Pérdidas de Merrill acaban con carrera de Stan O'Neal
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Pérdidas de Merrill acaban con carrera de Stan O'Neal

Nueva York -- Causarles grandes pérdidas de dinero a los accionistas es la forma más segura de acabar con una carrera en Wall Street, como comprobó este mes Stan O'Neal, de Merrill Lynch & Co., después de que el aguerrido responsable ejecutivo del banco anunciara la peor noticia de la entidad en sus 93 años de historia.
Las pérdidas en el tercer trimestre fueron de $2.240 millones, $2,82 por título, alrededor de seis veces más que lo que el propio O'Neal reconoció el 5 de octubre, como consecuencia de los $8.400 millones de amortizaciones por las hipotecas de algo riesgo, titulizaciones de activos y préstamos morosos.
Los resultados de Merrill, originados en la crisis del mercado crediticio, que provocó una retirada masiva de fondos de un banco británico y el despido del responsable ejecutivo del principal banco suizo, fueron la mayor catástrofe trimestral en la historia de la banca de inversiones.
Eso bastó para que las 11 personas del Consejo, nueve de las cuales fueron designadas por O'Neal durante sus cinco años como responsable ejecutivo, dejaran en claro que el ejecutivo, de 56 años y nieto de un antiguo esclavo, abandonará el banco, posiblemente ayer, según una persona con conocimiento de las conversaciones de los consejeros.
Para Merrill, una firma que durante nueve décadas creó una cultura corporativa de promoción interna y que apartaba elegantemente a los jefes hacia retiros honorables, el despido de O'Neal es una salida abrupta. Para sus predecesores, muchos de los cuales están resentidos por su inclinación a despedir docenas de personas fieles a Merrill, las pérdidas son un doloroso recuerdo de cuánto ha cambiado la firma que ellos llamaban “Madre Merrill”.
“He estado en contacto con muchos, muchos de nuestros colegas y ex empleados, y están afectados. Todo el mundo está afectado por esto. Como yo lo estoy”, dijo Daniel Tully, ex responsable ejecutivo entre 1992 y 1996. “Es horrible”.
Ahora los consejeros de Merrill deben decidir si hay dentro de la diezmada jerarquía de la firma un nuevo responsable ejecutivo. O'Neal echó a tantos de los líderes protegidos de Tully y de su sucesor, David Komansky, que el Consejo ha tenido que buscar fuera de la compañía.
“Echó a gente con cientos y cientos de años de experiencia”, dijo Winthrop Smith, que abandonó la dirección del broker internacional de Merrill tras ser designado O'Neal director general en 2001. “Cuando se echa a gente que ha solucionado problemas en el pasado, se aumenta la probabilidad de que un error pueda repetirse”.
Merrill superó a Citigroup para convertirse en el mayor colocador de CDO, deuda con tramos de bonos basura, cédulas hipotecarias, préstamos de alto tipo de interés, derivados, o incluso de otro tipo de CDO.
O'Neal arriesgó más capital de la entidad para invertir directamente en operaciones de compras apalancadas, como la de la cadena minorista británica Debenhams Plc, la empresa de alquiler de automóviles Hertz y HCA Inc., la cadena de hospitales de Estados Unidos. Después Merrill compró en diciembre la sociedad de hipotecas de alto riesgo First Franklin por $1.300 millones, justo cuando el mercado inmobiliario alcanzó máximos y la morosidad hipotecaria empezaba a acelerarse.
Su estrategia transformó a Merrill en una firma que se parecía menos a la que legó Tully, ahora con 75 años, y más a Goldman Sachs Group Inc. El año pasado el negocio de intermediación generó el 34,9% de los ingresos, por debajo del 49,3% de 2002, el año en que O'Neal se convirtió en responsable ejecutivo.
Los beneficios y el sueldo subían. El beneficio neto subió un 47% el año pasado a un récord de $7.500 millones, y O'Neal se llevó a casa $48 millones en compensación, $20 millones más que en 2003. Solo el responsable ejecutivo de Goldman, Lloyd Blankfein, ganó más.
Merrill podría tener que reducir el valor de sus carteras en otros $4 mil millones en el cuarto trimestre, según CIBC World Markets. Los analistas de Goldman, UBS AG, Wachovia Corp. y Sanford C. Bernstein & Co. han reducido sus recomendaciones de Merrill a mantener desde comprar.

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