En Costa Rica producimos mucha información agropecuaria, pero no siempre la utilizamos para decidir. Contamos con mapas de suelos, registros climáticos, estadísticas comerciales y estudios de costos. Sin embargo, cuando una cooperativa, empresa o institución necesita decidir dónde invertir, qué producir o cómo reducir riesgos, esos datos pueden estar dispersos o resultar difíciles de interpretar.
La pregunta no es cuántos datos tenemos, sino cuántos llegan a tiempo a quienes toman decisiones.
Decidir con menos incertidumbre
La agricultura siempre ha implicado riesgos: variabilidad climática, plagas, cambios de precios y costos crecientes. No podemos eliminarlos, pero sí tomar decisiones mejor informadas. Cruzar información sobre suelos, clima, acceso a mercados e infraestructura permite comparar territorios, identificar restricciones y reducir la incertidumbre antes de invertir.
Un mapa o tablero digital no reemplaza el criterio técnico ni el conocimiento del terreno: los complementa y permite formular mejores preguntas.
Un ejemplo aplicado en Costa Rica
Un ejemplo de este potencial es un estudio piloto desarrollado por el Centro Agronómico Tropical de Investigación y Enseñanza (CATIE) para la Promotora del Comercio Exterior de Costa Rica (PROCOMER). Como parte del estudio, trabajamos en una herramienta geoespacial para explorar el potencial territorial de nuevas inversiones en plátano.
La iniciativa integra información de distintas variables territoriales y facilita una primera comparación entre zonas. Así, ofrece una base técnica para orientar la exploración de oportunidades de inversión y enfocar análisis posteriores. También muestra el potencial de aplicar enfoques similares a otras actividades agropecuarias.
Herramienta geoespacial https://geocatie.maps.arcgis.com/apps/dashboards/a7a000070abf41198b6204ec76582733
El desafío no es solo tecnológico
Experiencias como esta muestran que los datos pueden convertirse en herramientas útiles para el sector. El reto nacional va más allá de crear plataformas: debemos procurar que la información sea accesible, comprensible, esté actualizada y pueda aprovecharse en distintos niveles de decisión.
Persisten brechas de conectividad, capacidades técnicas y acceso a información. Si queremos que estas herramientas beneficien también a personas productoras y organizaciones rurales, necesitamos acompañamiento, formatos claros e intercambio de información entre instituciones.
De la información a las decisiones
Costa Rica tiene la oportunidad de conectar mejor sus bases de datos, fortalecer las iniciativas existentes y traducir información en respuestas prácticas: ¿dónde conviene invertir?, ¿qué riesgos deben evaluarse?, ¿qué alternativas tienen mayor potencial?
El éxito de la transformación digital del agro no debería medirse por la cantidad de datos recopilados, sino por las decisiones que ayuda a mejorar. Porque un dato que no se utiliza difícilmente transforma la agricultura.
Sobre el autor
Anthony Gamboa Chavarría es economista agrícola costarricense con seis años de experiencia en gestión de proyectos, agronegocios sostenibles y fortalecimiento de capacidades. Posee una Maestría en Gestión de Agronegocios y Mercados Sostenibles (CATIE) y especializaciones en Gestión de Proyectos (OIT) y Finanzas Corporativas (ADEN University).
Desde 2020 trabaja en el CATIE como especialista en economía agrícola y agronegocios sostenibles, apoyando a empresas rurales asociativas y pymes agrícolas en América Latina y el Caribe. Su labor combina investigación aplicada, asistencia técnica en cadenas de valor, sostenibilidad empresarial y formación en gestión empresarial y financiera.





































