Nuevo ministro de Hacienda en Brasil genera desplome instantáneo
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 Nelson Barbosa podría, por supuesto, llegar a ser el hombre que arregle las finanzas de Brasil, dome la creciente inflación y reviva la economía en contracción, pero los inversores casi seguro no apuestan a ello.
Cuando se extendió la noticia a través de los mercados de valores de São Paulo el viernes de que Barbosa sería el próximo ministro de Hacienda del país, en reemplazo del atormentado Joquim Levy, los mercados se desplomaron.


Al final del día, la moneda había caído un 2,6% y las acciones un 3%. (Los mercados habían cambiado poco este lunes temprano, y la moneda oscilaba entre los territorios positivo y negativo).
Esa dura recepción es exactamente lo contrario del gran repunte económico que dio la bienvenida a Levy cuando asumió el cargo un año atrás.
Levy, sin embargo, era considerado el chico de oro del mercado, por su formación en la Universidad de Chicago, su experiencia como gestor de activos y su reputación como un feroz recortador del presupuesto.
Barbosa, aunque en general es respetado por los analistas por sus habilidades tecnocráticas, no es visto como alguien tan tacaño en materia de gastos, una percepción que solo reforzó el viernes al sugerir que estaba dispuesto a otorgar subsidios a algunos sectores.
Lo que es más, la crisis a la que entrará Barbosa cuando haya jurado oficialmente el lunes es notablemente más grave de lo que era hace un año.
La economía actualmente se contrae a un ritmo anual del 7%; el déficit de presupuesto aumentó a su mayor nivel en por lo menos dos décadas; la calificación del grado de inversión del país desapareció; el congreso está enredado en un juicio político en contra de la Presidenta Dilma Rousseff y el mayor escándalo de corrupción que ha visto el país no muestra indicio alguno de mermar.
Si Levy no pudo contener la crisis cuando era más manejable, ¿qué razón existe para creer que Barbosa sí podrá?
“No veo que él sea más perspicaz o que tenga una mayor habilidad técnica para realizar un mejor trabajo”, dijo John Welch, estratega de CIBC World Markets y desde hace mucho observador de Brasil. El deterioro fiscal de este año, agregó, fue en parte el resultado de un plan para flexibilizar los objetivos que Barbosa había ayudado a establecer años atrás. Se trata de una “estrategia errónea porque se necesita mantener presión sobre los políticos para poder ajustar”, agregó Welch.
Al igual que Levy, Barbosa sirvió en el gobierno durante los años de bonanza económica bajo el mandato del predecesor de Rousseff, Luiz Inácio Lula da Silva. Levy fue tesorero, mientras que Barbosa se abrió camino hasta llegar al puesto de ministro de Hacienda adjunto. Cuando Rousseff pidió a Levy regresar a Brasilia tras el desplome de las exportaciones de productos básicos y el estancamiento de la economía, Barbosa lo siguió, para establecerse como ministro de planificación del gobierno.
 


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