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Tremendismo empresarial

Alvaro Madrigal [email protected] | Jueves 18 diciembre, 2014


La reforma procesal laboral no es el cianuro que va a matar el aparato productor, como tampoco lo ha sido el Código de Trabajo


De cal y de arena

Tremendismo empresarial

El accidentado trámite de las reformas al Código de Trabajo para incorporarle un grande capítulo de procedimientos regulatorios de sus normas sustantivas, ha desnudado las graves dimensiones de la crisis política que vivimos.
El cáncer de la inepcia política hace metástasis, presente en las instancias principales del gobierno nacional pero ya también en los púlpitos de los sindicatos empresariales, verdaderos poderes fácticos dispuestos a dictar el rumbo del país.
Ya no es solo en la Presidencia de la República, donde desborda peligrosa la torpeza política; también esta torpeza se derrama en el sindicato de las cámaras empresariales.
Allá en Zapote, el presidente Solís se hunde en un mar de posiciones y declaraciones contradictorias y de dudosa pertinencia jurídica para justificar desesperadamente lo que ha dicho y lo que ha hecho en torno a la reforma al Código, haciendo jirones el caudaloso respaldo electoral que obtuvo el 5 de abril.
En la sede de la UCCAEP hacen lo mismo, inconscientes de que a ellos —como poder fáctico que son y además con pretensiones de trazar la ruta del gobierno— también les es exigible tener habilidad política.
Así, el Jefe de Estado se va aislando, arrastrado por el torbellino de la pérdida de confianza entre los ciudadanos y entre sus potenciales respaldos políticos, tan indispensables para su frágil y pequeño PAC.
Y así también la Unión de Cámaras deslegitima la cruzada por el rescate del buen gobierno. Yerra si cree que apelando a estrategias disparatadas va a llevar a buen puerto sus tesis. La reforma procesal laboral no es el cianuro que va a matar el aparato productor, como tampoco lo ha sido el Código de Trabajo que en sus 70 años ha demostrado ser pilar fundamental de la evolución socio-económica de Costa Rica; no la génesis de la ruina como advertían los precursores de la cúpula empresarial de hoy.
Los errores en la gestión presidencial no justifican ni el tremendismo ni el cultivo de la lucha de clases. Lejos de ver en ella la pócima de cianuro, la reforma del Código de Trabajo para incorporarle el capítulo procesal que le es vital y una serie de innovaciones otrora avaladas por la UCCAEP, debe rescatarse.
Si las posiciones tremendistas y las visiones patibularias ceden, será fácil a esos empresarios percibir todo lo que de pertinente tiene esta reforma y acceder a los consensos políticos requeridos para depurar los errores que hay en punto a las huelgas en servicios públicos básicos.
Bienvenida la vigía cívica; no hay por qué —sin embargo— envilecer sus causas arropándolas con la mentira y los desplantes patibularios. El país está empantanado y salir del atolladero solo será posible mediante acuerdos nacionales pactados entre los actores sociales y políticos.
La pobreza, el desempleo, la inequidad, la existencia de las tres Costa Rica (la rica, la pobre y la miserable) ¿no son las cuestiones fundamentales a resolver ya y para las cuales esos actores deben conversar? Sin paz social no hay manera de sostener la riqueza.

Álvaro Madrigal
 


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