Cuenta la novela que las comparaciones son odiosas. Otras son del todo improcedentes.
Comparar “la carrera” profesional de dos juegos de fútbol de Bryan Ruiz como director técnico interino, con la de Óscar Ramírez, técnico mundialista y galardonado como el que más títulos de campeón dio al Alajuelense, está fuera del radar.
La pregunta que se puso de moda, en el ínterin en que Bryan finalizaba exitosamente su corto paso como técnico de la Liga, con el regreso como timonel del “Machillo”, para conocer cuál de lo dos es mejor técnico de fútbol, solo puede tener cabida en la mente enferma de los fanáticos.
Para calificarla con respeto, digamos que es una pregunta absurda.
La trayectoria deportiva de Óscar Ramírez como técnico de fútbol se puede comparar con la de colegas suyos contemporáneos, pero carece de toda lógica hacerlo con un técnico discípulo y amigo, que solo dirigió dos partidos de clase A.
Ahora, lo que le espera al “Macho” Ramírez en su regreso al banco del Alajuelense, apenas en el primer juego que el resultado le sea adverso, será, aparte la tradicional silbatina, los gritos desaforados de los fanáticos del León, pidiendo su cabeza y a todo pulmón, el regreso de Bryan.
Este espectáculo grotesco está a la vuelta de la esquina. ¡Fuera Macho! ¡Queremos a Ruiz!
Claro que a un estratega fogueado y maduro como Óscar Ramírez, no lo va a desconcentrar este comportamiento irracional de los fanáticos del León.
Óscar conoce que el fanático no piensa. Solo grita. No analiza. Solo insulta.
Hace un par de partidos, fanáticos del León estuvieron a punto de destrozarle la carrera a Roan Wilson, hoy pieza relevante del equipo. Tocamos el tema específico de Roan en esta nota.
De manera que los seguidores rojinegros analíticos deben prepararse para escuchar los gritos de sus fanáticos pidiendo el regreso de Bryan, apenas la Liga tenga el primer tropiezo bajo la batuta de Ramírez.
Como todo tendrá que darse a su debido tiempo, quedó claro que en un futuro cercano, Bryan Ruiz será escogido como técnico titular del Alajuelense y sin duda ese par de golpes futbolísticos, mentales y emocionales que logró como estratega interino del León, le abrió de par en par las puertas para un seguro retorno como técnico estelar del primer equipo.





































