Leiner Vargas

Leiner Vargas

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Martes 13 Enero, 2015

Invertir en nuevas fuentes de energía alternativas y mejorar la eficiencia del transporte es la mejor opción para el país


Reflexiones

Precios del petróleo en caída libre

Si consideramos el ciclo de precios del petróleo de los últimos diez años podemos ver la volatilidad e inestabilidad existente en el mercado mundial del crudo. Para 2005 el petróleo se cotizaba en alrededor de $25 el barril, llegó a un pico de $145 en 2008, pasando por una cifra superior a $100 en los últimos tres años y hasta caer a un nivel de $49 para principios de enero de 2015. Es claro que con el crecimiento tan abrumante en el precio del petróleo ha generado su propia competencia, con mayor inversión y el descubrimiento de nuevas formas de energía alternativas. Sin embargo, la creciente relación entre los mercados de capital y los mercados de bienes a futuro hace que los efectos muchas veces se den de forma muy rápida, generando grandes ganancias y pérdidas de capital.
Ciertamente existen factores asociados con la oferta, producto de la no disminución de la cuota de los países OPEP en la producción, que normalmente genera un estabilizador inmediato en la industria. También existen factores de demanda, relacionados con la sustitución del petróleo con nuevas energías alternativas. Sin embargo, sigue siendo el efecto del mercado mundial de capitales y la especulación los grandes dominadores del mercado.
Si bien la caída libre de los precios del petróleo es una noticia positiva para la economía costarricense, no podemos ni debemos considerarlo como un efecto permanente. Ciertamente tendremos un alivio temporal en la factura de combustibles y en los costos de electricidad y transporte, pero flaco favor hacemos si gastamos de más y no ajustamos la economía en momentos que tengamos una vuelta en U hacia precios más altos. No todo es color de rosa, muy a pesar de la rebaja anunciada en el precio de las gasolinas y el diesel, seguimos teniendo los combustibles más caros de la región, producto sobre todo por la estructura del impuesto que es un monto fijo en colones.
Debemos actuar pronto en las industrias del transporte y de la electricidad donde las empresas están acumulando importantes ahorros y ganancias extraordinarias producto de la inflexibilidad de los precios. La aplicación de las fórmulas de costo variable deberían activarse a favor de los consumidores de inmediato, para evitar que se generen bases tarifarias desbalanceadas como hasta la fecha. Como suele pasar en una economía oligopólica, los precios son flexibles al alza pero inflexibles a la baja, poniendo al consumidor a pagar los platos rotos. Esperemos aprender como país la lección del ciclo de precios y aprovechar, para evitar volver a invertir los escasos recursos del país en energías a base de petróleo. Invertir en nuevas fuentes de energía alternativas y mejorar la eficiencia del transporte es sin duda la mejor opción para el país.

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