La Selección Nacional fue eliminada para jugar cuartos de final de la Liga de Naciones. Las derrotas frente a Curazao y Haití catapultaron al entonces seleccionado dirigido por Fernando Batista al abismo.
Despedido el entrenador argentino, en la Casa de los Sustos tuvieron el acierto de repetir el éxito que tuvo el Alajuelense al nombrar al carismático Bryan Ruiz como técnico interino y repitieron la receta. La Liga le dio dos juegos a su técnico de la Sub 20 contra Marathón e Inter San Carlos y la Federación le dio al capitán de Brasil 14 otros dos: frente a Nicaragua y Haití.
En estos cuatro compromisos, el León y la Selección no permitieron anotaciones. Washington Ortega y Keylor Navas mantuvieron sus marcos invictos.
Resultó impresionante observar el estadio Ricardo Saprissa a reventar, en el juego en que la Tricolor recibía a Haití. Solo la idolatría que Bryan Ruiz ejerce sobre la fanaticada de nuestro fútbol pudo producir ese milagro. Llenar un estadio para apoyar a una Selección Nacional fracasada, en un partido que no decidía nada.
Costa Rica estaba eliminada de los cuartos de final de la Liga de Naciones y el triunfo 3-0 en Nicaragua, prácticamente evitaba el descenso al Grupo B. Sin nada que perder ni ganar, La Cueva se llenó de fidelidad, lealtad, cariño, incluso amor hacia un ícono de nuestro fútbol, el mismo que, con un remate de cabeza, le dobló las manos al mejor portero del mundo, Gianluigi Buffon, para que la Selección Nacional derrotara a Italia 1-0 en Brasil 14.
Es de aplaudir y admirar el comportamiento de los fanáticos de la Tricolor para apoyarla en uno de sus peores momentos. Sin embargo, pasada la euforia con el doble triunfo ante pinoleros y haitianos, no podemos permitir que la flaca memoria nos traicione.
Se anunciaron los enfrentamientos de cuartos de final de Liga de Naciones y los cuatro “cocos” que estaban clasificados conocen a sus rivales. Tres selecciones caribeñas: Curazao, Haití y Jamaica, y Guatemala, única representante del fútbol centroamericano. Costa Rica, igual que en el Mundial 2026, brilla por su ausencia.
Resolver este fracaso, resurgir de este fracaso, evitar un nuevo fracaso, ahora que viene el repechaje para clasificar a Copa Oro, debe convertirse en un tema prioritario, urgente, obligatorio, que esté por encima del boom y la “locura” que produjo el fichaje de Bryan Ruiz como técnico interino del seleccionado.





































