Reciclado se convierte en alternativa para sepultar a seres queridos
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Es posible que usted haya oído hablar recientemente de dos unidades disponibles en Manhattan por unos $17.500 el pie cuadrado, un precio que bate récords para propiedades en el distrito.
¿Sabe cuáles son? Ésas donde las normas de residencia son tan estrictas que hay que estar muerto para entrar. Los lotes se encuentran en el New York Marble Cemetery en el East Village, que está vendiendo los dos últimos lotes de sepultura en tierra disponibles en el mercado abierto en todo Manhattan; el costo es de $350 mil cada uno. Podrá parecer asombroso, pero el precio refleja las fuerzas del mercado. Los cementerios de Nueva York prácticamente se han quedado sin espacio.


Este amontonamiento en el más allá impulsó asimismo una ambiciosa empresa emergente en la Costa Oeste: el Urban Death Project en Seattle, que se propone minimizar la cantidad de tierra escriturada por los muertos. En suma, se propone transformar al hombre en mantillo. Imagínese un centro de reciclado humano de tres pisos, al que las familias podrían llevar los cadáveres de sus seres queridos para una sepultura, después de lo cual el cuerpo quedaría allí para convertirse en abono en una mezcla de astillas de madera y paja. Después de algunas semanas, meses seguramente, los restos irían a los deudos para ser utilizados en el jardín o en la tierra.
Los fallecidos podrían fertilizar el suelo en vez de llenarlo.
El anticuado lote familiar, o bóveda, está cayendo en desgracia debido a la falta de espacio. Los costos en alza y las costumbres cambiantes han contribuido a que la cremación ganara terreno en los últimos años. Si bien la Asociación Nacional de Directores de Funerales proyecta que la cremación representará 71% de todos los entierros en 2030, por encima de apenas 3,5% en 1960, una serie de empresas está ofreciendo alternativas a las diligencias convencionales que minimizan nuestro impacto tanto sobre los bienes raíces como sobre el medio ambiente.


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