Con la entrada en funcionamiento de la nueva plataforma de la Administración Tributaria, “TRIBU-CR”, los contribuyentes se han enfrentado a una serie de retos para cumplir adecuadamente con el llenado de la nueva Declaración del Impuesto sobre el Valor Agregado (formulario 150).
Si bien esta herramienta resulta más amigable al momento de presentar la declaración, en la práctica ha evidenciado limitaciones importantes en los sistemas contables de muchos obligados tributarios, ya que estos sistemas no siempre están preparados y desarrollados para generar información íntegra y alineada con los requerimientos específicos que exige la declaración.
En muchos casos, la información de compras y ventas se registra mediante asientos contables que, desde una perspectiva financiera, funcionan correctamente. Sin embargo, presenta limitaciones para efectos fiscales, especialmente en procesos de declaración o eventuales fiscalizaciones. Esto se debe a que no permite separar las líneas de las operaciones según las distintas tarifas del IVA, lo cual es importante en el nuevo formulario, ya que, cuando no se realiza esta separación de manera adecuada, el IVA soportado o devengado puede no coincidir con el registrado contablemente, ya que la plataforma calcula el impuesto de forma automática a partir de las bases imponibles ingresadas.
Adicionalmente, existen sistemas que permiten la extracción de auxiliares de compras y ventas; no obstante, muchos de estos suelen presentar la información de forma totalizada, tanto en la base imponible como en el impuesto, sin una correcta separación por tarifa, dificultando aún más el cumplimiento preciso de las obligaciones tributarias.
A lo anterior se suma la complejidad para aquellos contribuyentes que realizan operaciones con y sin derecho a crédito fiscal, quienes deben aplicar reglas de proporcionalidad del IVA y, además, identificar correctamente las compras asociadas a cada tipo de operación. Ya que conlleva una mayor carga operativa para los departamentos contables, generando un incremento de horas de trabajo, frecuentemente extraordinarias y, en muchos casos, en una mayor presión conforme se acerca la fecha límite de presentación.
Como consecuencia de estos nuevos requerimientos, muchos contribuyentes han optado por optimizar sus procesos mediante el uso de fórmulas avanzadas en herramientas ofimáticas. Si bien, estas soluciones pueden resultar funcionales, también conllevan un margen significativo de errores u omisiones en la información procesada.
Cabe destacar que muchas de estas prácticas no son nuevas, ya que con el formulario anterior también se enfrentaban estos y otros retos. La diferencia principal radica en la forma de completar la información, pues el formulario anterior (D-104.2) permitía digitar tanto las bases imponibles de las compras y ventas, como los créditos aprovechables. Aunque este procedimiento no es el correcto y conlleva un alto riesgo ante posibles fiscalizaciones, era común que algunos contribuyentes realizaran un recálculo de la base imponible mediante una regla de tres, declarando el crédito efectivamente aprovechable, pero sin reflejar la clasificación ni la base imponible reales.
En conclusión, la implementación de TRIBU-CR y del formulario D-150 ha puesto en evidencia debilidades en los sistemas contables de muchos contribuyentes, particularmente en la capacidad de generar información desagregada y alineada con los requerimientos fiscales del IVA. Si bien la plataforma facilita la presentación de la declaración, también exige un mayor nivel de precisión en la clasificación y registro de las operaciones, lo que incrementa la carga operativa y el riesgo de errores cuando no se cuenta con herramientas adecuadas. Por lo que se vuelve indispensable que los contribuyentes revisen y fortalezcan sus procesos contables y fiscales, con el fin de asegurar el cumplimiento correcto de sus obligaciones tributarias y mitigar contingencias ante eventuales fiscalizaciones.
Hazlet Chavarría, Consultor de Impuestos de Grant Thornton





































