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Querer es poder


Callejuelas despejadas y amplias entre chinamos, gran presencia de la fuerza policial y un estricto control sanitario fueron la tónica que distinguió la realización de las fiestas de fin de año en Zapote.
El fuerte y notorio despliegue policial en las vías de ingreso al campo ferial, y dentro de este, lograron imprimir a las fiestas un inusitado aire de seguridad.
El control sobre los niveles de contaminación sónica producida por los llamados “megabares” se ejerció de forma estricta, llevando al cierre durante algunas noches de aquellos que incumplían.
Las autoridades sanitarias buscaron asegurar la calidad e higiene de los alimentos que los asistentes consumieron a través de una fuerte supervisión sobre los puestos de venta.
Y aunque a algunos les puede haber hecho falta el estilo más cercano a la bacanal de años anteriores, esta edición de las fiestas de Zapote demuestra la capacidad de acción de las entidades públicas.
Los frutos del trabajo de todos los involucrados en la organización de uno de los eventos más esperados por los costarricenses fueron visibles. La coordinación entre las distintas instituciones involucradas palpable.
Esta edición de las fiestas en Zapote se convierte, por tanto, en una demostración de la capacidad de acción de las entidades públicas, tan puesta en duda en algunas ocasiones. Se trata —dicen los hechos— de un asunto de voluntades.
En este recién estrenado 2009, las fiestas nos dan esperanza de que exista todavía fuerza para mover con eficiencia los engranajes del Estado para el bienestar común.
Nos devuelven la fe en que es posible la educación pública de primera calidad, la atención médica pública veloz y certera, y la justicia pronta y cumplida.
Y aunque parece ilusorio o simplista pensar que la buena organización de una semana de fiestas sea indicativo de un mejoramiento en el accionar del aparato estatal, somos optimistas en que esto demuestra que cuando se quiere se puede.
Los retos que enfrenta el país son muchos, variados y de mucha mayor trascendencia que una celebración popular como Zapote, pero la lección sobre los resultados de un trabajo realizado a cabalidad, siembra el optimismo que da comenzar el año con buen paso.

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