¡El adiós de un grande!
Franco Baresi partió a la eternidad a los 66 años.
Escribe el colega Esteban Aronne Sparisci.
Se sabía que su condición de salud no era la mejor. Aún así, la noticia de su
deceso paralizó al mundo fútbol el viernes 31 de julio. Viajó a la eternidad uno de los mejores defensores de la historia. Y, además, una persona intachable. Líder positivo por excelencia.
Baresi sufrió grave lesión en su rodilla derecha en el segundo partido de la fase de grupos contra Noruega en el Mundial USA 94. Operado de urgencia y, como un gran capitán, no quiso abandonar a su Italia en ese campeonato, el cual se jugó a temperaturas de infierno.
Italia creció como la espuma y llegó hasta la gran final contra Brasil.
Franco, en un tiempo récord de solo 25 días, regresó para jugar los 120 minutos completos, siendo artífice de poder frenar a Romário, Bebeto y compañía… la
tanda de penales ya fue otra historia.
¡Ciao Franco!
Partiste muy joven, 66 años. Paradójicamente, el número 6 que usó con su querido AC Milan fue retirado por el
club y reposa en lo más alto del Giuseppe Meazza.
Baresi solo vistió los colores rojinegros, detalle que desapareció en una nueva realidad, cuando los dólares derrotaron a la lealtad en la denominada
industria del fútbol.
Este defensor, letal en la anticipación y la marca férrea pero honesta, ni siquiera quiso cambiar de club cuando el Milan descendió dos veces a
la segunda división en la década de los 80.
Franco fue sereno, firme, capitán histórico de la selección de Italia y de su Milan.
No fue tan recio y para nada fue un destructor de juego ni de espinillas rivales
aunque no le faltaba meter fuerte una pierna cuando se requería. Sus propios
rivales antagónicos lloraron su prematura muerte, tales como el propio Romario o
el interista Walter Zenga y ni se diga compañeros de vida como Paolo Maldini o
Roberto Baggio, quienes aún no digieren un trago tan amargo.
Baresi, leyenda del Milan y de la “Nazionale”: seis scudettos, tres Champions League, 23 temporadas con su único club y 15 de ellas como capitán. Campeón y subcampeón Mundial con su Italia, en 1982 y 1994 respectivamente. Son solo algunas de las cifras de quien llegó a lo más alto del fútbol como defensa central.
En una realidad actual tan oscura para el fútbol italiano, su partida incrementa la nostalgia y hace aflorar los recuerdos de un Franco Baresi simplemente inmortal.
¡Grazie Franchino!





































