Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Martes 31 Agosto, 2010


Vamos a intentar analizar el trabajo del árbitro central, Francisco Venegas, en el juego Cartaginés ante Herediano, sin saber nosotros nada de reglamento.
A puro sentido común.
Desde luego que las leyes deben estar por encima del sentido común, pero precisamente un árbitro que lo ponga en práctica, depende de las características y el desarrollo de un determinado partido, podría salir mejor librado que si se ciñe tajantemente a la norma.
La cancha se encontraba en pésimas condiciones y su estado invitaba al roce, el resbalón y el contacto físico; ya por ahí, Venegas debió ponerse atento, concentrado y alerta para poder diferenciar si al caer al lodazal dos jugadores, fue por acción violenta o se exageró la obra por lo resbaloso de la cancha.
Por ahí se pudo evitar un rosario de tarjetas amarillas primerizas, incluyendo la primera de Daniel Jiménez.
Cuando José Sánchez cobró el tiro libre y Daniel se adelantó en la barrera, una acción que no permite el reglamento pero que es repetitiva en todo el mundo del fútbol, con mucho de tacto y una rápida reflexión, al juez le tocaba analizar que ese futbolista estaba amonestado y que lo iba a expulsar, no por otra jugada artera, ni cortar un balón con la mano, sino por una acción, digamos que intrascendente y escribo esto aunque Ramón Luis Méndez me mate.
Jiménez fue bien expulsado reglamentariamente, pero su salida se pudo evitar con un poco de sentido común del juez; cuando Venegas se dio cuenta de que no lo había aplicado y había sido drástico y hasta “injusto” con Daniel, compensó expulsando a Robert Arias y ahí se le escapó el partido.
A Javier Wanchope lo expulsó Ricardo Cerdas, por cierto, con exceso de protagonismo como cuarto silbatero. Estuvimos a su espalda todo el juego y este muchacho gusta de robarse el show.
Las dos tarjetas amarillas a Bismarck Acosta son producto más del mal estado del terreno que de mala intención. Su salida se pudo evitar. Las expulsiones de Diego País y Ricardo González fueron correctas.
Resumiendo, cuando una cancha está como la del Fello Meza el pasado domingo, el árbitro debe tener colmillo y conocimiento para distinguir el porqué se produjo determinada acción. No se trataba de disparar tarjetas amarillas y rojas; el juego entre Cartaginés y Herediano merecía una mejor lectura y comprensión de parte del cuerpo arbitral y esta no se dio.

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