aliado estratégico y amigo.
El nuevo posicionamiento de Milei sobre las Malvinas ha recibido respuestas favorables dentro de los argentinos y le permitirá elevar su popularidad y sus posibilidades de reelección como presidente de la república durante las elecciones del año 2027.
A la causa libertaria que ha caracterizado su gobierno, Milei agrega ahora la causa geopolítica y nacionalista con mayor potencial de movilización de votos en la nación argentina. Además de promover sus políticas públicas de libertad económica, responsabilidad fiscal, lucha contra la inflación, reducción del estado y economía de mercado ahora está levantando la bandera que más llegada tiene hacia el corazón argentino: Las Malvinas son Argentinas. Ya veremos los resultados el año que viene.
Además de los guiños del presidente Trump también Milei está recibiendo señales de apoyo en organismos internacionales. Dentro de las Naciones Unidas el Comité de Descolonización considera a Malvinas como un territorio sujeto a descolonización y llama a las partes a entablar negociaciones bilaterales. En cuanto a la Organización de Estados Americanos (OEA) el respaldo ha sido unánime y por aclamación al reclamo argentino.
La respuesta del gobierno del Reino Unido a la nueva diplomacia sobre Malvinas del presidente Javier Milei ha sido clara en todo momento.
Londres mantiene su postura inamovible frente a los reclamos argentinos. El Ministerio de Asuntos Exteriores británico señaló que Argentina no ejerce soberanía ni jurisdicción sobre las islas y reiteró, una vez más, que la soberanía de Malvinas no es negociable y se rige estrictamente por el principio de autodeterminación de los pueblos expresada por los isleños. Se rechaza cualquier imposición o mesa de diálogo multilateral sin el consentimiento expreso de la población local. Para el gobierno del laborista Andy Burnham, primer ministro en el Reino Unido las islas Falkland son un territorio británico de ultramar y respalda las actividades privadas de sus empresas en dichas islas y sus alrededores.
El referéndum de autodeterminación en las islas Malvinas se llevó a cabo el 10 y el 11 de marzo de 2013. Fue organizado por el gobierno local de las islas y contó con el apoyo explícito del Reino Unido. Se preguntó a los votantes: Desea que las islas Malvinas conserven su actual status político como territorio de ultramar del Reino Unido? El resultado fue abrumadoramente favorable al Si. Pero el gobierno de Argentina no reconoció el referéndum como válido porque no contó con la supervisión de las Naciones Unidas y porque además considera que la población de las islas fue implantada a partir de 1833, y por lo tanto no es sujeto de autodeterminación.
Aunque las relaciones de amistad y afinidad entre los presidentes Donald Trump y Javier Milei son más que evidentes, los vínculos históricos, políticos, económicos, de seguridad y de inteligencia entre los Estados Unidos y el Reino Unido son indiscutibles.
Así por ejemplo, tanto los Estados Unidos como el Reino Unido son potencias nucleares, miembros fundadores de la OTAN, miembros del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, miembros del G7, miembros de AUKUS y miembros de Five Eyes o Cinco Ojos, la mayor entidad mundial de cooperación en materia de inteligencia. De manera que aún con todos los guiños y afinidades entre Washington y Buenos Aires, siguen siendo estructuralmente mucho más sólidos los vínculos entre Washington y Londres.



































