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Viernes 20 Agosto, 2010

Responsabilidad Social para principiantes

Ser socialmente responsable es una buena táctica para las empresas deseosas de tener una imagen que vende; pero una cosa es hacerse llamar responsable y otra es serlo. Es imperativo partir de la ética para comprender el concepto con propiedad, pues entendemos que el ser humano es el único capaz de desarrollar una vida moral, con una finalidad prima que, según el enfoque, puede ser la felicidad, la plenitud, o la realización de un proyecto de vida.
Desde allí discurrimos que la ética laboral comparte esa orientación del individuo como centro y de la realización personal y social como su fin. Toda labor o profesión nace de una necesidad que pretende colmar y debe a la vez significar para la persona que la realiza, una oportunidad para vivir en plenitud.
Con lo anterior como base, podemos considerar ahora la ética empresarial; aquella que retoma al ser humano como fin en sí mismo, es decir, la empresa comprendida no como un conglomerado de edificios, máquinas e inversiones, sino como un conjunto de personas que trabajan para lograr un objetivo.
Una empresa ética debe permitir que quienes trabajan en ella vislumbren claramente cómo su labor se traduce en un aporte a su comunidad o al mundo. Debe brindar salarios dignos, condiciones de higiene y seguridad óptimas, oportunidades de realización y, sobre todo, no perder de vista que debe aportar a la realización del proyecto vital de sus trabajadores.
Solo cuando todo lo anterior esté cumplido, podemos empezar a hablar de Responsabilidad Social, pues esta mira hacia fuera de la empresa, con programas dirigidos a la comunidad, a la protección del ambiente, a la educación o a lo que sea más afín con sus posibilidades; pero mira también hacia dentro, hacia las condiciones necesarias para que los trabajadores se sientan realizados y contentos con lo que hacen, incluso participando en los programas comunales. Pintar una escuela sin las condiciones previas es pura apariencia y nada de contenido.
Una empresa con Responsabilidad Social enorgullece tanto a la comunidad en la que está inserta como a quienes trabajan en ella, no por lo grande que sea o por cuánto dinero genere, sino porque es consecuente con el objetivo social que justifica su existencia.

Rafael León Hernández
Psicólogo