Relaciones de violencia: ¿cómo identificar las señales peligrosas?
Primeras señales suelen ser sutiles y estar normalizadas socialmente, según experta
Aunque suele creerse que la violencia de género solo se manifiesta en agresiones físicas, esa es apenas su forma más evidente y extrema.
En el marco del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, Sileny Mena, investigadora del Instituto de Estudios de la Mujer de la Universidad Nacional, explicó a La República que muchas mujeres viven relaciones violentas sin reconocerlo, porque las primeras señales suelen ser sutiles y estar normalizadas socialmente.
Estas conductas sostienen el ciclo de violencia y pueden escalar con el tiempo a su expresión más letal: el femicidio.
La experta comentó cuáles son esas “banderas rojas” que ayudan a reconocer y alertar si se está dentro de una situación de violencia.
Revisar redes sociales, pedir contraseñas, leer correos o mensajes y cuestionar “likes” o comentarios son prácticas cada vez más justificadas como muestras de confianza. Sin embargo, son celos que abren la puerta a conductas más agresivas.
También es una alerta el monitoreo de con quién se interactúa, cuáles son los horarios específicos o si solicita dejar los estudios o el trabajo.
“Solo quiere que sea él quien te va a dejar o recoger, pero no es un tema de cuidado, sino para saber con quién estás”, señaló la experta.
Criticar amistades y a la familia, impedir ciertos vínculos o permitir salidas solo si la pareja está presente, son tácticas para separar a la mujer de sus redes de apoyo, facilitar el control y reducir las posibilidades de pedir ayuda.
El manejo del dinero suele ser una forma silenciosa de violencia. Decidir en qué se gasta, asumir el control total del dinero o administrar los ingresos de la pareja; estas acciones buscan dependencia y pérdida de autonomía de la mujer.
Romper objetos, golpear paredes o lanzar cosas, que, si bien no son ataques directos, sí generan un alto nivel de miedo y estrés.
“Ella piensa: ¿en qué momento no va a ser la pared, sino voy a ser yo?”, indicó la especialista.
Amenazar con quitar o llevarse a los hijos o mascotas, así como culpar a la mujer por el enojo del agresor —“vos me provocaste”—, es otra estrategia para desviar la responsabilidad y mantener el poder en la relación.
Obligar a tener relaciones, exigir muestras de amor y cambios de vestimenta o condicionar el afecto son dinámicas que muchas veces pasan inadvertidas, pero que son señales de violencia.
La especialista insiste en que lo primero es no aislarse, buscar ayuda y con quién conversar. Identificar una persona de confianza —amiga, familiar, compañera de trabajo, docente— puede marcar la diferencia.
También recomienda que es importante:
El panorama nacional confirma la urgencia de atender estas señales. Según el Observatorio de Violencia de Género contra las Mujeres y Acceso a la Justicia del Poder Judicial, en lo que va del 2025 se registran 33 femicidios, de los cuales 24 ocurrieron dentro de una relación afectiva.
Además, los datos revelan que el 76,61% de las denuncias por violencia doméstica corresponden a mujeres, mientras que el 78,05% de las personas presuntas agresoras son hombres, evidenciando que la violencia de género sigue siendo un problema estructural y persistente en el país.