Enviar
Sábado 9 Febrero, 2013

La conducción política implica asumir un compromiso de evitar la corrupción, estimular la participación de la sociedad con valores morales y normas compartidas para la producción y la cultura


Retos y desafíos de Costa Rica

La llegada de la Sociedad del Conocimiento a un mundo crecientemente globalizado, donde la innovación se torna un elemento dominante para el desarrollo socio-económico, genera nuevos desafíos para gobiernos, empresas y ciudadanos.
Lo que supone que el presente y el futuro requieren nuevas perspectivas, nuevas soluciones, nuevos líderes, y tendrá éxito quien mejor consiga formular o acompañar los nuevos paradigmas del siglo XXI.
En este contexto, el camino hacia el desarrollo es cada vez más complejo y exigente y la consecuente globalización de la economía genera transformaciones, vacíos y grandes desafíos en la forma de producir, consumir y vivir; asociado a presiones culturales y una creciente e inevitable competitividad internacional, con todas las consecuencias inherentes.
No obstante, el desarrollo de Costa Rica está en manos de su pueblo, y muy especialmente en las de aquellos que se esfuerzan por escapar del hambre, la miseria, y la ignorancia; que buscan la oportunidad de ampliar su participación en los frutos de la civilización, con una valoración más activa de sus cualidades humanas hacia el pleno desarrollo.
Sin lugar a dudas, Costa Rica está sin conducción política, o sea, no tiene rumbo, y no debe seguir así, es hora de encontrar un conductor(a) que pueda alinear el sentimiento de comunidad nacional, así como voluntades y objetivos, que exalte los valores individuales y promueva el resurgimiento social, la responsabilidad familiar, la moderación, la ayuda mutua, y la solidaridad.
Está claro que la conducción política implica asumir un firme compromiso de evitar la corrupción, estimular la participación de la sociedad y crear redes sociales; que impulsen en el tejido social valores morales y normas compartidas para el trabajo, la producción, el comercio, la política, y la cultura.
No podemos obviar el hecho de que los desafíos y retos que tienen nuestro país y región exigen de nuestra parte la construcción de un liderazgo renovado, efectivo y de amplia visión, que sepa guiar nuestras sociedades por un camino de respuestas concretas a los problemas, un camino de consensos y gobernabilidad que garantice, en el largo plazo, la estabilidad para el desarrollo.
Estas transformaciones radicales e inevitables, a nivel económico y básicamente a nivel social, pueden dar lugar a generar sentimientos de crisis, desencanto o incluso negación.
Pero también pueden dar lugar a una visión positiva y global, focalizada hacia un futuro catalizador de nuevas oportunidades a todos los niveles: económico, social, cultural y político.
Finalmente, en un mundo de constante cambio no puede ignorarse el complicado panorama actual, en cuyo seno muchas viejas certezas ideológicas se hallan en zozobra, en tanto otras están siendo derribadas, lo cual complejiza todavía en mayor grado el escenario político presente y futuro de un país con una creciente ingobernabilidad.


Luis Fernando Allen Forbes
Director ejecutivo
Asociación Salvemos el Río Pacuare
[email protected]