Costa Rica atraviesa uno de los momentos más delicados de su historia reciente. Durante décadas construyó una identidad basada en la estabilidad, la seguridad y un modelo social que equilibraba la libertad económica con instituciones sólidas. Sin embargo, al comparar la situación actual con gobiernos anteriores, especialmente bajo la administración del PAC, se observa que muchos indicadores sociales, económicos y de seguridad muestran un deterioro que afecta a gran parte de la población. Hoy, los ciudadanos sienten que pagan más, reciben menos y enfrentan desafíos que antes eran menos pronunciados, lo que hace urgente reflexionar sobre el rumbo del país y la necesidad de cambios profundos y efectivos.
Impuestos altos y retornos mínimos
La ampliación del IVA, nuevas cargas fiscales y el incremento en tarifas públicas han elevado el costo de vida. Aunque estas medidas se justificaron para proteger las finanzas públicas, la población percibe pocas mejoras visibles en servicios esenciales. La electricidad, los combustibles y la canasta básica aumentan, mientras los salarios no acompañan, generando una sensación de estancamiento económico que no se experimentaba de la misma manera antes de la administración del PAC.
Inseguridad creciente
Costa Rica perdió parte de su reputación como país seguro. El aumento de homicidios, extorsiones y la actividad de grupos de crimen organizado golpea tanto a la GAM como a provincias como Limón, Puntarenas y Guanacaste. La tranquilidad que caracterizaba al país se ha visto disminuida, generando incertidumbre y temor en muchas comunidades.
Salud, educación e infraestructura bajo presión
En comparación con gobiernos anteriores, los servicios de salud y educación muestran retrocesos importantes. La Caja Costarricense de Seguro Social enfrenta listas de espera históricas; la educación sufre brecha digital y falta de modernización; la infraestructura vial y el transporte público no acompañan el crecimiento poblacional y urbano. Lo que antes era orgullo nacional hoy refleja limitaciones y retrasos acumulados.
Un Estado costoso e ineficiente
El aparato estatal sigue siendo amplio, caro y lento. Trámites que antes eran relativamente ágiles ahora tardan semanas, con instituciones duplicadas y un sistema salarial desigual que profundiza la percepción de que el Estado consume más de lo que entrega. Comparando el antes y el después del PAC, la sensación de ineficiencia se ha intensificado.
Deuda pública y restricciones presupuestarias
La deuda pública absorbe gran parte del presupuesto, limitando la inversión en desarrollo, seguridad, educación e infraestructura. Aunque la recaudación ha aumentado, una proporción significativa se destina al pago de intereses, reduciendo los recursos disponibles para mejoras concretas.
Turismo y vivienda
El turismo, antes uno de los motores económicos más fuertes, enfrenta problemas de inseguridad, infraestructura insuficiente y costos elevados. La vivienda se ha vuelto inaccesible para jóvenes y familias trabajadoras, un cambio notable respecto a años anteriores.
Desigualdad territorial
San José concentra oportunidades, mientras regiones como el Caribe, la Zona Sur y la Frontera Norte permanecen rezagadas. La descentralización, que parecía avanzar en el pasado, se ha estancado en gran medida, afectando el desarrollo equilibrado del país.
Migración y clima social
El aumento del flujo migratorio presiona escuelas, hospitales y programas sociales. La libertad de expresión se mantiene, pero el clima político es más tenso y polarizado. Muchos ciudadanos prefieren no expresar sus opiniones por temor a conflictos, un fenómeno más marcado que en administraciones previas.
Corrupción y desconfianza
Casos de mala gestión, sobrecostos y opacidad han erosionado la confianza ciudadana. En la comparación antes y después del PAC, se percibe un aumento en la sensación de que el sacrificio siempre recae sobre la misma población.
Juventud sin horizonte claro
Los jóvenes enfrentan salarios bajos, dificultad para encontrar empleo, imposibilidad de adquirir vivienda y una educación debilitada. Muchos consideran emigrar en busca de mejores oportunidades, algo menos frecuente en décadas anteriores.
Propuestas para recuperar el rumbo
Para que Costa Rica recupere su rumbo, se requieren decisiones y acciones concretas:
Un Estado más eficiente y menos costoso.
Seguridad basada en inteligencia y prevención real.
Educación de calidad, técnica y digital.
Infraestructura moderna y transporte público digno.
Descentralización y desarrollo regional equilibrado.
Menos burocracia y más competitividad.
Protección firme de la libertad de expresión.
Capacitación de la población para los empleos del futuro.
Costa Rica aún tiene recursos y potencial, pero necesita reencontrarse. Recuperar la estabilidad, la seguridad y el bienestar que caracterizaban al país no es nostalgia: es una urgencia para el presente y el futuro.
Nidia Zúñiga Pérez





































